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¿Y si retomamos aquello de que algunos episodios de Don Quijote tuvieron lugar en Torrecampo?

José Arias Mora, ingeniero agrícola de Puertollano, escribió en 2013 el libro «La ruta del segundo viaje de Don Quijote desde tierras manchegas a Andalucía», donde, en contra de lo anteriormente establecido, situó tres episodios de las aventuras del Quijote en Torrecampo: el susto de los batanes, el yelmo de Mambrino que llevaba el barbero y la liberación de los galeotes y su posterior huida de la Santa Hermandad hacia las estribaciones de Sierra Morena.

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Ermita de la Virgen de Veredas

José Arias Mora, ingeniero agrícola de Puertollano, escribió en 2013 el libro «La ruta del segundo viaje de Don Quijote desde tierras manchegas a Andalucía», donde, en contra de lo anteriormente establecido, situó tres episodios de las aventuras de Don Quijote en Torrecampo: el susto de los batanes, el yelmo de Mambrino que llevaba el barbero y la liberación de los galeotes y su posterior huida de la Santa Hermandad hacia las estribaciones de Sierra Morena.

Tal y como señaló una crónica del ABC, el autor cuenta que el suceso del molino de los batanes tuvo lugar nada más pasar el límite provincial a través de la Cañada Real Soriana Occidental por el río Guadalmez que sirve de frontera con Ciudad Real, frente al cerro Cantalobos y cerca también del arroyo Guadamora. En el molino del Turruñuelo, en Torrecampo.

Además, una vez que el Quijote y Sancho huyen evitando el acoso de la Santa Hermandad es cuando el escudero avisa a su señor de que era necesario salirse del camino para encaminarse bien a Almodóvar del Campo o hacia El Viso. Siempre se ha dado por hecho de que este “El Viso” es “El Viso del Marqués”, aldea de Santa Cruz de Mudela, pero según el autor se trataría de El Viso de Los Pedroches.

Y todo esto, tras un detallado estudio y visitando cada uno de estos lugares, plasmando todas sus deducciones y explicaciones en este libro.

El blog “Crónica de Torrecampo” se hizo eco dándole una gran importancia a estos estudios, que podrían ser utilizados para fomentar el turismo en la zona:

Esta noticia debe ser objeto de estudio y puesta en valor de un patrimonio cultural y un espacio natural únicos. El aprovechamiento turístico debe ser motor de desarrollo de la economía local y comarcal. Y una palanca de esta índole puede suponer un acicate para promocionar Torrecampo más allá de festividades y celebraciones puntuales que se celebran a lo largo del año.

Juan Bosco Castilla también habló de esta noticia en su blog “Tratado de lo que ignoro“, se puede leer haciendo clic aquí.

En 2013 no existía 17pueblos, así que ahora es un buen momento para recordar esta novedad.

No tenemos constancia de que algo se haya hecho para investigar estos datos desde aquí, desde nuestra comarca, desde Torrecampo, e intentar aprovecharlo desde el punto de vista cultural y turístico. En el caso de que esa investigación sí exista, rogamos nos informen de ello para darla a conocer.

Así, recordamos el dicho, “nunca es tarde si la dicha es buena“.

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¿Conoces la estela de guerrero encontrada en El Viso?

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Estela en El Viso
Fuente: Museo Arqueológico Nacional

En 1976, Alejandro García Galán, en nombre de Santiago Serrano Sánchez, donó al Museo Arqueológico Nacional una estela, la de la imagen de cabecera. Declaró que apareció en la Encomienda de Madroñiz, Predio Salao, en el lugar denominado “Cabeza de la Reina”, a la derecha del río Zújar, no lejano de la estación de ferrocarril de Belalcázar, en el término municipal de El Viso.

Se trata de una estela de 121 cm de alto, 39 cm de ancho y 20 cm de grosor, y está realizada sobre un bloque de cuarcita de color pardo y forma rectangular. De su hallazgo solo se sabe que fue sacada por las rejas de un tractor y abandonada en el lindero de una finca. La parte superior está biselada a ambos lados, terminando en punta, y todos sus lados tienen las aristas alisadas. Los grabados se realizaron mediante incisión ancha y superficial, pues la calidad de la piedra facilita el trabajo.

