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Los Pedroches, el agua y la miseria hace 50 años (parte 1)
En 1973, Luis Carandell y Eduardo Barrenechea, viajaron por algunos lugares de Andalucía, Los Pedroches entre ellos. En varios artículos publicaremos lo que escribieron sobre nuestra comarca, que se puede resumir con las palabras “problemas con el agua” y “pobreza”.
Luis Carandell nos cuenta lo siguiente:
Por la Venta de Azuel entramos en la provincia de Córdoba y, dejando atrás el paisaje de piedra ocre de Sierra Madrona, recuperamos los tonos sombríos del monte bajo de Sierra Morena, poblado de jara y lentisco, de romero y espliego, de tomillo y mejorana. Comimos en el pueblo de Cardeña, en una pensión antigua regentada por dos señoras no menos antiguas que se desvivieron para atendernos a pesar de que, según nos dijeron, el día anterior, que había sido domingo, una invasión de cazadores y monteros había terminado con todas las provisiones del pueblo.
Luego, la carretera hacia Villanueva de Córdoba pasa a través de inmensos encinares bajo los que pastan rebaños de ganado lanar y vacuno y, sobre todo, piaras de cerdo ibérico negro en montanera. Estábamos ya en el valle de Los Pedroches, en el que recorrimos varios pueblos: Conquista, Dos Torres, Guijo, Alcaracejos, Hinojosa del Duque, Pedroche, que fue capital de las Siete Villas, y Pozoblanco, hoy partido judicial y cabecera de comarca. Todos ellos tienen un carácter parecido. Sus casas son de muy bella construcción, encaladas y con las puertas y ventanas enmarcadas en piedra gris.
Son pueblos pobres, con escasos cultivos, tierra de emigración. El pueblo de Pedroche, por ejemplo, ha pasado en pocos años de cinco mil habitantes a unos dos mil, y la emigración continúa en nuestros días, a veces con carácter temporal. Los hombres van a la recogida del tomate a la huerta murciana o a Francia a la vendimia y vuelven después al pueblo. En el bar del casino copié un cartel escrito a mano que estaba clavado con chinchetas en un
barril: «Se necesitan peones en la zona de Cataluña. Jornada de diez horas a 45 pesetas la hora. Dormitorios gratis a cargo de la empresa. Se pagará el viaje de ida y, en caso de permanencia superior a seis meses el de vuelta. Información, kiosko Torres».
La dureza de la vida de Los Pedroches —su mismo nombre parece proceder de «tierra pedrosa»— se debe, sobre todo, a la dramática escasez de agua. Hay grandes sequías en el verano y la transición desde el mínimo de precipitaciones en la estación cálida al máximo del otoño se hace de un modo brusco, pasándose de una sequía extrema a una gran abundancia de lluvias. Solamente uno de los pueblos del valle, Villanueva de Córdoba, tiene agua corriente y los demás han de obtenerla de pozos que muy probablemente quedarán secos en el verano.
Por todas partes se observan signos de este tremendo problema que no termina de resolverse. Desde hace años viene prometéndose traer a estos pueblos el agua del pantano de Belmez, pero la promesa no se cumple y las tierras y los hombres de Los Pedroches padecen sed. En Hinojosa del Duque estuvimos hablando con un aguador que estaba con su carro-cuba tirado por un muía llenando el depósito de una casa. Nos dijo que había ocho aguadores haciendo el servicio del pueblo y que sacaban unos diez duros por cuba, aunque a los que compraban
una cuba entera les costaba algo menos.
En el pueblo de El Viso pudimos ver, en una fuente, una inscripción que decía: «Horario de agua, de 7 a 8,30. Mañanas, sólo seis cántaros, Bajo multa.»
