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¿Sabes tú quién soy yo?

Después de la muerte

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Dicen que en los primeros instantes de la muerte, cuando se ha producido la desconexión biológica, se produce una especie de apagón o inconsciencia que será más o menos duradera dependiendo de nuestro nivel de evolución y conocimiento interior.

Dicen que cuando la persona se ha trabajado lo suficiente, cuando ha dedicado tiempo a observarse, a conocerse, a intentar mejorar su carácter y personalidad en beneficio de su sociedad y de él mismo, ese apagón es casi imperceptible, tras el cual aparece un estado de conciencia pura que le permite percibir correctamente todo el proceso de su vida, todas las experiencias que ha vivido y las relaciones que ha tenido con los seres que ha compartido esas experiencias, dándole la oportunidad de reconocer cuáles han sido sus pruebas a superar en esta vida, los avances que ha logrado y lo que aún debe de limar y superar.

Dicen que cuando un ser desencarna jamás está solo, que siempre hay alguien esperando al otro lado tras esa fina línea que separa ambas realidades, dicen que suelen ser personas de su propia familia o amigos fallecidos que ya han pasado por ese periodo de autoevaluación.

Dicen que existe un tiempo que en la tierra puede suponer entre setenta o noventa días, en los que el fallecido recorre todos los lugares que le son conocidos, que está con los suyos en su propio funeral y que intenta consolarlos, porque a veces ni siquiera entiende que está pasando.

Dicen que en el otro lado el tiempo no existe, y que para ellos puede suponer un solo instante el trasladarse de un lugar a otro, se diría que a veces pueden estar o existir en varios espacios al mismo tiempo, qué solo con el pensamiento y la intención logran estar allí donde creen que es preciso.

Dicen que no hay nadie al otro lado con ánimo de juzgarnos, que somos nosotros mismos los que hacemos el balance, también dicen que no existe nada parecido al castigo, y que eso solo ha sido un invento de los que siempre han estado interesados en que el hombre siga cultivando el miedo.

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Dicen que allá en el otro lado solo existe la conciencia clara y pura de que todos somos iguales, tan iguales que formamos parte de un mismo todo, y que ese todo no estará nunca completo hasta que todos sus componentes hayan aprobado todos los cursos.

Pues dicen que esta parte de la realidad de la vida es tan solo una sucesión de cursos a aprender con sus correspondientes exámenes, y que al igual que en nuestra antigua escuela, volvemos a repetir curso cada vez que no se nos queda alguna lección.

También dicen que somos nosotros mismos los que elegimos las lecciones que debemos estudiar cada vez, pero que muy frecuentemente se nos olvida cuando estamos aquí y confundimos los exámenes con castigos o mala suerte.

Dicen que el tapiz de la creación es tan enorme y hermoso que no puede ser apenas admirado desde esta parte de la realidad, pues el ojo del hombre no está preparado para tanta belleza.

Dicen que hay algo ahí arriba, por todos lados y en todas partes, que vela por nosotros, con el mismo amor incondicional que el que siente una madre por un hijo, dicen que a ese alguien no le importa cómo le llamen, o la cara que le pongan, pues a ese alguien solo le interesa que todas sus preciosas partes del maravilloso tapiz que ha creado reconozcan cuan especialmente bellas y únicas son.

Dicen que ese alguien es mucho más inteligente que todos nosotros, como suele ocurrir con los padres, y que su paciencia y amor no tienen límites, dicen que se ríe mucho de las tonterías que en ocasiones, por desconocimiento, se nos ocurren y que alguna vez se le ha escapado alguna lágrima.

Dicen que su mayor felicidad sería que descubriésemos lo afortunados que somos en toda nuestra rica diversidad, y que por fin seamos conscientes de que solo a través del respeto y el amor hacia el prójimo y hacia nosotros mismos podremos llegar a obtener la felicidad que anhelamos.

