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¿Los templarios en Pedroche?

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Cruz paté en Pedroche

En el interior de la ermita de San Sebastián de Pedroche hay expuesta una cruz paté de granito. Este tipo de cruces están asociadas con la Orden del Temple, con los templarios.

La vemos en la imagen de cabecera. La existencia de esta cruz, ¿relaciona Pedroche con la Orden del Temple? Nosotros no lo podemos contestar, lógicamente, pero sí que podemos aportar algún detalle más que quizás apoye esta teoría.

Por ejemplo, hay una segunda cruz paté en la misma ermita, forma parte de su veleta:

Cruz paté en Pedroche

Además, esta posible relación aumenta cuando descubrimos leyendas como la que vamos a exponer aquí, que no siendo originaria de la zona, apunta a Pedroche como punto de interés para esta orden:

La leyenda de las cuatro montañas

Partiendo desde Puebla de Alcocer hasta Capilla, ambos pueblos de Badajoz, en un capricho de la naturaleza, se alinean con increíble precisión cuatro montañas que están de alguna forma relacionadas con la orden templaria. Son lugares elegidos por los caballeros por su privilegiada situación geográfica, “puntos de energía” si atendemos a las interpretaciones místicas de la orden, con elementos comunes a otros importantes emplazamientos templarios: la presencia del agua, cuevas, el culto a la virgen. Y si se continua la línea imaginaria formada por estas montañas llegamos a un lugar llamado Piedras Santas, la ermita de Piedrasantas de Pedroche.

Puebla de Alcocer. La Gran Enciclopedia Extremeña , en su definición de “Templarios” nos dice: “En la provincia de Badajoz hubo dos encomiendas templarias, la de Puebla de Alcocer y la de Jerez de los Caballeros. La primera, dependiente de Puebla de Alcocer y correspondiente a la actual Siberia Extremeña, tiene su origen en 1236 cuando el rey Fernando III encomienda al maestre del Temple Esteban de Belmonte, la conquista de esta comarca. Aparte del actual castillo de la Encomienda, ocupaba las poblaciones de Zarza‐Capilla, Capilla, Peñalsordo, Garlitos y Siruela entre otros.”

La fortaleza de Lares. Situada en el suroeste de la sierra del mismo nombre, en la confluencia de la desembocadura de los ríos Guadalemar y Zújar, junto al pequeño pueblo de Galizuela, encontramos las ruinas de lo que fue un asentamiento templario conectado con Puebla, ya que entre ambas fortalezas transcurría la ruta ganadera de la Mesta, a la que prestaban protección. En su punto más alto se puede uno alinear con el castillo de Puebla y la espectacular montaña cónica del cerro Masatrigo. Desde allí el sol se pone tras las ruinas templarias, orientadas hacia el oeste.

El cerro Masatrigo. En línea recta con los castillos de Puebla y Lares nos encontramos con esta espectacular montaña de forma cónica y formas casi perfectas. Está rodeada por agua y conforma un paisaje excepcional. En la definición de los límites de la encomienda templaria de Capilla se cita el cerro “Amasatrigo”. También se ha citado con el nombre galaico de Maçatrigo, que significa molino de trigo, a lo que recuerda la forma cónica de la montaña, por lo que se ha especulado con la presencia en la zona de pueblos del norte en un pasado lejano, vinculados tradicionalmente con la mitología templaria.

Capilla. Fue conquistada a los árabes en 1226 por Fernando III el Santo, con la ayuda de los templarios, que acamparon en el ahora llamado Valle de la Orden, donde construyeron el Monasterio de la Encarnación. El nombre del municipio en época árabe despertó sin duda el interés de los caballeros templarios: el pueblo era conocido como “Cabala”. En el libro Estado de Capilla, de José Muñoz Rubio, se citan los límites de la Encomienda de Capilla por medio de un texto de 1310, en el que la Orden de Calatrava reclamaba los dominios del Temple, en contra de lo dispuesto por Fernando VI que los vendió a la Orden de Alcántara. En dicha reclamación actuó como escribano Ioan Domínguez, de Puebla de Alcocer. En el acta habla de las dehesas pertenecientes a la encomienda, como la de las Yuntas, que “…parte con Córdoba (…) y va a la Piedra Santa …”. Aquí es donde se puede pensar que se está hablando de la ermita de Piedrasantas, de Pedroche, ya que se encuentra en la prolongación exacta hacia el sureste de la alineación de estas cuatro montañas.

Vemos un mapa con los puntos a los que se han hecho referencia:

Leyenda de las cuatro montañas

Por cierto, nos hemos topado con una cruz muy parecida a la que tenemos aquí. Está en Arrojo (Quirós, Oviedo):

Cruz paté

[Fuente: https://sansalvadorasantiagoo.blogspot.com.es/]

No somos historiadores, solo curiosos, por lo que el contenido de éste artículo puede provocar todo tipo de reacciones. No te las guardes y coméntanos.


Ermita de San Sebastian

Ermita de San Sebastián, Pedroche [Foto: Ayto. Pedroche]

[Artículo extraído de http://www.pedrocheenlared.com/]

 

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¿Conoces la estela de guerrero encontrada en El Viso?

