Ayer publicamos el trabajo “El poblamiento islámico en la Kura de Fahs Al-Ballut: Una aproximación arqueológica” de Mª Victoria Rosique Rodríguez, aparecido en la revista Anahgramas.

Hoy, Juan Palomo Palomo, de Villanueva de Córdoba, realiza algunos comentarios en relación a su contenido.

Reconociendo el mérito de la autora por tratar un tema del que existen tan escasos vestigios, debo, empero, hacer algunos comentarios:

* Pag. 114: “Fash al-Ballūt es una de las kuwar en las que se dividía al-Ándalus y cuyos límites son casi coincidentes con la comarca actual de Los Pedroches”. No comenzamos bien, Fash al-Ballut comprendía todo el norte de Córdoba e incluía, además, el extremo SW de la actual Ciudad Real y el SE de Badajoz.

* Págs. 116-117: “[En la comarca de los Pedroches] a partir del siglo V comienzan a producirse cambios en la ocupación territorial por la llegada de los contingentes visigodos (hay testimonios de su presencia en Majadaiglesia –El Guijo y La Losilla –Añora)”: Ésta es una afirmación plenamente gratuita, pues no sabemos cuándo ni cómo llegaron invasores (actualmente los denominan emigrantes…) germanos al NE de Córdoba. (Además de que no sólo hubo visigodos -cuya presencia masiva en Hispania se produce desde finales del siglo V y especialmente a inicios del VI-, pues el rey suevo Requila derrotó en el año 438 a orillas del río Genil a un noble llamado Andevoto, pero esto es otra cuestión). Decir que la posible iglesia que se está excavando en la Losilla (Añora) es “visigoda” no fue sólo un brindis al sol, sino la manera de obtener fondos del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid para excavarla. En Majadalaiglesia (El Guijo) tampoco hay más una el fragmento de una inscripción (en realidad, la letra “R”) del siglo VII. La única referencia a germanos en los Pedroches de hoy es la lápida de Ilderico, fallecido el 26 junio 665 y enterrado a un kilómetro de donde hoy se encuentra Villanueva de Córdoba.

* Pág. 117: “El mayor esplendor [de la comarca de los Pedroches] se alcanza en época islámica, cuando los asentamientos se multiplicaron y la zona se explotó tanto en el ámbito minero, como en el ganadero y en menor medida el agrícola”. Una opinión difícilmente defendible si comparamos la parquedad de documentos arqueológicos de al-Andalus con los tres centenares de sepulturas y otros tantos objetos (cerámicas, bronces, vidrios) de época tardoantigua y visigoda que descubrió Ángel Riesgo entre 1921-1935 y depositados en los museos arqueológicos de Córdoba y Madrid; a los que hay que unir los objetos que se encuentran en los de Torrecampo y Villanueva de Córdoba. Son bastantes centenares de documentos arqueológicos de los siglos V-VII, frente a muy pocas decenas de los pertenecientes a al-Andalus.

* La explicación de la articulación territorial andalusí (páginas 118-ss del artículo de Anahgramas) mezcla distintas entidades territoriales, cuando la estructura territorial de al-Andalus fue muy sencilla. Los lugares dominados por los omeyas se dividían en kuras (provincias) o ciudades en lugares fronterizos. A su vez, cada kura se fraccionaba en distritos (iqlim, plural aqalim) cada uno de los cuales comprendía una serie de aldeas (qarya), formando un sistema en tres niveles (qarya, iqlim, kura) muy similar al actual (municipio, provincia, comunidad autónoma). Las fortificaciones (hisn, plural husun) están recogidas en las fuentes conservadas como pertenecientes a tal o cual iqlim.

Para conocer la forma de administración territorial en época omeya recomiendo vivamente la lectura de “Conquistadores, emires y califas”, de Eduardo Manzano Moreno, Barcelona, Crítica, 2006, págs. 423-ss.

* El mapa de caminos de la página 122 es completamente erróneo. El camino (mejor, caminos) de Córdoba a Toledo varió con el tiempo: el del “Armillat” discurría desde el Guadalmellato hasta Villanueva de Córdoba, y de aquí al puerto de San Juan, tras cruzar el Guadalmez. Fue empleado durante el califato, pero tras colapsar éste a comienzos del siglo XI comenzaron a habilitarse otras vías más a occidente que confluían en Pedroche: una por Obejo y otra por el puerto del Musgaño, cerca de la basílica del Germo (Espiel). Avanzado el siglo XII y el siguiente, las circunstancias bélicas hicieron que el camino se desviara más al oeste aún, por Belalcázar. Tras la conquista de Córdoba en 1236, a finales del siglo XIV la principal vía para dirigirse desde Córdoba a Toledo fue el secular Camino de la Plata (por Adamuz y Conquista), usado en épocas romana y tardoantigua pero abandonado en la Edad Media.

