Conecta con nosotros

¿Sabes tú quién soy yo?

No todo el mundo vale (2)

Publicado

el

En uno de los artículos anteriores vimos que no todo el mundo vale para esta profesión. En esta ocasión espero ser capaz de explicar claramente el motivo, y para ello creo que podría utilizar ejemplos verídicos, casos reales que me he ido encontrando durante mis quince años de experiencia, muchos de ellos ayudando a personas mayores, en su propio domicilio.

En este trabajo como en todos, se crea una especie de sexto sentido, y mucho antes incluso de que hayas tenido tiempo de valorar al mayor al que vas a atender, ya sabes qué es lo que te vas a encontrar. Y casi al mismo tiempo te das cuenta de la forma en que tendrás que enfrentarte al caso. Creo que éste es uno de los trabajos en que más se tiene que hacer uso de la psicología, y no sólo para con el usuario, sino también en gran medida con su familia.

CASO PRÁCTICO

Mujer de 76 años, soltera, su sobrina es el familiar más cercano, después de años sin hablarse han vuelto a retomar la relación tras el accidente.

Al fracturarse la cadera sufrió una caída que la mantuvo 18 horas en el suelo, vive sola, nadie la escuchó hasta que los vecinos regresaron del trabajo y escucharon sus voces.

Solicitan nuestros servicios tras haber sido intervenida por fractura de cadera. Sin ninguna patología previa importante diagnosticada.

Al alta, la mujer presenta un fuerte golpe en la cabeza, esguince de muñeca izquierda y reconstrucción de cadera derecha por intervención quirúrgica.

Sin embargo, la secuela que más me preocupa es su paralización, está tendida en la cama sin apenas pestañear, e insiste en no levantarse. Tiene un miedo atroz a volver a caerse.

Esa será mi principal prioridad en este caso, conseguir que vuelva a levantarse, darle de nuevo confianza y hacer que pierda el miedo y retome su rutina. Tiene buena salud en general y aún le queda mucha vida por delante. Por eso pretendo que esa vida sea de calidad y le permita seguir siendo autónoma por mucho tiempo.

PROBLEMA CON EL QUE ME ENFRENTO

La señora que han contratado (sin papeles por supuesto) para que acompañe a la convaleciente durante el tiempo en que no estoy yo. Dice tener mucha experiencia en el cuidado de personas mayores, cosa que no pongo en duda. Por supuesto no tiene formación alguna, pero sí un carácter soberbio, producto creo yo, de haber tenido que defender su pan durante toda la vida. Tengo que ir explicándole sutilmente, para que no se sienta desplazada, cuáles son sus funciones, para que me permita realizar las mías. Ella trabaja las veinticuatro horas del día, seis días a la semana y se encarga de poner en duda todas mis pautas, generando más miedo y desconfianza a la usuaria y a la sobrina.

La sobrina, que tiene aún más miedo, navega entre los consejos llenos de prudencia temerosa de esta señora y mis terapias, de modo que opta por no aparecer más que en momentos puntuales, con lo que me deja a mí la tarea de poner un poco de lógica en las pautas de actuación.

mayor

CÓMO LO HAGO

Además de encargarme del aseo y la dieta de la usuaria, preparo una tabla de ejercicios específica para ella. Estoy cuatro horas diarias con la usuaria, repartidas en dos horas de mañana y dos de tarde. Evalúo la cocina y la despensa del domicilio ordenándolo todo y comprobando que existen los alimentos necesarios para cubrir las necesidades básicas de nutrición e hidratación y designo un menú específico que aporte proteínas, fibra, vitaminas, y suficientes líquidos, la buena alimentación es imprescindible para la recuperación, que es prioritariamente que se levante y vuelva a ser autónoma.

Por lo que puedo entrever, esto supone una amenaza para la señora de compañía, piensa que en el momento en que la usuaria se recupere ella perderá su trabajo. Por eso no para de sabotear tanto los menús, que tiene que preparar ella, como la mente de la usuaria, predisponiéndola al miedo. Tengo un tiempo limitado para conseguir la recuperación total que pretendo, una fractura de cadera tiene como máximo quince días en los que poder recuperar la movilidad completamente, después de la intervención.

Mientras más retrase los ejercicios, la recuperación será menos satisfactoria y su nivel de dependencia mayor.

CONCLUSIONES

A veces es muy difícil desempeñar nuestro trabajo, cuando tenemos que luchar con elementos externos para los que nadie nos ha preparado. Y ahí es donde aparece la verdadera vocación, cuando luchas literalmente con todo lo que haga falta, por el bienestar y la salud de la persona a la que estás ayudando. Por eso nunca me cansaré de decir que “no todo el mundo vale“.