La estela de El Viso forma parte de las denominadas estelas de guerrero del Bronce Final (entre los años 1100 a. C. y 850 a. C.). Todas ellas, halladas en su mayoría en el suroeste peninsular, están realizadas sobre diversos soportes pétreos de acuerdo con la litología de cada zona. Por lo que respecta a los elementos decorativos podemos señalar que la figura humana, muy esquemática, presenta un largo tronco sin piernas del que salen dos grandes pies completados con sendos trazos oblicuos, posible representación de los dedos; los brazos están rematados por dedos y de la parte inferior del tronco sale un trazo ligeramente curvo hacia arriba que representa el falo; el guerrero lleva un gran casco de cuernos y dos círculos a cada lado de la cabeza a modo de pendientes.

El escudo se compone de dos círculos concéntricos divididos en sectores irregulares cada uno de los cuales presenta remaches. De la lanza, dispuesta en el lado derecho de la losa, tan solo se aprecia la punta. Dos espadas del mismo tipo aparecen representadas bajo las manos; las empuñaduras son macizas, con pomos salientes y empalme con guardas cruciformes. Un espejo se grabó en la parte superior de la estela.

A la izquierda del guerrero y a la altura de su cabeza aparece un gran peine del que salen seis púas. Un arco con flecha se muestran bajo el escudo. Una fíbula se grabó junto al arco y consta de un trazo vertical sobre el que reposa un semicírculo de fino grabado. Cerrando la composición aparece un carro que ocupa la práctica totalidad del ancho de la losa; tiene un armazón ovalado con dos ruedas carentes de radios en la parte delantera de la caja y dos asideros de forma elíptica en la trasera; un eje atraviesa la caja para enlazar con un largo timón rematado por una vara transversal donde queda uncido el tiro. Este se compone de dos cuadrúpedos, al superior de los cuales se le distinguió con un falo. Un tercer cuadrúpedo que aparece debajo del carro puede corresponder al animal de compañía del guerrero. Finalmente, se observa un trazo recto en el extremo superior de la estela, de difícil interpretación.

Estas estelas han sido interpretadas tradicionalmente como marcadores de tumbas, pese a no haber podido ser vinculadas casi en ningún caso a enterramientos. Las interpretaciones más recientes tienen que ver con la ubicación de las estelas en cruces de caminos, pasos de montaña y caminos locales. Mediante un lenguaje iconográfico compartido, estas estelas podrían señalizar rutas comerciales o demarcar los límites de un territorio cuyos recursos eran controlados por un grupo determinado.

En Los Pedroches, como ya publicamos, se encontraron más estelas de este tipo, por ejemplo en Belacázar, puede leerlo aquí.

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¿Es posible que Pedroche aparezca en el ‘Códice Calixtino’? Sí, es posible

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¿Es posible que Pedroche aparezca en el 'Códice Calixtino'? Sí, es posible

Ya nos hicimos eco de un artículo donde Pedro de la Fuente Serrano muestra una posible relación entre el Grial y Alpetragio, astrónomo de Pedroche del siglo XII, donde se señalaría un texto escrito por Alpetragio como el origen de la leyenda del Grial [Leer aquí]. Ahora, del mismo autor, también publicado en nuestra página hermana pedrocheenlared.com, mostramos otra curiosidad, la aparición del pueblo de Pedroche en el “Códice Calixtino“.

El pueblo de Pedroche es nombrado en el “Códice Calixtino”, en el “Liber Sancti Jacobi”, aunque con otro nombre, según un estudio realizado por José María Anguita Jaén, profesor e investigador medievalista del Departamento de Filología Clásica, Francesa e Italiana en la Facultad de Humanidades de la USC, Doctor por la Universidad de Valladolid.

Liber Sancti Jacobi” es el nombre dado a la compilación de cinco libros de diferente naturaleza (hagiográfica, litúrgica, de homilías, musical y narrativa) relacionado con el apóstol Santiago el Mayor y la peregrinación a Santiago de Compostela. Este escrito se conoce también como “Codex Calixtinus”. Esta nomenclatura hace referencia al Papa Calixto II, máximo benefactor de la ciudad de Compostela. Este ejemplar está conservado en el Archivo‐Biblioteca de la Catedral de Santiago de Compostela y es considerado el más antiguo y completo de todos los ejemplares así como la fuente original de la cual se copiaron los otros ejemplares conservados. La fecha en la que fue escrita sigue siendo actualmente motivo de debate, siendo el marco cronológico establecido entre 1138 y 1172.

