Aunque quizás algo tarde, la empresa Aguas de Córdoba (Emproacsa) ha enviado una carta a los ayuntamientos donde da servicio explicando el extraño olor y saber que se percibe en el agua cuando abrimos el grifo de nuestra casa. 

Reproducimos su contenido:

“Con relación a las quejas que vienen manifestando usuarios sobre problemas de olor y sabor en el agua suministrada, le informo que el origen está en el agua captada en el embalse de Sierra Boyera.

Desde el año 2013/14 se vienen registrando en la cuenca del Guadalquivir un volumen de precipitaciones inferior a lo normal. Como consecuencia, las aportaciones de agua a los embalses suponen una disminución del 45% en este cuatrienio seco respecto a la media de los últimos veinticinco años. Todo esto se ha visto agraviado por las altas temperaturas y la duración del estiaje. Como resultado de lo anterior, el embalse de Sierra Boyera se encuentra actualmente a solo un 35% de su capacidad.

Este embalse tiene además un estado de eutrofización alto (concentraciones elevadas de nutrientes), que favorece la proliferación excesiva de organismos acuáticos principalmente algas. Las especiales condiciones climáticas de este año, en cuanto a las temperaturas, radiación solar, y el bajo nivel de agua embalsada, han generado en el ecosistema acuático, crecimiento de algas muy importantes. Estas algas producen sustancias, con olor y sabor característico.

Como medida correctiva se ha intensificado el tratamiento de agua bruta en la ETAP de Sierra Boyera con el fin de intentar eliminar los problemas organolépticos en el agua del embalse. La eliminación de estas sustancias generadoras de olor y sabor es compleja, pues aun reduciéndolas notablemente, al ser volátiles puedes ser detectadas por el consumidor aun en concentraciones a nivel trazas, que puede rechazar su consumo. Igualmente se ha establecido un seguimiento específico para garantizar que el agua mantiene las condiciones de potabilidad a pesar del problema señalado.

Esta situación puede mejorar próximamente con las modificaciones en el tratamiento que se están efectuando y en el momento que cambie el clima y aumenten las precipitaciones, lo que permitirá que se produzca la renovación del agua embalsada.”