En mi trabajo he tenido que enfrentarme a historias y situaciones poco menos que dramáticas a la par que grotescas por la fácil solución que hubieran tenido, si lo hubiesen permitido, si todos los participantes en el caso hubiesen unificado habilidades y recursos, en lo que se supone, debía ser lo primero. Pero por desgracia en muchas ocasiones se antepone cualquier trivialidad antes que, con todo mi cariño, “el abuelo”.

ANÉCDOTAS

En una ocasión una hija, me pidió que la hora que tenía para asear a su padre, la emplease para lavar al perro.

Una vez descubrí que una de las llamadas señoras de compañía sin formación, pero con mucha experiencia, sobremedicaba a un abuelo para que la dejase dormir por las noches.

Un día intenso de lluvia una señora me pidió que aprovechara para echar lejía en el patio para quitarle la verdina, que ya le daría ella de comer a su marido si tenía ganas.

Un negro día tuvimos que notificar y denunciar que el marido de una extranjera al cuidado de una persona disminuida psíquica estaba abusando sexualmente de ella.

También he visto como una de esas señoras sin formación, que se dedicaba a dormir con las personas mayores, se llevaba su propia comida a escondidas, para que la pobre abuela no muriese de inanición por abandono y falta de cuidados.

ÚLTIMA EXPLICACIÓN

Mi intención no es ni ha sido nunca menospreciar, ni dudar de la valía y el buen hacer de señoras sin formación que se dedican al cuidado de personas mayores, ni por supuesto de ninguna persona extranjera que se dedique a lo mismo, como decía mi abuela, “gente buena y gente mala hay en todos lados”.

No confiemos en todo el mundo para meterlo en casa de nuestros mayores y darles la potestad de todo, por ahorrarnos cuatro duros, sin estar muy pendientes y seguros, puede que los estemos condenando a un castigo aún mayor que el abandono.

Y si finalmente descubrimos que la persona en cuestión es lo que dice ser, perfecto, entonces sí nos podremos relajar con la tranquilidad de que esa persona, a la que queremos, aunque no tenemos tiempo para ella, esa persona, que nos dio la vida y cada uno de sus esfuerzos y sacrificios, para que nosotros pudiésemos ser quiénes somos hoy, está realmente segura, atendida y feliz durante los últimos días de su vida.

Porque tal como lo hagamos nosotros con ellos, los que nos siguen lo harán con nosotros”.

 

Continuar leyendo
Clic para comentar

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

¿Sabes tú quién soy yo?

Hoy he descubierto el mundo por primera vez

Publicado

el

Hoy he descubierto el mundo por primera vez

“Hoy he descubierto el mundo por primera vez, he alzado el vuelo y rozado el cielo, solté las amarras, enjugué mis lágrimas, bauticé mi esencia y renací de nuevo. Exactamente hoy, ni ayer, ni mañana, he descubierto que es ser libre, y qué significa ser amada. Porque por fin descubrí que era yo la que no me amaba, que no se trataba de esperar, ni de temer por nada, se trataba de entregarse, y de compartir el alma”.

Muchas veces nos pasamos la vida esperando que el hombre o la mujer  ideal aparezcan, sin embargo cuando creemos haberlo encontrado, nos pasamos la vida intentando cambiar aquello que no nos gusta. No somos capaces de salir de nuestro egoísmo y nuestro miedo, nos sentimos poco menos que engañados y llenamos nuestra vida de frustración y sufrimiento, dejando recaer en el otro toda la responsabilidad de nuestra felicidad.

Somos nosotros los únicos responsables de esa elección, pues por miedo, dejamos pasar la felicidad ante nuestros ojos. No nos atrevemos a observarnos por dentro, a ser sinceros, a ser valientes para reconocer que llevamos mucho tiempo sin amarnos, pero sí exigimos un amor que no somos capaces de darnos a nosotros mismos, llegamos a ser así de cobardes.

Cuando nos atrevemos, cuando superamos los obstáculos de la mente, los miedos, las dudas, y “soltamos”, rozamos el cielo, pues el Universo mismo nos enseña el verdadero significado de amar y ser amado, y nos envía el regalo más hermoso, el reencuentro con la mitad de nuestra alma, nos completa, nos sincroniza de nuevo con el origen de nuestra esencia.

Entonces todo cobra el mayor de los sentidos, entonces todo se armoniza y la vibración de nuestro ser queda equilibrada para siempre. Ya no existe el tiempo, no existen conceptos, ni medidas, entonces y sólo entonces simplemente “SE ES”.

