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‘Periodistas o pseudoperiodistas, los Unos y los Otros son necesarios para nuestra información’, por Ángel Salamanca

En diversas ocasiones se ha suscitado la polémica de si los pseudoperiodistas, que a veces sustituían o hacían la labor de los periodista, lo hacían mejor o peor que ellos y dependía la opinión o la crítica en función de la crónica realizada en su momento, si era favorable a quien opinaba,este decía que hacían muy bien el trabajo y si era contraria se menospreciaba tal información.

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Medios de comunicación

En diversas ocasiones se ha suscitado la polémica de si los pseudoperiodistas, que a veces sustituían o hacían la labor de los periodista, lo hacían mejor o peor que ellos y dependía la opinión o la crítica en función de la crónica realizada en su momento, si era favorable a quien opinaba,este decía que hacían muy bien el trabajo y si era contraria se menospreciaba tal información.

Yo personalmente sigo la opinión de los unos y los otros, pero no estoy de acuerdo con ellos cuando no son capaces de informar con lealtad a los datos que se les facilitan.

Yo personalmente sigo la opinión de los unos y los otros y les agradezco que me tengan informado de los acontecimientos de mi pueblo, bien sea en medio escrito, en redes sociales o en radio, pero no estoy de acuerdo con ellos cuando no son capaces de informar con lealtad a los datos que se les han facilitado y expresan su opinión desvirtuando los acontecimientos.

Y en esta ocasión me refiero a la distinta forma de tratar el mismo tema, una Nota de Prensa que hicimos llegar a los medios de comunicación, en el pasado mes de Abril, Mª Jesús Adell y yo mismo sobre las irregularidades cometidas en el seno del Partido Andalucista por Emiliano Pozuelo, cobrando dinero del mismo cuando ya había dimitido y estaba afiliado a Ciudadanos Cs y de poner en conocimiento de la ciudadanía la forma de actuar del partido CIUDADANOS, el que venía a regenerar la política y desenmascarar a la antigua política, y denunciar que por su forma de actuar son más de los mismo y analizar la distinta forma de manejar el asunto por parte de unos y otros.

Emilio Gómez leyó integra la nota de prensa, mientras Julia y Mª Luna daban su opinión más o menos clara sobre el asunto y el pseudoperiodista Antonio Jimeno fue el que más se ajustó a las pretensiones de los autores de la nota de prensa.

COPE Pozoblanco de forma instantánea leyó la Nota de Prensa en toda su integridad en radio, dejando a cada oyente a su albedrío la interpretación y otras dos periodistas, consultaron con las partes a las que concernía la nota de prensa y emitieron un artículo, en su medio, en el que daban su opinión de forma más a menos escueta y sucinta. Y hubo un pseudoperiodista que, aprovechando una entrevista que realizó, fue el que más claro dejó lo que quería expresar la Nota de Prensa.

Lo que creo, desde mi punto de vista, es que no se puede dar una información sesgada, sin informar sobre el asunto y enredar la información y si el asunto de por sí ya es delicado enredarlo aún más y no expresar con nitidez lo que se quiere denunciar con la nota de prensa antes de dar una opinión periodística que nadie discutiría. A una de estas periodistas, a la que ha contactado con nosotros, le hemos dado la posibilidad de presentarle la documentación obrante en nuestro poder y ha declinado tal opción.

Los periodistas después de contactar con Emiliano Pozuelo para aclarar el asunto, no han contrastado nada y todo se ha quedado en papel mojado

Los periodistas después de contactar con Emiliano Pozuelo para contrastar los hechos referenciados, expusieron que les había manifestado su intención de demostrar en unos días que eran falsas e infundadas las acusaciones vertidas en la nota de prensa, con la documentación pertinente y todos nos hemos quedado con esa promesa, sin que nada más sepamos al respecto.

Pasada un par de semana después de la publicación de la rueda de presa se ha quedado todo en papel mojado a excepción de los recaditos que hemos recibido, de forma indirecta, de que es preferible o mejor para todos que el asunto se quede en el sueño de los juntos.

Recordarle a los periodistas que el tiempo de la dictadura de Franco y después del PSOE ya se acabó.

Ya sé que parte de su trabajo depende de los políticos de turno y que posiblemente de no andar bajo su cuerda el volumen de su trabajo se pueda ver disminuido, pero como diría un castizo: para eso han estudiado, para informar a los ciudadanos de forma veraz y comprometida, denunciando o narrando los hechos como se han producido.

Recordarle así mismo, que si son capaces de decir que su medio es independiente y acogerá con entera libertad la opinión de los ciudadanos, no deberían a la hora de la verdad omitir o vetar las informaciones que han llegado a su medio y no se han atrevido a publicar y ejemplos tengo para exponérselos.