En este artículo traté de cómo fueron cambiando los caminos entre el valle del Guadalquivir y el centro de la Meseta desde la época romana hasta la Edad Moderna: http://sibulquez.blogspot.com.es/2013/04/evolucion-de-los-caminos-de-cordoba.html

(Ah, a ningún sarraceno -o mozárabe, o judío, o un mercader copto descarriado- se le habría ocurrido ir desde Córdoba a Zaragoza pasando por Almadén, como se afirma en ese mapa. Desde que en 1959 don Félix Hernández Jiménez publicara su artículo “El camino de Córdoba a Toledo en época musulmana” (Al-Andalus 24, págs. 1-62) se tiene claro que para ir desde la capital del califato hasta Zaragoza se iba, como es lógico, por Montoro.

* Ūbal (Obejo), página 135: “Aparece recogido por al-Himyari como una fortaleza al norte de Córdoba y a una jornada de la capital, perteneciente al Fahs al-Ballūt y cercano a una mina de mercurio que controlaría”. A ver, que quede claro: Ūbal-Obejo nunca perteneció a la cora de Fash al-Ballut, sino que dependió administrativamente de la ciudad de Córdoba. Véase “Córdoba, su provincia y sus pueblos en época musulmana”, de Antonio Arjona Castro, Córdoba, Ediciones de la Posada, 2003, pp. 111-112.

Sobre la mina de mercurio cercana a Obejo, es un error de Idrisi que después siguió al-Himyari, pues las únicas minas de mercurio en el occidente europeo, conocidas y explotadas al menos desde época romana, están en Almadén, Ciudad Real.

* Balī, página 137: “Balī es otro topónimo que según transmiten los escritos hace referencia a uno de los distritos (iqlim) que había en la cora de Fahs al-Ballūt, el cual conocemos gracias a autores como Yaqut, Ibn Hayyan o al-Idrisi. Su identificación no es precisa…”. Su identificación con Santa Eufemia es antigua, y también errónea. Como explica el arabista Antonio Arjona Castro (op. cit. pág. 220), “el compilador tardío (siglo XIII) Yaqut, que nunca visitó al-Andalus, creó la confusión sobre este lugar, al añadir de su propia cosecha… que ‘Bali era un distrito agrícola en al-Andalus perteneciente a Fash al-Ballut‘. Por el texto de al-Idrisi del itinerario de Córdoba a Miknasa sabemos que Bali [o Bala] está a doce millas de Garlitos“. Garlitos se encuentra en la margen derecha del Zújar, en la Siberia extremeña, por lo que debemos desterrar a Bali como integrante de Fash al-Ballut. Antonio Arjona ubica a Bali hacia la actual Navalvillar de Pela (Badajoz).

En la actual Santa Eufemia, Arjona Castro (op. cit. pag. 246) sitúa a Shant Ufimya, citada por al-Idrisi (mediados del siglo XII) como ciudad a dieciocho millas de Pedroche.

* Pág. 146: “Encontramos una cora [Fash al-Ballut] donde existían tres aqalim: Gafiq, Bitraws y Balī. Se ha barajado la posibilidad de que Kuzna fuera también un distrito, pero en las fuentes no aparece mención alguna a esta circunstancia y no podría afirmarse, mientras que Balī sí cuenta con evidencias escritas sobre ello”. Ya se ha dicho que Bali estaba de Fash al-Ballut.

En cuanto a que Kuzna no aparece citado como distrito en las fuentes documentales de la época, tampoco es correcto. Refiriéndose a época almohade, ibn Sa’id al-Magribi citaba once distritos en Córdoba, uno de los cuales era Kuzna (véase Antonio Arjona Castro, op. cit., pág. 32). Es muy probable que la administración territorial almohade fuera distinta de la anterior de época omeya, pues entre los distritos que cita ibn Sa’id sí figura Gafiq, aunque no Bitraws (Pedroche), cuyo dominio se habrían disputado cristianos y sarracenos desde que Alfonso VII la conquistara a mediados del siglo XII.