Dicen que ese alguien ha diseñado el plan más maravilloso jamás soñado, y que nos ha dotado de la capacidad de soñar para que podamos mantener el contacto con otras realidades sin poner en riesgo nuestra mente, la cual solo está preparada para encajar en esta dimensión terrenal, pero dicen que existen muchas más realidades, tantas como dimensiones, y que cada día más científicos están demostrando las muchas que existen.

Dicen que a través de esos sueños también podemos asistir a clase, como si fuésemos con profesores particulares especializados y que, solo si queremos, podemos traer con nosotros parte de ese aprendizaje y atrevernos a ponerlo en práctica.

Dicen que el espíritu vuela libre cada noche mientras el cuerpo reposa, y que la muerte no es más que cambiarse de traje pues ya lo hemos usado demasiado y está muy raído, ya apenas nos abriga, y es necesario volver al sastre para que nos tome nuevas medidas.

Dicen que el nuevo traje estará listo tan rápido como nosotros queramos, que a veces puede ser mucho tiempo y otras veces un solo instante.

Dicen que también podemos decidir no venir más y quedarnos siempre en el otro lado, pero muy cerquita de éste, para poder ayudar con facilidad a todo el que nos necesite.

Continuará…

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1 Comentario

1 Comentario

  1. cristiana obrera

    5 Nov 2015 at 23:01

    Gloria Eterna les dé el Señor y que la gocen en Paz. Amén.

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Hoy he descubierto el mundo por primera vez

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Hoy he descubierto el mundo por primera vez

“Hoy he descubierto el mundo por primera vez, he alzado el vuelo y rozado el cielo, solté las amarras, enjugué mis lágrimas, bauticé mi esencia y renací de nuevo. Exactamente hoy, ni ayer, ni mañana, he descubierto que es ser libre, y qué significa ser amada. Porque por fin descubrí que era yo la que no me amaba, que no se trataba de esperar, ni de temer por nada, se trataba de entregarse, y de compartir el alma”.

Muchas veces nos pasamos la vida esperando que el hombre o la mujer  ideal aparezcan, sin embargo cuando creemos haberlo encontrado, nos pasamos la vida intentando cambiar aquello que no nos gusta. No somos capaces de salir de nuestro egoísmo y nuestro miedo, nos sentimos poco menos que engañados y llenamos nuestra vida de frustración y sufrimiento, dejando recaer en el otro toda la responsabilidad de nuestra felicidad.

Somos nosotros los únicos responsables de esa elección, pues por miedo, dejamos pasar la felicidad ante nuestros ojos. No nos atrevemos a observarnos por dentro, a ser sinceros, a ser valientes para reconocer que llevamos mucho tiempo sin amarnos, pero sí exigimos un amor que no somos capaces de darnos a nosotros mismos, llegamos a ser así de cobardes.

Cuando nos atrevemos, cuando superamos los obstáculos de la mente, los miedos, las dudas, y “soltamos”, rozamos el cielo, pues el Universo mismo nos enseña el verdadero significado de amar y ser amado, y nos envía el regalo más hermoso, el reencuentro con la mitad de nuestra alma, nos completa, nos sincroniza de nuevo con el origen de nuestra esencia.

Entonces todo cobra el mayor de los sentidos, entonces todo se armoniza y la vibración de nuestro ser queda equilibrada para siempre. Ya no existe el tiempo, no existen conceptos, ni medidas, entonces y sólo entonces simplemente “SE ES”.

Cuando dos almas gemelas se reencuentran todo se vuelve claro, sereno, y sencillo; y a través de una sola mirada, pueden crear el mundo. Solo necesitan unir sus pechos en un abrazo y fundirse en un solo corazón. Pues en realidad, desde el principio de los tiempos siempre fueron “SOLO UNO”.

“Sólo el Amor os hará libres”

Hoy he descubierto el mundo por primera vez

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Tu realidad solo la cambias tú

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Si tomamos esta frase como cierta, tenemos una gran responsabilidad; y por lo visto pronto no podremos amparar ninguna duda al respecto, pues nuestros más refutados y expertos filósofos, investigadores, químicos y demás eruditos, están demostrando empíricamente, tras experimentos en laboratorios, con sus correspondientes fórmulas y controles de todo tipo que es exactamente así. Que realmente somos nosotros mismos los que creamos nuestra realidad.

