Me pidieron que escribiese algo sobre mi experiencia en el Gran Juego de la Oca del pasado fin de semana en Dos Torres y me pareció una gran idea, pero había un problema no sabía muy bien por donde empezar, así que comienzo diciendo que para que yo pueda escribir esto, obviamente el evento se debe llevar a cabo y sirvan estas palabras para poner en valor el gran trabajo que realiza un grupo de personas comandadas por “Potxo” que durante meses trabajan para realizar algo que nació hace tres años y cada año va más, algo que le da vida a un pueblo, que lo llena de gente y consigue crear un ambiente espectacular, algo de lo que hace falta en muchos pueblos nuestros.

Más allá de ellos, es necesario también acordarse de todos los “organizacuack” y mansos que desinteresadamente se vuelcan para que el evento salga a la perfección y la gente tanto de los equipos como del público disfruten al máximo. Quien lea esto se preguntará ¿Qué es un manso? Pues bien, lo explico. El manso es un miembro de la organización al que se le asigna un equipo participante y lo acompaña durante todo el recorrido del juego, controlando el tiempo que invierten en hacerlo y cualquier problema que pueda haber durante el mismo. Espero haberlo explicado bien. En las dos ediciones anteriores estuve como “organizacuack” en una de las pruebas del juego, este año me ha tocado hacer de manso y he de decir que al principio me parecía una responsabilidad tremenda pero después no me arrepiento de haber colaborado con algo que es organizado por un genial grupo de gente de mi pueblo al que es imposible decirles que no.

El viernes llegué a la presentación de los equipos y al menos yo no sabía qué equipo me sería asignado y fue gracioso, tuve que esperar al último para saberlo, los míos salieron al escenario, a eso de las 1 de la madrugada y eran nada más y nada menos que “Los Militronchos”, un equipo familiar de gente encantadora, de los que solo una chica era de Dos Torres y el resto de los componentes venían de Sevilla y Córdoba, pero el detalle a resaltar del equipo es el grupo de niños que los acompañaba, entre ellos uno saharaui, que disfrutaron como los que más y no pararon de animar a sus padres durante todo el recorrido.

El sábado cuando todo comenzaba les dije que si ellos disfrutaban, yo disfrutaría mucho y a fe que lo hicieron y lo hice. Daba gusto ver como se decían entre ellos que venían a disfrutar y que no importaba el resultado y así lo hicieron. La clasificación final es lo de menos. En la entrega de premios fueron galardonados con el premio a la “Mejor Animación” y probablemente no haya premio más merecido, ahí están los bailes que se marcaron con sus niños tanto en la inauguración como durante el recorrido y el final del juego, su hermanamiento con otros de los equipos “PopitasOca” y como animaban al resto de los equipos en el inicio del juego la tarde del sábado y el trato que tuvieron con este que escribe, encarnaron a la perfección el espíritu del juego.
Cuando todo estaba pasado, uno de los organizadores me preguntó que qué tal mi experiencia desde más dentro, y le contesté que genial, así fue. El año que viene más y mejor porque conociendo a “Potxo” y a todos los de la Junta Directiva nos sorprenderán seguro y el pueblo de Dos Torres volverá a vivir un fin de semana con un ambiente excepcional cargado de color y este que escribe como muchos otras personas volveremos a colaborar con ellos porque se lo merecen.

Eso sí, no sé si el año que viene seré “organizacuack”, manso o qué, lo que si se que seré uno más de “Los Militronchos” y volveré a desearles que disfruten al máximo de la experiencia porque se lo han ganado a pulso por como han demostrado ser.

Jesús Ángel Sánchez Fernández

Militronchos

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