En la obra “Anales de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Córdoba“, publicada en 1926, encontramos referencias históricas y patrimoniales de diferentes pueblos de Los Pedroches.

Según se especifica al inicio del libro, “en sesión celebrada por la Comisión provincial de Monumentos Históricos y Artísticos en Córdoba en 26 de enero de 1927, y a propuesta del Vocal académico don Rafael Castejón, fue tomado el acuerdo de publicar unos Anales en que se reflejara la labor anual de esta corporación, con aquellos datos de más interés para la historia y la arqueología locales, encargando a dicho señor de la redacción de los mismos“. Y aclara, “siendo el propósito el de compilar los datos y trabajos oficiales en relación con la provincia durante el año, esta labor de redacción se limita a recopilar unos y otros y darlos a la imprenta“.

Muy curiosa la nota que nos encontramos antes de describir los pueblos de la provincia: “Aquellos cuyo nombre no figura en la adjunta relación carecen de riqueza monumental y artística, según declaración de sus respectivos Alcaldes“. Dicho queda.

No somos historiadores, por lo que no entramos a comentar los diferentes nombres y explicaciones que nos encontramos. Sin embargo, animamos a dejar en los comentarios todas aquellas cuestiones que vayan surgiendo:

Alcaracejos

Iglesia parroquial con varios retablos, especialmente el del altar mayor, de algún valor artístico.

Ermitas de San Sebastián y de la Magdalena, sin valor artístico.

Belalcázar

Castillo ruinoso, de mediados del siglo XV, y murallas anteriores, en las afueras del pueblo.

Iglesia de Santiago, de una hermosa nave, no muy antigua.

Iglesia ruinosa, que fue convento de Franciscanos, del siglo XV, en el barrio del Marrubial.

Convento de las monjas de Santa Clara, con cuadros y objetos de mérito, en las afueras.

Ermitas. De San Sebastián. De San Antonio, a un kilómetro. De Consolación a cuatro kilómetros. De Nuestra Señora de las Alcantarillas a 16 kilómetros.

Hospital de San Antonio.

Dos Torres

Iglesia parroquial. Imagen del Padre de la Caridad, en el Santo Cristo. La de Nuestra

Señora de Loreto en la ermita de Santa Ana.

Un palacio derruido, en la calle Magdalena, que fue propiedad de los ascendientes del Marqués de la Torrecilla.

Un convento de monjas derruido en las afueras.

El Guijo

Ermita de la Virgen de las Cruces, situada a cinco kilómetros de la población, donde están las ruinas de la antigua ciudad de Milóbriga.

Hinojosa del Duque

Parroquia dedicada a San Juan Bautista, comenzada a construir a fines del siglo XV y durante el XVI, de cuyos estilos dominantes es la fábrica y posteriores, de carácter barroco los altares. Es notable el artesonado mudéjar de la nave central, bajorrelieves y ventanas que dan a la calle.

En su término, el llamado castillo de las Alcantarillas, que son restos de un castro ibérico.

Pedroche

Torre del siglo XVI, de granito, muy interesante.

Cruz parroquial, de plata sobredorada, de gran mérito, atribuida a Enrique de Arfe.

Un cuadro, en la capilla del Sagrario de la parroquia, de escuela flamenca y gran mérito.

Un retablo en la ermita de Ntra. Sra. de Piedras-Santas, de antiquísimo y refinado estilo.

Santa Eufemia

Ruinas del Castillo de «Miramontes», a quinientos metros de la villa, en finca de Don Francisco Castillo.

Ruinas del castillo de «Vioque», enclavado en el Quinto Vioque, propiedad de don Antonio Moreno Medel, a diez kilómetros de la villa.

Ruinas de muralla, que rodeaba la villa, de tres metros de espesor.

Ruinas del Telégrafo, en el cerro del Peñón del Torreón, a unos cuatro kilómetros de la villa.

Ermita de Santa Eufemia, en el Quinto Donadío, próxima al río Guadalmez.

Ermita de Ntra. Sra. de las Cruces, en Valdefuentes.

Arco de la villa, en la plaza pública.

Torrecampo

Castillo del Almogabar.

El Viso

CastilIo llamado de Madroñiz en la finca denominada «Ollas», en buen estado de conservación, propiedad de la señora Marquesa de la Guardia.

En la finca denominada Huerto de los Frailes, existen las ruinas de un Convento de construcción indefinida, pues solo se conservan unos cuantos paredones; según la tradición, el Convento de que nos ocupa, fue edificado en expresado lugar, por creer que, en el padeció martirio San Alberto del Monte, último Obispo de la ciudad romana llamada Buda, de la que dista unos dos kilómetros y de cuya ciudad, solo se encuentran el sitio en que estuvo enclavada y alrededores, algunos vestigios como restos de tejas y algunos cimientos de sus edificaciones, el terreno en que radican las ruinas de repetido Convento es propiedad de varios vecinos de esta localidad.

Puente sobre el río Guadarramilla que recuerda las construcciones romanas, en el camino de esta Villa a Santa Eufemia.