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Estela en El Viso
Fuente: Museo Arqueológico Nacional

En 1976, Alejandro García Galán, en nombre de Santiago Serrano Sánchez, donó al Museo Arqueológico Nacional una estela, la de la imagen de cabecera. Declaró que apareció en la Encomienda de Madroñiz, Predio Salao, en el lugar denominado “Cabeza de la Reina”, a la derecha del río Zújar, no lejano de la estación de ferrocarril de Belalcázar, en el término municipal de El Viso.

Se trata de una estela de 121 cm de alto, 39 cm de ancho y 20 cm de grosor, y está realizada sobre un bloque de cuarcita de color pardo y forma rectangular. De su hallazgo solo se sabe que fue sacada por las rejas de un tractor y abandonada en el lindero de una finca. La parte superior está biselada a ambos lados, terminando en punta, y todos sus lados tienen las aristas alisadas. Los grabados se realizaron mediante incisión ancha y superficial, pues la calidad de la piedra facilita el trabajo.

La estela de El Viso forma parte de las denominadas estelas de guerrero del Bronce Final (entre los años 1100 a. C. y 850 a. C.). Todas ellas, halladas en su mayoría en el suroeste peninsular, están realizadas sobre diversos soportes pétreos de acuerdo con la litología de cada zona. Por lo que respecta a los elementos decorativos podemos señalar que la figura humana, muy esquemática, presenta un largo tronco sin piernas del que salen dos grandes pies completados con sendos trazos oblicuos, posible representación de los dedos; los brazos están rematados por dedos y de la parte inferior del tronco sale un trazo ligeramente curvo hacia arriba que representa el falo; el guerrero lleva un gran casco de cuernos y dos círculos a cada lado de la cabeza a modo de pendientes.

El escudo se compone de dos círculos concéntricos divididos en sectores irregulares cada uno de los cuales presenta remaches. De la lanza, dispuesta en el lado derecho de la losa, tan solo se aprecia la punta. Dos espadas del mismo tipo aparecen representadas bajo las manos; las empuñaduras son macizas, con pomos salientes y empalme con guardas cruciformes. Un espejo se grabó en la parte superior de la estela.

A la izquierda del guerrero y a la altura de su cabeza aparece un gran peine del que salen seis púas. Un arco con flecha se muestran bajo el escudo. Una fíbula se grabó junto al arco y consta de un trazo vertical sobre el que reposa un semicírculo de fino grabado. Cerrando la composición aparece un carro que ocupa la práctica totalidad del ancho de la losa; tiene un armazón ovalado con dos ruedas carentes de radios en la parte delantera de la caja y dos asideros de forma elíptica en la trasera; un eje atraviesa la caja para enlazar con un largo timón rematado por una vara transversal donde queda uncido el tiro. Este se compone de dos cuadrúpedos, al superior de los cuales se le distinguió con un falo. Un tercer cuadrúpedo que aparece debajo del carro puede corresponder al animal de compañía del guerrero. Finalmente, se observa un trazo recto en el extremo superior de la estela, de difícil interpretación.

Estas estelas han sido interpretadas tradicionalmente como marcadores de tumbas, pese a no haber podido ser vinculadas casi en ningún caso a enterramientos. Las interpretaciones más recientes tienen que ver con la ubicación de las estelas en cruces de caminos, pasos de montaña y caminos locales. Mediante un lenguaje iconográfico compartido, estas estelas podrían señalizar rutas comerciales o demarcar los límites de un territorio cuyos recursos eran controlados por un grupo determinado.

En Los Pedroches, como ya publicamos, se encontraron más estelas de este tipo, por ejemplo en Belacázar, puede leerlo aquí.

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¿Es posible que Pedroche aparezca en el ‘Códice Calixtino’? Sí, es posible

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¿Es posible que Pedroche aparezca en el 'Códice Calixtino'? Sí, es posible

Ya nos hicimos eco de un artículo donde Pedro de la Fuente Serrano muestra una posible relación entre el Grial y Alpetragio, astrónomo de Pedroche del siglo XII, donde se señalaría un texto escrito por Alpetragio como el origen de la leyenda del Grial [Leer aquí]. Ahora, del mismo autor, también publicado en nuestra página hermana pedrocheenlared.com, mostramos otra curiosidad, la aparición del pueblo de Pedroche en el “Códice Calixtino“.

El pueblo de Pedroche es nombrado en el “Códice Calixtino”, en el “Liber Sancti Jacobi”, aunque con otro nombre, según un estudio realizado por José María Anguita Jaén, profesor e investigador medievalista del Departamento de Filología Clásica, Francesa e Italiana en la Facultad de Humanidades de la USC, Doctor por la Universidad de Valladolid.

