Cuando de empleo y de desempleo se trata, acostumbramos a señalar a culpables o responsables a todos menos a quienes expresamos el comentario o mostramos nuestra opinión. Es cierto, todos no somos responsables en igual medida.

España, Andalucía, Córdoba, Los Pedroches y cada uno de los Municipios de nuestra Comarca acumulamos condiciones históricas difíciles de borrar. Cada territorio a través del tiempo ha “seleccionado de algún modo el volumen de habitantes” a los que dar cabida, cobijo, vida y sustento. Los Pedroches con unas duras circunstancias ha tenido a través de los tiempos una reducida población, que merced a su tesón, sacrificio y fortaleza, se ha enfrentado con una naturaleza y medios tan extremos como frágiles.

La influencia de la minería, entre otros sectores, especialmente agricultura y ganadería, en los siglos pasados permitió un escaso desarrollo industrial y productivo. Hoy la agricultura venida a menos, el sacrificio de la ganadería y los servicios son los motores de una actividad económica precaria.

Valgan las anteriores consideraciones para reivindicar un nuevo impulso para superar el derrotismo, para diluir demasiados análisis y reflexiones negativas, pasando a un nuevo tiempo, a un nuevo escenario donde actores somos todos, por lo que la obra ha de salir en su mejor versión.

En nuestra Comarca, mas de 7000 trabajadoras/es demandan empleo. Una cifra de vértigo. Ojalá las previsiones tan aireadas en los medios de comunicación sean tan efectivas y ciertas que pronto encuentren resultados en muchas personas, familiares, vecinos, amigos o conocidos que forman parte de “ese triste ejército”.

Dirigir la mirada para el empleo solo a las administraciones públicas o Ayuntamientos, siendo razonable, no ha de ser el único camino a emprender. Se hacen necesarias y urgentes nuevas formas de empleo, desde la creación de su propio empleo para parte de los Desempleados, hasta la implicación de las pequeñas empresas en la contratación de personal, y si ha de ser con ayudas transitorias y graduales y moduladas, que sea. Para ello se ha de revisar nuestro entorno, nuestras potenciales fuentes de empleo, nuestros recursos de todo tipo, incluidos los agrícolas medio-ambientales, turísticos, ganaderos, entre otros. Conseguir rentabilidad y resultados dignos para sostenimiento de las economías familiares es uno de los mayores y más nobles retos.

En referencia a la economía sumergida, cuestión poco abordable, quiero manifestar que el propio sistema condiciona y favorece que quienes son beneficiarios de prestaciones o subsidios varios hayan de buscar complemento a esa renta para hacer frente a los gastos indispensables de sus familias. En ocasiones se produce empleo sin que los trabajadores tengan cubiertos sus derechos. Consideración tengamos hacia ellos por lo que representa de cara al presente y de cara al futuro, por su falta de cotizaciones y generación de otros derechos; y en el otro lado Empresarios, pequeñas empresas que en muchas ocasiones debido a sus escasos resultados no alcanzan a cubrir de forma adecuada todas las obligaciones que las normas conllevan. Nada de disculpar las actitudes de unos o otros, solo evidenciar lo que por sabido tenemos, y a lo que me permito sugerir que con prestaciones económicas mayores se favorecería sobrevivir de forma digna, aunque entrañaran otro tipo de obligaciones, y que suavizando los costes a las empresas para la contratación de empleados trabajadores se abriría una vía de mayor ancho para que muchas personas trabajadoras discurrieran y encontraran no una prestación, no un subsidio, sino empleo, pues el trabajador se reivindica trabajando, y con su trabajo consigue parte de la dignidad que toda persona merece y necesita.

Si las ayudas a las Instituciones públicas para la contratación de Desempleados son herramientas transitorias y coyunturales, y las ayudas a las empresas o titulares de explotaciones son instrumentos de compensación, a mi entender procede revisarlas, unas y otras, condicionando su percepción a la generación de empleo, a la producción de nuevos recursos y resultados, priorizando el empleo estable o de máxima o larga duración, en las empresas, frente a las contrataciones laborales temporales de corta duración. Ayudas o subvenciones, si, pero con compromisos y obligaciones para las partes. Han de valer experiencias y acciones innovadoras, encontrando apoyo institucional cuando sea necesario.

A lo largo de muchos años he tenido ocasión de presenciar o participar en muchos foros sobre el empleo, sobre el desempleo para ser sincero; casi siempre he echado en falta en esos ámbitos a personas desempleadas, casi siempre Empleados hablando de Desempleados, hablando, de forma noble, por ellos y no con ellos y por ellos. He tenido la ocasión de escuchar que nuestras debilidades son comunes a las de las del mundo rural de muchas comarcas, de muchas comunidades y países. Y hoy creo que los avances de la tecnología y la comunicación deberían ser aprovechados como sociedad y su repercusión en todos los estamentos sociales de forma gradual e inversa a la generación de riqueza, para compensar a los sectores de la población más vulnerables y desfavorecidos; la naturaleza y los recursos han de servir a todos, y ha de hallarse la fórmula para que a nadie falte lo imprescindible para vivir dignamente.

Mientras tanto me sumo a quienes ponemos voz en contra de tanta injusticia, social, moral y económica . Menos dividendos para acrecentar fortunas y mas humanidad para dignificar personas . Tenemos motivos para el lamento y necesitamos motivos para ilusionarnos y poner lo mejor de cada persona en favor de soluciones para los problemas de los demás.

Necesitamos no solo creer en la mejoría de la economía, necesitamos verla y sentirla, que la sientan todas las familias, distanciarnos de la deformación de la realidad que nos ofrecen fechas y momentos señalados alrededor de un consumo que se pone en evidencia especialmente alrededor del sector servicios y en zonas localizadas de las ciudades . Esa no es la realidad de la situación general , por lo que tomarla como bandera de la recuperación es tan poco creíble como negar los signos y datos positivos cuando los resultados acompañen, que cierto es que todos deseamos.

Un sociedad avanzada, globalizada, donde los bienes y recursos se desplazan a velocidad desconocida hasta la pasada década, necesita evaluar el origen y los resultados, tanto como la relación directa entre producción, costes y repercusión sobre los territorios; en definitiva si la activación de la economía que se pregona y propone no es suficiente para tantas y tantas personas y familias necesitadas , pudiéramos estar en la antesala de la reformulación estructural del trabajo y acaso ante el comienzo de la valoración del posible reparto del trabajo como elemento equilibrador y vertebrador de la sociedad, que deseo no se esté avecinando.

De la exposición de ideas coincidentes , contrarias, complementarias o diametralmente opuestas pueden surgir hilos con que tejer la mejor vestimenta a la creación de empleo, para bien de todos los Desempleados, sin distinción, para no caer en la demagogia.

Luciano Cabrera Gil