¿Cómo eran los habitantes de Los Pedroches? Mostramos cómo los describía Alfredo Gil Muñiz, en un trabajo de 1925 titulado “El Valle de los Pedroches”.

Antropologia física

Bien pudiéramos considerar dos tipos característicos, que se distinguen por su índice cefálico y por otras condiciones físicas. Estos dos tipos abundan en todos los pueblos de los Pedroches: el hombre serreño y el hombre del llano.

El serreño es de cabeza alargada, pelo abundante y muy negro, tez morena, musculoso, fuerte y de estatura mediana. El del llano es alto, cabeza redonda menos poblada de pelo que la del serreño, tez blanca y expresión más simpática e inteligente.

En Hinojosa y Belálcazar abunda el tipo moro y en los pueblos de las siete villas el tipo es genuinamente hispánico, como oriundo de castellanos y leoneses, siendo prototipos las mujeres de Dos Torres y Pedroche, famosas por su belleza y perfección de rasgos.

Rasgos típicos del carácter

Casas-Deza dice en su interesante obra, acerca del carácter de los pedrocheños: “Son pacíficos y laboriosos, y aunque no carecen de talento son inciviles y toscos, como también interesados, maliciosos y suspicaces, cualidades que deben de haber adquirido con el tráfico y negociación (frecuentemente ilegítima cual es el contrabando) a que se dedican de continuo.”

Casas-Dezas estuvo poco tiempo en el Valle, asi es que sus impresiones son de turista y sometidas por lo tanto a sujestiones momentáneas, muchas de ellas erróneas en absoluto.

Frente a esta opinión ponemos otra, del señor Porras Márquez, al hablar del carácter. “El del Valle es pacífico y enhiesto. El no dobla la espina y si la dobla, o es a regañadientes o es por
disimulada burla, pues cree firmemente que se puede querer y servir a una persona sin llegar a zalema. Prueba de esto es que en todo el Valle dan el sobrenombre de usías a los habitantes
de Dos Torres por ser en general más etiqueteros, sin que lleguen a perder por esto la nota antes apuntada. Es hospitalario, pero no dá su amistad franca hasta cerciorarse que la persona a
quién la dá, la merece en su concepto; él puede decirse amigo de todo el mundo en la calle, el casino o la taberna, pero de ahí hasta llevar a su casa al nuevo conocido hay algo que andar.
Mira mucho el mañana, teniendo, por tanto, una sana y bien definida tendencia a la previsión y al ahorro… Quizá o sin quizá, por este hábito de ahorro, el Valle, en general, es rico; no habrá
muchos enormes capitales, pero tampoco hay pobres.

El pedrocheño es fuerte de voluntad, parco en el hablar, sobrio en el alimento y vestido, y muy económico.

En Pozoblanco se hace galardón de su pureza de sangre plebeya y cristiana, de tal modo que se negó a conceder residencia a los nobles que antiguamente trataban de empadronarse y estos tuvieron que residir en Dos Torres o Pedroche.

Linguística

Se aspira la h como si fuera la j, la ll se pronuncia como y; la construcción es ambigua.

En general se nota en el lenguaje la influencia manchega y extremeña más que la cordobesa, teniendo ciertas cadencias típicas que diferencia notablemente al habitante del Valle, de las comarcas limítrofes; la influencia castellana y las notas distintivas del lenguaje se explican por la venida de castellanos, leoneses y gallegos cuando la conquista cristiana.

He aquí algunas de las voces típicas y características del Valle:

Dioque = parece que
Entrevalo = entretenimiento
Zoleja = hombre del campo
Morro = torpe, tonto
Fino = listo
Jupa = andar mucho
Vele a quilo = mira a esto
Caporal = que ordena o habla mucho
Espetera = percha de hierro con cinco ganchos
Taca = alacena pequeña
Quinto = predio rústico

 

[Foto de cabecera: Fuente del Pilar de Hinojosa del Duque]