A los 99 años, ha fallecido Fernando Serena de Medina, de Belalcázar, “posiblemente el último superviviente republicano de Los Pedroches en el exilio“, según nos cuenta Joaquín Chamero Serena, su sobrino.

A continuación, leemos a Joaquín Chamero donde describe la vida del que llegó a ser Presidente de honor de la Asociación de la Memoria de los republicanos españoles en Ille Sur Têt:


EN MEMORIA DE TÍO FERNANDO

Acaba de fallecer, a los 99 años de edad, el posiblemente último superviviente republicano de Los Pedroches en el exilio. Presidente de honor de la Asociación de la Memoria de los republicanos españoles en Ille Sur Têt, Pirineos Orientales franceses.

De su cuaderno de memorias podemos extraer que Fernando Serena de Medina nació en Belalcázar (Córdoba) el 29 de octubre de 1919. Estudiante de bachillerato. En septiembre de 1936, un mes antes de cumplir 17 años, pero diciendo que tenía 18, se alista como voluntario en el ejército republicano y marcha a la guerra. Ingresó en la aviación republicana y fue destinado a Valencia, aunque no llegó a pilotar. En dicha ciudad, en mayo de 1937, se entrevistó con Corpus Barga, al que le unía una buena amistad, ya que había sido condiscípulo de sus hijos en Belalcázar, y le propuso entrar en la escuela militar, a lo que Fernando no accedió. También coincidió con su paisano el capitán Antonio Cortés, quien le presentó a Josip Broz “Tito”, de las brigadas internacionales, quien más tarde gobernaría Yugoslavia. Como responsable de la guardia en la subsecretaría de Aviación, cumpliendo estrictamente las órdenes recibidas, tuvo un encontronazo, por no dejarle pasar, con Indalecio Prieto que iba de paisano, a la sazón ministro de Marina y Aire. No obstante se limaron las asperezas en una comida organizada por Corpus, con asistencia de Prieto, a la que le invitó Barga.

Camino de retirada fue trasladado a Pedralbes. A finales de la campaña, defendiendo una subestación eléctrica en Vich, fue herido en un pie. En esta situación se une, en la retirada hacia Francia, a un grupo de supervivientes. Llegados a la frontera, todavía armados, son retenidos por los gendarmes franceses en espera de las instrucciones del gobierno galo. Se recibe la orden de que tiraran a un barranco todo el armamento y fueran conducidos a un batallón de trabajo. Ya en Francia lo recluyen en el grupo nº 409 de trabajadores extranjeros en los Pirineos Orientales. Comenzada la segunda guerra mundial, 14 de ellos, incluido él, fueron enviados a hacer carbón para los alemanes en el monte Canigó. Transcurrido un mes son deportados, los 14, a Dejlfa, Argelia, el resto fueron enviados a trabajar en el “Muro del Atlántico”, en donde la mayor parte del grupo murió en los bombardeos de la aviación alemana. En el primer trimestre de 1941 fue trasladado a un nuevo campo en el mismo Djelfa. En 1943 lo llevan a Orán. Acabada la segunda guerra mundial lo regresan de nuevo a Francia, a Ille Sur Têt, en los Pirineos Orientales, para la construcción de un pantano que sirviera para el abastecimiento de agua a la comarca. En 1949 marcha a París y comienza a trabajar de rectificador en la Metalurgia, en donde fue compañero de trabajo y vecino de máquina de Marcelino Camacho. Tras un largo periodo de años, ya jubilado, vuelve a Ille Sur Têt, a 22 km de Perpiñán.

En 1968 pudo viajar a España, a Belalcázar, favorecido por haber sido menor de edad cuando ingresó en el ejército republicano.

El 24 de octubre de 2004 fue condecorado por el alcalde y consejero regional con la medalla de honor de la ciudad de Ille Sur Têt como homenaje al único superviviente del grupo de trabajadores extranjeros en los Pirineos Orientales franceses.

La triste pérdida ha ocurrido el pasado veintiséis de febrero en un hospital/residencia de la ciudad de Perpiñán y sepultado en Ille Sur Têt. Actualmente era presidente de honor de la Asociación de la Memoria de los republicanos españoles en Ille. El primer teniente de alcalde de la ciudad, y una representación de la asociación, descendientes de republicanos españoles, asistieron al sepelio portando un gran ramo de flores con los colores de la bandera republicana.

A los tres sobrinos que asistimos nos manifestaron la gran ayuda que vino aportando a la asociación.

Descansa en paz, tío Fernando (Monsieur Serena).

Joaquín Chamero Serena