Seguimos publicando artículos rescatados y actualizados de la web pedrocheenlared.com. Hoy hablamos sobre una roca grabada situada en el arroyo Santa María.

Guillermo Fernández Calero hablaba en su blog de una piedra en el arroyo Santa María con una extraña inscripción. Estaba situada entre la confluencia de este arroyo con el arroyo Muerto y el puente que mal llamamosromano“:

(…) Un poco más abajo, entre intermitentes vados propios de caminos viejos empedrados, una inscripción petroglifa de 1, 58 metros de larga, labrada sobre una mole granítica semienterrada, más o menos horizontal, invita a descifrarla. (…)

Además, nos mostraba una fotografía realizada por él mismo hace unos años:

Roca grabada

Por otro lado, muchas veces había oído a las personas mayores de Pedroche que había una piedra “con letras” en el arroyo. Así, que en 2013 fuimos en busca de ella. Lógicamente, nos acompañó el propio Guillermo para indicarnos dónde estaba.

Y la localizamos. Las inscripciones estaban muy deterioradas por la erosión de la piedra:

Roca grabada

Roca grabada

Roca grabada

El año que aparece inscrito en la piedra es 1626. El texto se lo dejaremos a algún especialista que sepa descifrarlo, así como los dos tipos de cruces que aparecen y otros símbolos.

De esta peculiar y enigmática roca escrita sabemos más, y es que Juan Ocaña Torrejón hablaba en un artículo de periódico sobre la posible relación de unas inscripciones en una piedra con el arroyo “del Muerto”, próximo al Santa María:

(…) Este nombre “del Muerto”, que nada nos dice, y que no puede referirse a que estén muertas o estancadas sus aguas, pues de ser así sería llamado solamente “Muerto”, juzgamos, por
deducciones, y no por otras razones, que pudo tener su origen en que en sus orillas debió existir algún monumento funerario, de gran valor, en tiempos lejanos. Y deducimos ésto porque próximo a la unión de ambos arroyos mencionados, existe una lastra, en casi su totalidad cubierta por otras muchas piedras, pero que dejan ver fragmento de una inscripción mayor a la que vamos a copiar y que interpretada dice:

IL(d) EFONSIVS(sub) SASA A S(uo) S(eso) O SE(pultus) AN(no) XPISTOY C(hristi) 626.

Traducida: “Ildefonso, bajo estos peñones, por su siervo sepultado. Año de Cristo 626″.

¿Puede considerarse, si no como cosa cierta, sí como muy probable, que ya esta inscripción o el sepulcro formado con aquellas piedras que le cubren diese ocasión a determinar el nombre de esa corriente de agua? (…)

Pudiera ser que se estaba hablando de la misma piedra, aunque el texto que él interpreta no parece exactamente el mismo que hoy en día se aprecia. Además, al año nosotros le veíamos el número uno que le distancia mil años del 626 que ve Ocaña.

Roca grabada

Ojalá estos pequeños detalles despierten el interés de alguien que pueda aportar más datos u opiniones.


[Actualizado el 05/02/2017]

Juan Palomo hizo referencia a esta inscripción en su blog, también en 2013, donde coincidía en el año grabado, 1626, pero sobre el texto nos daba otro relevante dato:

“En esta interpretación hay algo que delata a las claras que hay algo mal, o la lectura o el año: ningún visigodo (ni, incluso, ostrogodo) empleó jamás de los jamases la numeración indo-arábiga, que se conoció en la península siglos después de que el último rey visigodo reinase en Hispania; durante el periodo hispanogodo siempre se empleó la numeración romana (I, V, X, L, C…). Armin U. Stylow (1986, 260) localizó el lugar y, como especialista en reconocer inscripciones difíciles de leer, encontró un texto bien distinto: “Llegó aquí el agua año de 1626“.”