(…) En nuestro recorrido aquel día pasamos por una ermita en la que estuvimos hablando con la santera. Era la ermita de la Virgen de Luna, situada en el término de Pozoblanco, aunque una pequeña parte de la finca en que está la ermita pertenece al término de Villanueva de Córdoba. La santera, una mujer enjuta y enlutada de mediana edad que se llamaba Rafaela Amor, nos mostró el recinto de la ermita y las dependencias anejas, y nos contó muchas cosas interesantes. La Virgen de Luna, como sucede con muchas otras advocaciones de las ermitas andaluzas, pasa solamente cuatro meses en su pequeño santuario, siendo trasladada, en determinadas fechas, a Pozoblanco y a Villanueva de Córdoba para pasar otros cuatro meses en cada uno de estos pueblos. Hace años había otro pueblo, Pedroche, que, como dijo Rafaela Amor, «tenía derecho a tener la imagen», porque fue un vaquero de Pedroche quien, en tiempos remotos, hizo el hallazgo de la imagen y recibió el celestial mensaje. La santera aclaró que los de Pedroche «perdieron la imagen» porque el día que les tocaba ir a recoger a la Virgen para llevarla a su pueblo, hace de esto ya mucho tiempo, venían muy crecidos los torrentes y no pudieron llegar a la ermita. La norma es, como se ve, rigurosa en extremo con los que se retrasan en el cumplimiento del rito, pues basta con que los romeros del pueblo lleguen unas horas más tarde para que el pueblo pierda el derecho a llevarse la Virgen. De este modo, hoy no existen en el recinto de la ermita de la Virgen de Luna más que dos pabellones para el descanso de los cofrades, el de Pozoblanco y el de Villanueva. Hay entre ambas cofradías una diferencia. Los de Pozoblanco tienen el derecho de acudir a la ermita armados con escopetas que utilizan para disparar salvas durante la romería. Los de Villanueva perdieron ese derecho porque, al parecer, se produjo entre dos romeros de este pueblo un incidente que terminó a tiros.
Los de Pozoblanco, en el pabellón donde celebran sus reuniones y banquetes en los días de romería, tienen armeros o muebles especiales para tener las armas de fuego. Los de Villanueva, privados como están del derecho a usar armas de fuego, han decorado su pabellón con pomposas panoplias, lanzas y armaduras antiguas.
Tierra abandonada, olvidada, la de Los Pedroches. Pobres cultivos, problemas ganaderos, falta de agua, creciente despoblación en esta región que constituye aproximadamente una cuarta parte de la provincia de Córdoba. Estando en un café de Hinojosa del Duque, conversamos con unos parroquianos sobre la situación de la comarca. Decían que la gente se marchaba y se mostraban desesperanzados respecto al porvenir del valle. Nos preguntaron si éramos de Madrid, y al decirle nosotros que, aunque no lo éramos, en Madrid vivíamos, uno de los hombres dijo una frase sentenciosa que podía aplicarse a los habitantes de Los Pedroches igual que a los de tantas y tantas otras zonas de la España olvidada:
«Le advierto a usted que, como la soga no se quiebre, en Madrid acabaremos todos.»
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¿Qué montes de Los Pedroches aparecen en el primer Registro de Montes Públicos de Andalucía?
El Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) ha publicado la Orden de 30 de junio de 2026, de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, por la que se da publicidad a la nueva relación de montes que integran el Registro de Montes Públicos de Andalucía (RMPA), un inventario exhaustivo que emana y es uno de los primeros frutos de la aplicación de la Ley 3/2026, de 13 de marzo, de Montes de Andalucía (LEMA).
Esta Ley establece en su artículo 12 que el RMPA es “un inventario de carácter administrativo en el que se inscriben todos los montes del territorio andaluz pertenecientes a cualquiera de las Administraciones o entidades públicas, tanto los de dominio público como los patrimoniales”. A la entrada en vigor de la Ley, el pasado 9 de abril, este nuevo registro viene a reemplazar al antiguo Catálogo de Montes de Andalucía, de manera que la nueva denominación evita confusiones y establece una distinción clara entre los montes de carácter demanial y los patrimoniales, cada uno con su régimen jurídico propio. También se unifica el sistema de usos y aprovechamientos, así como las normas de deslinde y recuperación posesoria.
Estos son los montes de Los Pedroches que aparecen en este nuevo registro:
| Municipio | Denominación | Titular |
| Belalcázar | Malagón o Dehesa de Malagón | Ayto. de Belalcázar |
| Belalcázar | El Mesto | Ayto. de Capilla |
| Cardeña | La Vegueta | C.A. de Andalucía |
| Cardeña | Yegüerizo | C.A. de Andalucía |
| Conquista | Dehesa de Conquista o Quebradillas | Ayto. de Conquista |
| Conquista | Desmontados de la Villa | Ayto. de Conquista |
| Dos Torres | Los Llanos | Diputación de Córdoba |
| Hinojosa del Duque | Fuente La Zarza | C.A. de Andalucía |
| Hinojosa del Duque | Las Aguanosas | C.A. de Andalucía |
| Hinojosa del Duque | La Dehesa | Ayto. de Hinojosa del Duque |
| Pedroche | La Dehesa | Ayto. de Pedroche |
| Pozoblanco | Dehesa Boyal | Ayto. de Pozoblanco |
| Pozoblanco | Pedrique | Ayto. de Pozoblanco |
| Santa Eufemia | Sierra y Anejos o Los Baldíos | Ayto. de Santa Eufemia |
| Santa Eufemia | Los Accesos | Ayto. de Santa Eufemia |
| Vva. del Duque | Matas Hermosas | C.A. de Andalucía |
| Vva. del Duque | Dehesa Boyal | Ayto. de Vva. del Duque |
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¿Conoces la estela de guerrero encontrada en El Viso?
