El segundo bloque de ponencias de las Jornadas de Otoño de la Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno, que hoy concluyen en Pozoblanco, ha servido para realizar un amplio recorrido sobre el reinado de Fernando el Católico, de cuyo fallecimiento se cumplen este año cinco siglos.

Los ponentes que han intervenido esta tarde han descrito la elevada talla política de este monarca en relación con los grandes retos y conflictos que tuvo que afrontar en su largo y fecundo reinado.

El catedrático de Historia y de Instituciones Económicas de la Universidad de Sevilla, Antonio M. Bernal, ha situado el eje de su exposición en la figura de Fernando el Católico como primer rey de España, uniéndose las coronas de Castilla y de Aragón , añadiendo que fue un rey que “no sólo reina, sino que además gobierna de verdad”. Su reinado coincide, según Bernal, con unos años “muy fértiles” para la innovación y la modernización y en los que se producen importantes cambios económicos y sociales. El catedrático sevillano se ha referido, como ejemplo de estos procesos de progreso, al impulso de la incipiente industria manufacturera de la lana, tan importante para Castilla; a las reformas en el aspecto fiscal y monetario, necesarias para que Castilla dejara de estar al margen de Europa en este aspecto; al avance de la industria minera, que tendrá en el rey un apoyo fundamental; a la regulación de La Mesta y del comercio lanero y la creación de una serie de instituciones que coadyuvaron a dar seguridad a la actividad empresarial y de inversión. “Todo ello contribuyó a que en Castilla se generara un caldo de cultivo estupendo para la entrada de capital extranjero en aquella época y que en poco tiempo convirtió a una Castilla pobre, a una España atrasada, en la potencia más poderosa de Europa cuando el rey Fernando muere”, ha explicado el profesor Bernal. El catedrático de Historia ha recalcado que Fernando fue “una gran figura política” y “el brazo ejecutor de la modernidad de su tiempo”,  aunque siempre se le haya visto como una figura ensombrecida por el carisma de la reina.

El catedrático de Derecho Administrativo y académico de número y secretario de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, ha desgranado los retos y los conflictos a los que se enfrentó Fernando el Católico tras el descubrimiento de América. Muñoz Machado ha abordado la cuestión desde distintos puntos de vista y ha destacado el gran papel del rey en todo el proceso: cómo y cuándo comenzó a llegar riqueza de América, en qué consistía esa riqueza, el papel de la Iglesia y de los misioneros, el trato a los indios o los derechos y el papel de la corona en el control de la tierra, entre otros aspectos. “Se generó un conflicto enorme como fruto del choque de dos civilizaciones”, ha recalcado el académico pozoalbense, quien ha señalado que todas estas cuestiones desembocaron en la promulgación de las Leyes de Burgos en 1512.

Una vida llena de hitos históricos.

El catedrático de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos de la Universidad de León, Salvador Rus Rufino, ha realizado un amplio e ilustrativo recorrido vital sobre Fernando el Católico, destacando los hitos más importantes de su existencia. Su matrimonio con Isabel la Católica, su reinado en Aragón, la gran empresa de la conquista de Granada, la expansión por Italia o la incorporación de Navarra a la Corona de Castilla en 1512 han sido algunos de los hechos históricos en los que se ha detenido el profesor Rus Rufino.  Al igual que el resto de los ponentes, ha destacado la “gran obra política” de Fernando el Católico.

La herencia de Cristóbal Colón.

El catedrático de Historia del Derecho y coautor del libro ‘La herencia de Cristóbal Colón: estudio y colección documental de los mal llamados pleitos colombinos (1492-1541)’, José Manuel Pérez-Prendes, ha cerrado las intervenciones de esta jornada dedicada a Fernando el Católico con una exposición centrada en los pormenores del contencioso que mantuvo el hijo mayor de Cristóbal Colón, Diego Colón, contra la Corona cuando fue desposeído de los títulos de su padre, dando lugar a una larga reclamación durante los reinados de Fernando el Católico y de Carlos I, en concreto entre 1508 y 1540.