Nuestra forma de percibir y observar altera y determina la acción y el estado de todo lo que nos rodea. Tenemos un enorme poder, una magnifica habilidad que nadie nos había contado hasta ahora, y que desde luego no teníamos ni idea de cómo usar. Más bien llevamos toda la vida empleándola en nuestra contra por lo que se ve.

Se ha experimentado con moléculas, partículas y átomos, hasta la más mínima expresión de la materia que conocemos, y se ha podido comprobar una y otra vez que los resultados siempre son afectados y alterados, el estado emocional, la intención, incluso la simple curiosidad del que realiza el experimento, “el observador”, determina los resultados del experimento.

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Esto en principio puede parecer un poco lío, pero eso sólo es porque no estamos acostumbrados a percibir nada más que a través de nuestros sentidos biológicos, además tampoco solemos dedicar mucho tiempo a observar, ni a observarnos. En el momento en que somos capaces de parar un poco el ritmo estridente y lleno de prisas que nosotros mismos nos hemos impuesto, no se sabe muy bien con qué propósito, nos damos cuenta fácilmente, de que existe otra manera de percibir más allá del cuerpo físico, de sentir, y de crear.

“Llegamos a la conclusión de que el observador y lo observado son parte de la misma realidad y que ésta solo existe en la medida en que nosotros, los observadores la creemos”.

Por supuesto esto conlleva una considerable cadena de concatenaciones y experiencias con otros seres humanos, para los que también tenemos responsabilidades, de las que posiblemente seguiremos hablando en otras ocasiones. Pero con demasiada frecuencia nos da demasiado miedo hacernos conscientes de que podemos cambiar nuestra realidad, pues eso necesita de un esfuerzo, de un trabajo interior, pero también de la necesidad de asumir responsabilidades, de tomar decisiones, y para eso se ve que aún estamos muy poco preparados.

Porque seguimos acurrucados en nuestro rinconcito del miedo, creyendo que allí al menos estamos seguros, que aunque ya sabemos que lo que nos rodea no nos gusta, de alguna manera lo controlamos porque lo conocemos. Y eso se mezcla con el apego y la idealización disfrazados de amor, que nos hace mantener relaciones perjudiciales, o que simplemente ya terminaron. Nos hace seguir viviendo situaciones que sólo nos aportan frustración e infelicidad, cuando en realidad es mucho más fácil de lo que nuestro miedo nos permite ver.

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Es esa estructura mental errónea que hemos ido cultivando a través de nuestra vida, la única que limita nuestra realidad, nuestra libertad, nuestra felicidad. Nadie, ni nosotros mismos hemos sido culpables de ello, nuestros sistemas de creencias, nuestras circunstancias como sociedad y cultura a través de los tiempos se han ido formando a través de los patrones que en cada momento les han ido sirviendo para sobrevivir, y eso no es malo, simplemente todos evolucionamos, y llega el momento en que lo que ha servido anteriormente, ya no nos sirve, pues hemos de seguir avanzando, y la única manera en que eso se puede llevar a cabo es desde dentro hacia fuera.

La responsabilidad aparece en el momento en que nos hacemos conscientes de la posibilidad que tenemos de cambiar la realidad, tanto la nuestra, como la del mundo que nos rodea, que podemos contribuir a crear un mundo más libre y justo, que somos capaces de dar amor de verdad, y vivir sin miedo, y hacerlo extensible a todo el que comparta la vida con nosotros en algún momento, esa es la realidad.

 

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La realidad que no queremos ver

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Abuso sexual infantil

Abuso sexual infantil

Dicen los grandes expertos es sociología que el abuso sexual infantil es tan antiguo como nuestra propia historia. Que desde nuestros mismos orígenes como especie han existido depredadores que han utilizado la fuerza y la seguridad de su posición social para dar rienda suelta a sus instintos más primarios. Y tristemente tenemos que reconocer que es absolutamente cierto, pero por lo visto aún no nos hemos avergonzado lo suficiente, pues muy lejos de haber erradicado totalmente esta mala costumbre en nuestra sociedad, seguimos consintiéndola, y en muchas más ocasiones de lo que nos gusta reconocer, seguimos mirando para otro lado.