En 1976, Alejandro García Galán, en nombre de Santiago Serrano Sánchez, donó al Museo Arqueológico Nacional una estela, la de la imagen de cabecera. Declaró que apareció en la Encomienda de Madroñiz, Predio Salao, en el lugar denominado “Cabeza de la Reina”, a la derecha del río Zújar, no lejano de la estación de ferrocarril de Belalcázar, en el término municipal de El Viso.
Se trata de una estela de 121 cm de alto, 39 cm de ancho y 20 cm de grosor, y está realizada sobre un bloque de cuarcita de color pardo y forma rectangular. De su hallazgo solo se sabe que fue sacada por las rejas de un tractor y abandonada en el lindero de una finca. La parte superior está biselada a ambos lados, terminando en punta, y todos sus lados tienen las aristas alisadas. Los grabados se realizaron mediante incisión ancha y superficial, pues la calidad de la piedra facilita el trabajo.
La estela de El Viso forma parte de las denominadas estelas de guerrero del Bronce Final (entre los años 1100 a. C. y 850 a. C.). Todas ellas, halladas en su mayoría en el suroeste peninsular, están realizadas sobre diversos soportes pétreos de acuerdo con la litología de cada zona. Por lo que respecta a los elementos decorativos podemos señalar que la figura humana, muy esquemática, presenta un largo tronco sin piernas del que salen dos grandes pies completados con sendos trazos oblicuos, posible representación de los dedos; los brazos están rematados por dedos y de la parte inferior del tronco sale un trazo ligeramente curvo hacia arriba que representa el falo; el guerrero lleva un gran casco de cuernos y dos círculos a cada lado de la cabeza a modo de pendientes.
El escudo se compone de dos círculos concéntricos divididos en sectores irregulares cada uno de los cuales presenta remaches. De la lanza, dispuesta en el lado derecho de la losa, tan solo se aprecia la punta. Dos espadas del mismo tipo aparecen representadas bajo las manos; las empuñaduras son macizas, con pomos salientes y empalme con guardas cruciformes. Un espejo se grabó en la parte superior de la estela.
A la izquierda del guerrero y a la altura de su cabeza aparece un gran peine del que salen seis púas. Un arco con flecha se muestran bajo el escudo. Una fíbula se grabó junto al arco y consta de un trazo vertical sobre el que reposa un semicírculo de fino grabado. Cerrando la composición aparece un carro que ocupa la práctica totalidad del ancho de la losa; tiene un armazón ovalado con dos ruedas carentes de radios en la parte delantera de la caja y dos asideros de forma elíptica en la trasera; un eje atraviesa la caja para enlazar con un largo timón rematado por una vara transversal donde queda uncido el tiro. Este se compone de dos cuadrúpedos, al superior de los cuales se le distinguió con un falo. Un tercer cuadrúpedo que aparece debajo del carro puede corresponder al animal de compañía del guerrero. Finalmente, se observa un trazo recto en el extremo superior de la estela, de difícil interpretación.
Estas estelas han sido interpretadas tradicionalmente como marcadores de tumbas, pese a no haber podido ser vinculadas casi en ningún caso a enterramientos. Las interpretaciones más recientes tienen que ver con la ubicación de las estelas en cruces de caminos, pasos de montaña y caminos locales. Mediante un lenguaje iconográfico compartido, estas estelas podrían señalizar rutas comerciales o demarcar los límites de un territorio cuyos recursos eran controlados por un grupo determinado.
En Los Pedroches, como ya publicamos, se encontraron más estelas de este tipo, por ejemplo en Belacázar, puede leerlo aquí.
