Llevo varios días pensando en llevar un diario del confinamiento, por aquello de que tengo memoria de pez y no deberíamos olvidar lo que en estos días acontece. Pero siempre desecho la idea.

Leo por todos lados a otras personas, más duchas que yo en este arte de escribir. Pero hoy ya no he podido aguantar más. Y todo es por culpa del yoísmo.

No voy a ponerme a explicar lo que es, todos lo sabemos, el yo, yo, yo… y solo yo, sin mirar a nuestro alrededor. Pues ahora ese yoismo está mutando, como el mal virus que nos visita. Desgraciadamente no es para bien este cambio de yoismo. Hemos pasado del “y tú más” como insulto al “y yo más”, igualmente como insulto.

Se pueden leer por ahí muchos ejemplos, sobre todo en redes sociales, que cada vez visito menos.

“Yo he hecho cien mascarillas al día”, ¿cuántas has hecho tú?

“He fabricado con la 3D 16 viseras al día”, ¿cuántas has hecho tú?

“He donado tanto dinero para comprar material”, ¿cuánto has hecho tú?

Parece ser que si no estás en este momento diciendo que estás haciendo algo para ayudar, no eres nada.

Pues, ahora que están de moda los aplausos, mi aplauso de hoy va por todas aquellas personas que anónimamente están haciendo cosas para ayudar a los demás, en silencio, sin rimbombancias.

Va para todas aquellas personas que desde el día uno se han quedado en su casa sin salir, para los niños y adolescentes, que son los únicos que creo sacarán algo bueno de esta situación, porque están aprendiendo que no pasa nada por no salir si eso es para el bien común.

Y el deseo de hoy, todos los días hago una petición, es que se alejen de nuestra vida todos los que restan y tantos fariseos, que debe ser como en la biblia llamaban a los yoistas.

Un confinado.