Como pienso que las cosa deben de quedar claras y cada uno asuma sus responsabilidades emplazo desde esta medio a D. Emiliano Pozuelo, para que documentos en mano demuestre su afirmaciones

Como pienso que las cosa deben de quedar claras y cada uno asuma sus responsabilidades emplazo desde esta medio a D. Emiliano Pozuelo para que a no tardar mucho tiempo se reúna con los periodista y el pseudoperiodista que han informado sobre el tema y con documentos en mano aclare las situaciones acontecidas y si son ciertas sus afirmaciones, de que no hay nada ilegal en las actuaciones, no tendré la más mínima dificultad en pedir perdón públicamente si nos hemos excedido en algunas de nuestras afirmaciones y si no quiere ser lo trasparente, que lleva años vanagloriándose, rebatiendo nuestras acusaciones puede ejercer las acciones legales que estime oportunas, si entiende que lo hemos injuriado.

Ya puestos a aclarar, y puesto que ponemos a periodistas y speudoperiodistas como garantes de la verdad, Emiliano Pozuelo le podría mostrar la documentación que aclare a donde fue a parar el dinero que ÉL recibió, como alquiler, de las casetas de feria de los años 2013 y 2014 de 7.000 Euros en los dos años, de sus socios en el montaje y administración de la misma y que en los movimientos bancarios de la cuenta del PA solo aparece un pago por parte del PA al Ayuntamiento de Pozoblanco el día 4.10.2.103 de 1750 euros y nada de ingresos.

Estoy a su disposición, para poder aclarar el tema, porque estoy convencido que en un asunto como el que tratamos y más repercutiendo sobre personas que nos gobiernan y representan hay que ser lo más claros posibles y se debe despejar la más mínima duda sobre el tema en cuestión y el comportamiento de uno y otros.

Ángel Salamanca. Pozoblanco, mayo 2019

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‘La moral de las naranjas’, por Juan Ferrero

“Tomar una naranja del árbol no es moralmente ni bueno ni malo, depende”

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Naranjo, naranja

El pueblo es pequeño, pero tiene una plaza cuadrangular, amplia, rodeada en su interior por alegres naranjos, así como en todas las calles que a ella afluyen. Anualmente, el Ayuntamiento recolecta la dulce fruta y las invierte en algún objetivo municipal. Esta temporada, tras un referendo entre sus vecinos, se ha acordado por unanimidad, y así se ha recogido en un decreto de la Alcaldía, que el dinero conseguido con la venta de las naranjas irá a amortizar todo o parte de la colocación en el centro de la plaza de una fuente que la embellezca aún más.

El decreto se toma como ley y quien la incumpla será multado.

El hombre que atiende el quiosco de la plaza es persona honrada, de principios cívicos, y ve acertado el proyecto al que los vecinos se han comprometido.

Mas pasando el tiempo, observa que algunos vecinos, incumpliendo el compromiso contraído, van cogiendo naranjas para su beneficio particular.

La cogida de naranjas, poco a poco se va haciendo generalizada.

El hombre del quiosco comprueba, primero sorprendido y después indignado, cómo las naranjas van desapareciendo sin que ninguna autoridad haga algo para evitarlo. Es cierto que la policía municipal ha tomado algunos nombres para justificarse y enviado las correspondientes denuncias; pero luego el Alcalde no las tramita ni les da curso, porque cada vecino multado supondría la pérdida de votos de una familia en las próximas elecciones locales.

El quiosquero, sentado en el interior de su habitáculo, mira a la plaza y reflexiona:

Tomar una naranja del árbol no es moralmente ni bueno ni malo, depende de las circunstancias y las circunstancias son que de forma democrática y por unanimidad los vecinos se comprometieron a no coger naranjas para provecho propio y particular. El Alcalde este acuerdo lo hizo ley y la ley es necesario cumplirla y quien así no lo haga deberá recibir una sanción por el perjuicio producido a la colectividad.

Pero si los vecinos se sirven naranjas cada cual a su aire y el Alcalde no vigila ni sanciona, ¿cómo proceder?

Él es un hombre cumplidor de los acuerdos, que respeta la ley; una persona honrada, y aunque todos obren de modo contrario, tiene que mantenerse fiel a sus principios.

Sin embargo, por otra parte, ¿a quién perjudicaría si él también tomara algunas de las pocas naranjas que aún quedan…?

Pero no.

El quiosquero se entristece al constatar una vez más que en nuestra sociedad las personas decentes siempre salen perdiendo y los que no respetan nada y actúan saltándose las leyes y actuando de modo egoísta en beneficio propio con perjuicio para los demás, son lo que, a la larga, suelen quedar beneficiados.

Y ocurrió que el hombre del quiosco, honrado y cumplidor de las leyes democráticas se quedó sin naranjas y el pueblo se quedó sin fuente en la plaza.

Juan Ferrero

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‘Suben las gasolineras y baja el servicio’, por Juan Ferrero

“Los empleados, despedidos; los usuarios, haciendo gratis el trabajo de estos; y el empresario, tan complaciente”

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'Suben las gasolineras y baja el servicio', por Juan Ferrero

A veces, puede comprobarse lo fácil que le resulta a las clases dominantes conducir a la masa popular sin que esta proteste lo más mínimo.