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¿Es posible que Pedroche aparezca en el ‘Códice Calixtino’? Sí, es posible
Ya nos hicimos eco de un artículo donde Pedro de la Fuente Serrano muestra una posible relación entre el Grial y Alpetragio, astrónomo de Pedroche del siglo XII, donde se señalaría un texto escrito por Alpetragio como el origen de la leyenda del Grial [Leer aquí]. Ahora, del mismo autor, también publicado en nuestra página hermana pedrocheenlared.com, mostramos otra curiosidad, la aparición del pueblo de Pedroche en el “Códice Calixtino“.
El pueblo de Pedroche es nombrado en el “Códice Calixtino”, en el “Liber Sancti Jacobi”, aunque con otro nombre, según un estudio realizado por José María Anguita Jaén, profesor e investigador medievalista del Departamento de Filología Clásica, Francesa e Italiana en la Facultad de Humanidades de la USC, Doctor por la Universidad de Valladolid.
“Liber Sancti Jacobi” es el nombre dado a la compilación de cinco libros de diferente naturaleza (hagiográfica, litúrgica, de homilías, musical y narrativa) relacionado con el apóstol Santiago el Mayor y la peregrinación a Santiago de Compostela. Este escrito se conoce también como “Codex Calixtinus”. Esta nomenclatura hace referencia al Papa Calixto II, máximo benefactor de la ciudad de Compostela. Este ejemplar está conservado en el Archivo‐Biblioteca de la Catedral de Santiago de Compostela y es considerado el más antiguo y completo de todos los ejemplares así como la fuente original de la cual se copiaron los otros ejemplares conservados. La fecha en la que fue escrita sigue siendo actualmente motivo de debate, siendo el marco cronológico establecido entre 1138 y 1172.
Esta obra está estructurada en cinco libros, siendo el libro IV conocido como “Historia de Karoli Magni et Rotholandi”, “Historia de Turpin o Pseudo‐Turpin” ya que fue atribuido a Turpin, arzobispo de Reims. En él se cuenta la fabulosa historia en la cual Carlomagno abrió la ruta hacia Compostela, acompañado del caballero legendario Roldán y la derrota de su ejército en la Batalla de Roncesvalles el año 778. Pues bien, ahí aparece el nombre de “Petroissa”, lo vemos en este extracto:
“TURPIN, POR LA GRACIA DE DIOS ARZOBISPO DEREIMS Y CONSTANTE COMPAÑERO DEL EMPERADORCARLOMAGNO EN ESPAÑA, A LUITPRANDO, DEANDE AQUISGRAN, SALUD EN CRISTO
Puesto que ha poco, mientras me hallaba en Viena algo enfermo por las cicatrices de las heridas, me mandasteis que os escribiera cómo nuestro emperador, el famosísimo Carlomagno, liberó del poder de los sarracenos la tierra española y gallega, no dudo escribir puntualmente y enviarlos a vuestra fraternidad, los principales de sus admirables hechos y sus laudables triunfos sobre los sarracenos españoles, que he visto con mis propios ojos al recorrer durante catorce años España y Galicia en unión de él y de sus ejércitos.(…)
Las ciudades y pueblos más grandes que entonces adquirió en Galicia se denominan vulgarmente así: (…).
En España: (…); la ciudad de Ubeda, la de Baeza, Petroissa, en la que se hace una plata muy buena; (…)”
En una nota al pie se especifica que “Petroissa” puede designar al pueblo sevillano de El Pedroso, a Pedroche o a Los Pedroches. Aunque después, el doctor medievalista José María Anguita Jaén concluye que se trata de Pedroche.
Anguita presentó su tesis en 1999 bajo el título “La toponimia hispana en el Liber Sancti Jacobi“, donde analiza los 148 nombres de lugar hispanos que se encuentran en el “Liber Sancti Jacobi“. En sus conclusiones aclara que en el caso de Petroissa, que “había sido identificado con Los Pedroches, en realidad, se trata de una de estas siete villas, llamada precisamente Pedroche, donde se sabe que hubo una importante fortaleza, y en cuyas cercanías hay vestigios de antiguas explotaciones mineras”.
¿Por qué llega a esa conclusión? Mostramos su estudio completo, publicado en “Estudios sobre el Liber Sancti Jacobi. La toponimia mayor hispana” (año 2000, Xunta de Galicia) que gentilmente ofreció al autor del artículo para darlo a conocer en Pedroche: [Clic aquí para leer artículo].
[Nota: Si aún no le has echado un vistazo a pedrocheenlared.com, éste es el momento]
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