Cuando dos almas gemelas se reencuentran todo se vuelve claro, sereno, y sencillo; y a través de una sola mirada, pueden crear el mundo. Solo necesitan unir sus pechos en un abrazo y fundirse en un solo corazón. Pues en realidad, desde el principio de los tiempos siempre fueron “SOLO UNO”.

“Sólo el Amor os hará libres”

Hoy he descubierto el mundo por primera vez

Continuar leyendo

¿Sabes tú quién soy yo?

Tu realidad solo la cambias tú

Publicado

el

frase

Si tomamos esta frase como cierta, tenemos una gran responsabilidad; y por lo visto pronto no podremos amparar ninguna duda al respecto, pues nuestros más refutados y expertos filósofos, investigadores, químicos y demás eruditos, están demostrando empíricamente, tras experimentos en laboratorios, con sus correspondientes fórmulas y controles de todo tipo que es exactamente así. Que realmente somos nosotros mismos los que creamos nuestra realidad.

Nuestra forma de percibir y observar altera y determina la acción y el estado de todo lo que nos rodea. Tenemos un enorme poder, una magnifica habilidad que nadie nos había contado hasta ahora, y que desde luego no teníamos ni idea de cómo usar. Más bien llevamos toda la vida empleándola en nuestra contra por lo que se ve.

Se ha experimentado con moléculas, partículas y átomos, hasta la más mínima expresión de la materia que conocemos, y se ha podido comprobar una y otra vez que los resultados siempre son afectados y alterados, el estado emocional, la intención, incluso la simple curiosidad del que realiza el experimento, “el observador”, determina los resultados del experimento.

frase

Esto en principio puede parecer un poco lío, pero eso sólo es porque no estamos acostumbrados a percibir nada más que a través de nuestros sentidos biológicos, además tampoco solemos dedicar mucho tiempo a observar, ni a observarnos. En el momento en que somos capaces de parar un poco el ritmo estridente y lleno de prisas que nosotros mismos nos hemos impuesto, no se sabe muy bien con qué propósito, nos damos cuenta fácilmente, de que existe otra manera de percibir más allá del cuerpo físico, de sentir, y de crear.

“Llegamos a la conclusión de que el observador y lo observado son parte de la misma realidad y que ésta solo existe en la medida en que nosotros, los observadores la creemos”.

Por supuesto esto conlleva una considerable cadena de concatenaciones y experiencias con otros seres humanos, para los que también tenemos responsabilidades, de las que posiblemente seguiremos hablando en otras ocasiones. Pero con demasiada frecuencia nos da demasiado miedo hacernos conscientes de que podemos cambiar nuestra realidad, pues eso necesita de un esfuerzo, de un trabajo interior, pero también de la necesidad de asumir responsabilidades, de tomar decisiones, y para eso se ve que aún estamos muy poco preparados.

Porque seguimos acurrucados en nuestro rinconcito del miedo, creyendo que allí al menos estamos seguros, que aunque ya sabemos que lo que nos rodea no nos gusta, de alguna manera lo controlamos porque lo conocemos. Y eso se mezcla con el apego y la idealización disfrazados de amor, que nos hace mantener relaciones perjudiciales, o que simplemente ya terminaron. Nos hace seguir viviendo situaciones que sólo nos aportan frustración e infelicidad, cuando en realidad es mucho más fácil de lo que nuestro miedo nos permite ver.

frase

Es esa estructura mental errónea que hemos ido cultivando a través de nuestra vida, la única que limita nuestra realidad, nuestra libertad, nuestra felicidad. Nadie, ni nosotros mismos hemos sido culpables de ello, nuestros sistemas de creencias, nuestras circunstancias como sociedad y cultura a través de los tiempos se han ido formando a través de los patrones que en cada momento les han ido sirviendo para sobrevivir, y eso no es malo, simplemente todos evolucionamos, y llega el momento en que lo que ha servido anteriormente, ya no nos sirve, pues hemos de seguir avanzando, y la única manera en que eso se puede llevar a cabo es desde dentro hacia fuera.

La responsabilidad aparece en el momento en que nos hacemos conscientes de la posibilidad que tenemos de cambiar la realidad, tanto la nuestra, como la del mundo que nos rodea, que podemos contribuir a crear un mundo más libre y justo, que somos capaces de dar amor de verdad, y vivir sin miedo, y hacerlo extensible a todo el que comparta la vida con nosotros en algún momento, esa es la realidad.

 

Continuar leyendo

¿Sabes tú quién soy yo?