Esta obra está estructurada en cinco libros, siendo el libro IV conocido como “Historia de Karoli Magni et Rotholandi”, “Historia de Turpin o Pseudo‐Turpin” ya que fue atribuido a Turpin, arzobispo de Reims. En él se cuenta la fabulosa historia en la cual Carlomagno abrió la ruta hacia Compostela, acompañado del caballero legendario Roldán y la derrota de su ejército en la Batalla de Roncesvalles el año 778. Pues bien, ahí aparece el nombre de “Petroissa”, lo vemos en este extracto:

TURPIN, POR LA GRACIA DE DIOS ARZOBISPO DEREIMS Y CONSTANTE COMPAÑERO DEL EMPERADORCARLOMAGNO EN ESPAÑA, A LUITPRANDO, DEANDE AQUISGRAN, SALUD EN CRISTO
Puesto que ha poco, mientras me hallaba en Viena algo enfermo por las cicatrices de las heridas, me mandasteis que os escribiera cómo nuestro emperador, el famosísimo Carlomagno, liberó del poder de los sarracenos la tierra española y gallega, no dudo escribir puntualmente y enviarlos a vuestra fraternidad, los principales de sus admirables hechos y sus laudables triunfos sobre los sarracenos españoles, que he visto con mis propios ojos al recorrer durante catorce años España y Galicia en unión de él y de sus ejércitos.(…)
Las ciudades y pueblos más grandes que entonces adquirió en Galicia se denominan vulgarmente así: (…).
En España: (…); la ciudad de Ubeda, la de Baeza, Petroissa, en la que se hace una plata muy buena; (…)

En una nota al pie se especifica que “Petroissa” puede designar al pueblo sevillano de El Pedroso, a Pedroche o a Los Pedroches. Aunque después, el doctor medievalista José María Anguita Jaén concluye que se trata de Pedroche.

Anguita presentó su tesis en 1999 bajo el título “La toponimia hispana en el Liber Sancti Jacobi“, donde analiza los 148 nombres de lugar hispanos que se encuentran en el “Liber Sancti Jacobi“. En sus conclusiones aclara que en el caso de Petroissa, que “había sido identificado con Los Pedroches, en realidad, se trata de una de estas siete villas, llamada precisamente Pedroche, donde se sabe que hubo una importante fortaleza, y en cuyas cercanías hay vestigios de antiguas explotaciones mineras”.

¿Por qué llega a esa conclusión? Mostramos su estudio completo, publicado en “Estudios sobre el Liber Sancti Jacobi. La toponimia mayor hispana” (año 2000, Xunta de Galicia) que gentilmente ofreció al autor del artículo para darlo a conocer en Pedroche: [Clic aquí para leer artículo].

[Nota: Si aún no le has echado un vistazo a pedrocheenlared.com, éste es el momento]

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¿Es posible relacionar el Grial con Pedroche? Sí, es posible

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El Grial y Alpetragio, el de Pedroche

Nos hacemos eco de un artículo publicado en nuestra página hermana, pedrocheenlared.com, donde Pedro de la Fuente Serrano muestra una posible relación entre el Grial y Alpetragio, astrónomo de Pedroche del siglo XII. Y no sería una simple relación, sería que el origen de la leyenda del Grial proviene de un texto escrito por Alpetragio.

El artículo comienza así:

El Grial es la copa que, según cuenta la religión cristiana, fue usada por Jesús durante la última cena en la ceremonia de la eucaristía, aunque hay otras teorías que lo relacionan con otros objetos o fines. Pero, ¿hay alguna forma de relacionar el Grial con Pedroche? Pues, atendiendo a algunas explicaciones y suposiciones, sí que podemos encontrar esta relación.

El alemán Wolfram von Eschenbach escribió en el siglo XIII el poema épico PARZIVAL, que trataba sobre la vida de sir Perceval, caballero de la Mesa Redonda y de la corte del rey Arturo, y su búsqueda del Santo Grial.

Pues bien, a partir de esos textos, Feliciano Pérez Varas (1928 – 2008), Catedrático de Filología Alemana de la Universidad de Salamanca, sostiene e interpreta que el astrónomo que el autor llama Flegetanis sería el astrónomo pedrocheño al-Bitrūyī (conocido como Alpetragio) y su traductor, Kyot, sería el filósofo Michael Scot quien residía en Dolet (es decir Toledo). Y en estos textos se concluye que la fuente de la leyenda del Grial sería un texto árabe de astronomía, de Alpetragio, proveniente de la Escuela de Traductores de Toledo.

Para seguir leyendo y ver en qué se basa esta teoría, hay que hacer clic aquí y leer el PDF que se descargue.

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