Estamos quejándonos constantemente de la carestía de la vida por todas partes y luego llegamos a la gasolinera y le decimos a los empleados que sirven en los surtidores que se quiten de allí y se vayan al paro, que ese trabajo lo vamos a realizar nosotros de modo gratuito.

El asalariado, al que le habrán exigido al menos un cursillo o jornadas para que lleve en cuenta las más elementales normas a la hora de manipular sustancias inflamables y, por lo tanto, peligrosas, se marchará a engrosar la lista del paro, mientras nosotros nos bajamos del vehículo y, “generosamente”, tomamos el surtidor sin tener en cuenta los perjuicios que eso puede acarrearnos. Unas manchas en la indumentaria, por ejemplo, inutilizarían nuestras prendas de vestir. ¿Y quién pagaría eso?  En ocasiones, ni el dinero solucionaría el problema, como el caso en que las circunstancias y el tiempo, en pleno viaje, no permitiera el cambio de indumentaria; por no citar descuidos propios o con elementos y personas de acompañamiento o ajenas que se hallen junto a los mismos surtidores.

Resumiendo: los empleados, despedidos; los usuarios, haciendo gratis el trabajo de estos; y el empresario, tan complaciente. Porque, que nos conste, ni sindicatos, ni partidos, ni Ministerio de Consumo, ni el público en general dicen o hacen algo al respecto.

En  la vida cotidiana pueden darse abusos frente a los cuales poco puede hacer el individuo solo. Pero no es este el caso porque, por fortuna, aún existen gasolineras atendidas por sus empleados, y yo, mientras  sea posible, únicamente acudiré a estas (subrayo lo de “sea posible” ya que tampoco es caso de quedarse en la carretera sin carburante por no pararse en la gasolinera de autoservicio). Pero una cosa no quita la otra; todo es cuestión de prever y calcular.

Juan Ferrero

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‘Nuevos bandoleros de caminos’, por Juan Ferrero

“Los actuales bandoleros van al camino y se quedan con el mismo camino”. Juan Ferrero nos da su opinión

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La palabra bandolero la relacionamos enseguida con otras como camino y diligencia, asociadas a la época romántica del siglo XVIII y XIX.

Modernamente han aparecido otro tipo de bandoleros de caminos, pero en estos se da un aspecto nuevo. Los bandoleros antiguos iban a un camino y se quedaban con lo que pasaba por él; pero los nuevos bandoleros no, los actuales bandoleros van al camino y se quedan con el mismo camino. Y otra diferencia: los gobernantes de la época mandaban perseguir a los bandoleros, pero a los nuevos bandoleros no los persigue nadie.

Ya, cuando los propietarios de fincas construyeron los típicos cercados de piedra, muchos de ellos no respetaron las anchuras que por ley correspondía a los distintos tipos de caminos públicos, quedando estos mermados en su viabilidad.

Desde hace algunas décadas, ha surgido un ansia generalizada, por parte de ciertos propietarios, de cortar y apoderarse de todo camino público colindante con sus fincas; o también, de juntar con su terreno cualquier ensanche o abrevadero de camino. Los hay que sin ser propietarios, se adueñan e instalan con descaro en aquellos espacios sobrantes después de que Obras Públicas rectifique un camino o carretera.

En general, ni los gobernantes de turno en el Estado, en las Comunidades, Diputaciones o Ayuntamientos toman iniciativa alguna para hacer que los nuevos bandoleros devuelvan lo robado. Es más, en ocasiones, cuando algún grupo de ciudadanos se ha presentado en uno de estos caminos a reivindicar su apertura, con la cartografía oficial correspondiente que certificaba su *titularidad pública, alguien ha echado a los agentes de la Guardia Civil sobre ellos, pidiendo carnet y exigiendo su disolución. (Y lo que escribo lo he vivido directamente junto con otras personas).

Como excepción, algún municipio ha firmado convenio con la Junta  para catalogar sus caminos municipales, pero sólo conozco un pueblo en la comarca (Cardeña) donde su alcaldesa, Cati Barragán, obligó a los propietarios a abrir y devolver aquellos caminos públicos que habían cortado.

Pero en fin, no nos escandalicemos. Si es verdad lo que mantienen las nuevas corriente, es decir, que lo moralmente bueno es aquello que así lo decide la mayoría, robar un camino o parte de él no es inmoral, porque la mayoría de la población no protesta, se calla; y ya se sabe que quien calla otorga.

Así pues, por decisión de esa mayoría de ciudadanos, robar un camino es una acción buena, correcta desde el punto de vista de la moral. De este modo, se comprende la postura o actitud de los gobernantes ante los nuevos bandoleros de caminos.

Lo que ocurre es que esta actitud de los gobernantes no encaja con las declaraciones que luego se hacen, prometiendo trabajar por la promoción del turismo rural y contra la España vaciada.

Juan Ferrero

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