La realidad que no queremos ver

Publicado

el

Abuso sexual infantil

Abuso sexual infantil

Dicen los grandes expertos es sociología que el abuso sexual infantil es tan antiguo como nuestra propia historia. Que desde nuestros mismos orígenes como especie han existido depredadores que han utilizado la fuerza y la seguridad de su posición social para dar rienda suelta a sus instintos más primarios. Y tristemente tenemos que reconocer que es absolutamente cierto, pero por lo visto aún no nos hemos avergonzado lo suficiente, pues muy lejos de haber erradicado totalmente esta mala costumbre en nuestra sociedad, seguimos consintiéndola, y en muchas más ocasiones de lo que nos gusta reconocer, seguimos mirando para otro lado.

Hemos creado leyes para proteger al menor, damos campañas anuales y continuadas de prevención, e incluso hemos asignado un día especial para conmemorar todo aquello que estamos haciendo por esos menores, pero seguimos permitiendo que los depredadores escapen a otras praderas para que sigan devorando a otras víctimas, pues lo que aún queda por cambiar son las leyes que castigan al verdugo.

Quiero dejar muy claro que ese verdugo depredador de víctimas inocentes NO es ningún enfermo, es sólo eso, un depredador al que sólo le importa satisfacer sus instintos, para lo cual no le importa en lo más mínimo el daño que pueda causar, la única empatía que guarda es para con él mismo y su propio instinto de supervivencia.

Como hemos dicho en otras ocasiones, existen distintos niveles de actuar desde el bien y desde el mal, y en este caso el depredador sexual está en el nivel más extremo de actuación del mal, y no siente ningún tipo de remordimiento por ello, de modo que su capacidad de reinserción y de que no vuelva a cometer otro abuso es inexistente.

También es importante dejar clara la diferencia entre pedófilo y pederasta, el primero aún no ha pasado a los hechos físicos, por el momento se ha contentado con la pornografía infantil, o la observación y vigilancia en secreto de algún menor, pero este es el primer paso, con un altísimo riesgo de llegar al segundo y definitivo paso, la agresión sucesiva a los menores.

Parece que nos da muchísimo miedo reconocer que nuestra sociedad no ha solucionado en absoluto este problema, pues una y otra vez, sectores muy concretos de nuestra sociedad, en lugar de dar la cara y reconocer que han acogido a estos depredadores entre sus filas, y con ello ayudarnos a todos a superar este gran problema social, prefieren ocultarlos, y cambiarlos de ubicación geográfica, creyendo que quizás con eso expían de alguna manera sus responsabilidades.

Mientras que no seamos capaces de perder el miedo a las consecuencias del reconocimiento de actos tan aberrantes para una sociedad supuestamente ética y moralmente evolucionada, seremos incapaces de llegar a esa evolución y seguiremos viviendo en el miedo continuo de los secretos a voces, de los no dichos, y de las frustraciones y las incomprensiones más profundas, que sólo pueden dar paso a toneladas y toneladas de más miedo.

Las estadísticas hablan por sí solas

Abuso sexual infantil

Seguimos en un tabú constante en ambas vertientes, una la de confesar ante la sociedad que hemos sido víctimas, la otra la de aceptar que individuos que muy frecuentemente son referentes para nuestra sociedad sean los depredadores más comunes.

Más de 200.000 niños desaparecen anualmente en Europa y nunca se vuelve a saber nada de ellos.

Un 25% de la totalidad de nuestros niños y adolescentes son violados.

El primer problema con el que nos encontramos es la falta de recursos adecuados para defender al menor, pues en muchas ocasiones es el menor quien tiene que cambiar por completo sus hábitos de vida y su entorno, pues el depredador o bien es miembro directo de su familia o forma parte de su entorno más cercano.

La prescripción de un delito como la pederastia es de veinte años desde que el menor supuestamente agredido cumple la mayoría de edad, que en España como todos sabemos se obtiene a los 18 años.

Y aunque cada día contamos con más medios, es tremendamente curioso, a la par que escalofriante, que un gran número nuestros jóvenes al ser encuestados, estén volviendo a justificar comportamientos como el maltrato y la violencia machista, el abuso sexual infantil, y conceptos arcaicos y sobradamente demostrados perniciosos para el individuo y la sociedad. Lo que no deja de dejarle a uno pensando, en dónde exactamente nos estaremos equivocando.

Abuso sexual infantil

Continuar leyendo
Anuncio La tienda de 17pueblos.es
Anuncio La tienda de 17pueblos.es

CONTACTAR

¿Quieres ponerte en contacto con nosotros? Escríbenos y contestaremos lo más rápido posible. También nos puedes enviar un Whatsapp y lo atenderemos en cuanto nos sea posible.

  • Tlf: 646 175 273
  • Correo: info@17pueblos.es

 

Recordando

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies