El proceso comenzó el 30 de Abril de 2011 y se ha dilatado en el tiempo debido a un intento de registro de la marca “Los Pedroches” anterior por parte de un ciudadano de ese país.

El ataque no se realizó exclusivamente para jamones y paletas sino que incluía otros productos como la leche o el queso.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Los Pedroches intentó el registro de la marca “Los Pedroches” en República Popular China, junto con un grupo de Denominaciones de Origen de nuestro país, encontrándose con la sorpresa de que un ciudadano chino había iniciado algo más de un mes antes el intento de registro de esta marca para jamones y productos del cerdo además de para otros productos como la leche, el queso, verduras en conserva, langostas, pepinos de mar aletas de tiburón.

Siendo evidente que la marca solicitada por el ciudadano chino no era, en modo alguno, producto de una creación original de dicho ciudadano dada la coincidencia en el tipo
de letra con el logotipo ya registrado en la Unión Europea por este Consejo Regulador, además de la coincidencia con el propio nombre “Los Pedroches”.

En este momento, y ante lo que se consideraba un acto de mala fé, este Consejo Regulador inició un proceso de juicios y recursos que culminaron el 19 de enero de 2014 con la desestimación de la solicitud de registro por parte del ciudadano ZHOU, Qincheng y el posterior registro por parte de esta Denominación de Origen en ese país el 21 de Julio de 2014.

Desde esta pasada semana, este Consejo Regulador ya tiene en su poder el justificante de la propiedad de la marca industrial Los Pedroches en este país.

Dada la multitud de productos para los que se había solicitado la marca en un principio, este Consejo Regulador no considera que haya realizado exclusivamente una defensa de sus intereses, sino que ha defendido a todo un territorio.

Si un agente externo a la Denominación de Origen hubiera logrado el registro de la marca Los Pedroches en la República Popular China, hubiera podido comercializar sus productos, sobre los que no habríamos podido tener ningún tipo de control, en todo el mundo exceptuando los países de la UE, en los que existía una protección previa.