Existen principios y criterios en los que apoyar la gestión económica local, como la moderación y contención del gasto, el mantenimiento de liquidez para afrontar sin riesgo las obligaciones de pagos, utilizando los recursos propios o externos para situaciones que lo aconsejen.

Hay que tener presente siempre que la posibilidades que ofrecen mayores ingresos coyunturales puede provocar la generación de más gastos estructurales. Evaluar riesgos y consecuencias, buscando oportunidad y conveniencia del gasto o inversión. Partir de una estrategia de gasto que se corresponda con las posibilidades reales de ingresos.

La búsqueda e implantación de nuevos servicios públicos ha de ir acompañada de procesos de evaluación, valoración y revisión, a fin de que la gestión sea orientable como eficiente y eficaz , al tiempo que se debe plantear como objetivo irrenunciable la consecución de equilibrio entre gastos e ingresos, y, en lo posible ,como recurso necesario, que éstos últimos sean superiores a los primeros. No siempre se cumplen estas premisas, con lo que acontece que en ocasiones no estamos a la altura, provocándose resultados menos favorables, que estando dentro de lo previsible en los primeros ejercicios de la actividad no se conviertan en factor de distorsión del conjunto del presupuesto municipal.

A propósito de la deuda pública CERO opino que no siempre es el mejor escenario económico para un municipio o ciudad. Se puede distribuir el gasto de forma racional y haber lugar para el crecimiento de instalaciones, equipamientos, infraestructuras y servicios, siendo ello compatible con la necesidad de financiación económica ajena, endeudamiento vía préstamos principalmente, para desarrollar proyectos, acometer actuaciones que mejoren las condiciones de vida de los habitantes o las posibilidades económicas de empresas y autónomos. Lo relevante siempre ha de ser la valoración objetiva, cumpliendo la ley, a fin de poder hacer frente a las obligaciones de pago que puedan resultar, sin generar duda alguna para hacer frente al pago de la deuda.

Al hilo de la financiación de proyectos y actuaciones municipales, interesante sería que la Ley de Haciendas Locales, la de Estabilidad Presupuestaria, y cuanta Norma se arbitra, tengan presente la autonomía local para disponer con libertad tanto del gasto corriente local como del resultados presupuestarios positivos, superávit, de cada Municipio. El objetivo de déficit público del Estado ha de conseguirse vía control de gasto de todas las Administraciones, vía modificación de la parrilla de impuestos directos e indirectos. Especialmente los impuestos directos a los beneficios de grandes empresas , banca , movimientos y rendimientos de capital, incluso ralentización de gasto de inversiones o refinanciación de la deuda. El gasto público es parte activa en la generación de actividad económica global, por lo que su reducción puede entrañar recesión.

En definitiva, préstamos suscritos por Ayuntamientos, si,cuando sea necesario para incentivar bienes y servicios a los vecinos, o empresas, adelantando inversiones, consideradas de interés público y general.

El gasto municipal como herramienta de mejora , inversión o acciones debe ser prudente, y,dada la libertad de cada municipio, que cada Equipo de Gobierno local o cada Corporación valore esa prudencia y esa conveniencia del mismo.

En la economía municipal, como en otros ámbitos, hay que procurarse confianza, crédito y dar razones para que se sostengan en el tiempo, para bien del municipio y de quienes lo habitamos.

Luciano Cabrera Gil
Agosto 2018