Liber Sancti Jacobi” es el nombre dado a la compilación de cinco libros de diferente naturaleza (hagiográfica, litúrgica, de homilías, musical y narrativa) relacionado con el apóstol Santiago el Mayor y la peregrinación a Santiago de Compostela. Este escrito se conoce también como “Codex Calixtinus”. Esta nomenclatura hace referencia al Papa Calixto II, máximo benefactor de la ciudad de Compostela. Este ejemplar está conservado en el Archivo‐Biblioteca de la Catedral de Santiago de Compostela y es considerado el más antiguo y completo de todos los ejemplares así como la fuente original de la cual se copiaron los otros ejemplares conservados. La fecha en la que fue escrita sigue siendo actualmente motivo de debate, siendo el marco cronológico establecido entre 1138 y 1172.

Esta obra está estructurada en cinco libros, siendo el libro IV conocido como “Historia de Karoli Magni et Rotholandi”, “Historia de Turpin o Pseudo‐Turpin” ya que fue atribuido a Turpin, arzobispo de Reims. En él se cuenta la fabulosa historia en la cual Carlomagno abrió la ruta hacia Compostela, acompañado del caballero legendario Roldán y la derrota de su ejército en la Batalla de Roncesvalles el año 778. Pues bien, ahí aparece el nombre de “Petroissa”, lo vemos en este extracto:

TURPIN, POR LA GRACIA DE DIOS ARZOBISPO DEREIMS Y CONSTANTE COMPAÑERO DEL EMPERADORCARLOMAGNO EN ESPAÑA, A LUITPRANDO, DEANDE AQUISGRAN, SALUD EN CRISTO
Puesto que ha poco, mientras me hallaba en Viena algo enfermo por las cicatrices de las heridas, me mandasteis que os escribiera cómo nuestro emperador, el famosísimo Carlomagno, liberó del poder de los sarracenos la tierra española y gallega, no dudo escribir puntualmente y enviarlos a vuestra fraternidad, los principales de sus admirables hechos y sus laudables triunfos sobre los sarracenos españoles, que he visto con mis propios ojos al recorrer durante catorce años España y Galicia en unión de él y de sus ejércitos.(…)
Las ciudades y pueblos más grandes que entonces adquirió en Galicia se denominan vulgarmente así: (…).
En España: (…); la ciudad de Ubeda, la de Baeza, Petroissa, en la que se hace una plata muy buena; (…)

En una nota al pie se especifica que “Petroissa” puede designar al pueblo sevillano de El Pedroso, a Pedroche o a Los Pedroches. Aunque después, el doctor medievalista José María Anguita Jaén concluye que se trata de Pedroche.

Anguita presentó su tesis en 1999 bajo el título “La toponimia hispana en el Liber Sancti Jacobi“, donde analiza los 148 nombres de lugar hispanos que se encuentran en el “Liber Sancti Jacobi“. En sus conclusiones aclara que en el caso de Petroissa, que “había sido identificado con Los Pedroches, en realidad, se trata de una de estas siete villas, llamada precisamente Pedroche, donde se sabe que hubo una importante fortaleza, y en cuyas cercanías hay vestigios de antiguas explotaciones mineras”.

¿Por qué llega a esa conclusión? Mostramos su estudio completo, publicado en “Estudios sobre el Liber Sancti Jacobi. La toponimia mayor hispana” (año 2000, Xunta de Galicia) que gentilmente ofreció al autor del artículo para darlo a conocer en Pedroche: [Clic aquí para leer artículo].

[Nota: Si aún no le has echado un vistazo a pedrocheenlared.com, éste es el momento]

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¿Es posible relacionar el Grial con Pedroche? Sí, es posible

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El Grial y Alpetragio, el de Pedroche

Nos hacemos eco de un artículo publicado en nuestra página hermana, pedrocheenlared.com, donde Pedro de la Fuente Serrano muestra una posible relación entre el Grial y Alpetragio, astrónomo de Pedroche del siglo XII. Y no sería una simple relación, sería que el origen de la leyenda del Grial proviene de un texto escrito por Alpetragio.

El artículo comienza así:

El Grial es la copa que, según cuenta la religión cristiana, fue usada por Jesús durante la última cena en la ceremonia de la eucaristía, aunque hay otras teorías que lo relacionan con otros objetos o fines. Pero, ¿hay alguna forma de relacionar el Grial con Pedroche? Pues, atendiendo a algunas explicaciones y suposiciones, sí que podemos encontrar esta relación.

El alemán Wolfram von Eschenbach escribió en el siglo XIII el poema épico PARZIVAL, que trataba sobre la vida de sir Perceval, caballero de la Mesa Redonda y de la corte del rey Arturo, y su búsqueda del Santo Grial.

Pues bien, a partir de esos textos, Feliciano Pérez Varas (1928 – 2008), Catedrático de Filología Alemana de la Universidad de Salamanca, sostiene e interpreta que el astrónomo que el autor llama Flegetanis sería el astrónomo pedrocheño al-Bitrūyī (conocido como Alpetragio) y su traductor, Kyot, sería el filósofo Michael Scot quien residía en Dolet (es decir Toledo). Y en estos textos se concluye que la fuente de la leyenda del Grial sería un texto árabe de astronomía, de Alpetragio, proveniente de la Escuela de Traductores de Toledo.

Para seguir leyendo y ver en qué se basa esta teoría, hay que hacer clic aquí y leer el PDF que se descargue.

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