Hemos creado leyes para proteger al menor, damos campañas anuales y continuadas de prevención, e incluso hemos asignado un día especial para conmemorar todo aquello que estamos haciendo por esos menores, pero seguimos permitiendo que los depredadores escapen a otras praderas para que sigan devorando a otras víctimas, pues lo que aún queda por cambiar son las leyes que castigan al verdugo.

Quiero dejar muy claro que ese verdugo depredador de víctimas inocentes NO es ningún enfermo, es sólo eso, un depredador al que sólo le importa satisfacer sus instintos, para lo cual no le importa en lo más mínimo el daño que pueda causar, la única empatía que guarda es para con él mismo y su propio instinto de supervivencia.

Como hemos dicho en otras ocasiones, existen distintos niveles de actuar desde el bien y desde el mal, y en este caso el depredador sexual está en el nivel más extremo de actuación del mal, y no siente ningún tipo de remordimiento por ello, de modo que su capacidad de reinserción y de que no vuelva a cometer otro abuso es inexistente.

También es importante dejar clara la diferencia entre pedófilo y pederasta, el primero aún no ha pasado a los hechos físicos, por el momento se ha contentado con la pornografía infantil, o la observación y vigilancia en secreto de algún menor, pero este es el primer paso, con un altísimo riesgo de llegar al segundo y definitivo paso, la agresión sucesiva a los menores.

Parece que nos da muchísimo miedo reconocer que nuestra sociedad no ha solucionado en absoluto este problema, pues una y otra vez, sectores muy concretos de nuestra sociedad, en lugar de dar la cara y reconocer que han acogido a estos depredadores entre sus filas, y con ello ayudarnos a todos a superar este gran problema social, prefieren ocultarlos, y cambiarlos de ubicación geográfica, creyendo que quizás con eso expían de alguna manera sus responsabilidades.

Mientras que no seamos capaces de perder el miedo a las consecuencias del reconocimiento de actos tan aberrantes para una sociedad supuestamente ética y moralmente evolucionada, seremos incapaces de llegar a esa evolución y seguiremos viviendo en el miedo continuo de los secretos a voces, de los no dichos, y de las frustraciones y las incomprensiones más profundas, que sólo pueden dar paso a toneladas y toneladas de más miedo.

Las estadísticas hablan por sí solas

Abuso sexual infantil

Seguimos en un tabú constante en ambas vertientes, una la de confesar ante la sociedad que hemos sido víctimas, la otra la de aceptar que individuos que muy frecuentemente son referentes para nuestra sociedad sean los depredadores más comunes.

Más de 200.000 niños desaparecen anualmente en Europa y nunca se vuelve a saber nada de ellos.

Un 25% de la totalidad de nuestros niños y adolescentes son violados.

El primer problema con el que nos encontramos es la falta de recursos adecuados para defender al menor, pues en muchas ocasiones es el menor quien tiene que cambiar por completo sus hábitos de vida y su entorno, pues el depredador o bien es miembro directo de su familia o forma parte de su entorno más cercano.

La prescripción de un delito como la pederastia es de veinte años desde que el menor supuestamente agredido cumple la mayoría de edad, que en España como todos sabemos se obtiene a los 18 años.

Y aunque cada día contamos con más medios, es tremendamente curioso, a la par que escalofriante, que un gran número nuestros jóvenes al ser encuestados, estén volviendo a justificar comportamientos como el maltrato y la violencia machista, el abuso sexual infantil, y conceptos arcaicos y sobradamente demostrados perniciosos para el individuo y la sociedad. Lo que no deja de dejarle a uno pensando, en dónde exactamente nos estaremos equivocando.

Abuso sexual infantil

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