Son los principios y los valores los cimientos de la sociedad a través de los tiempos, por mucho que pretendamos obviar que su nacimiento, su cultivo y su ejercicio viene de siglos atrás. Razones por las que hemos de estudiar, analizar y valorar lo pasado, y tener la intensidad de memoria suficiente como para interpretar las necesidades y peligros que acechan al edificio actual de nuestra vida en común.

Sociedad con principios en su seno, que descienda a la realidad, que recupere del pasado las mejores actuaciones y acciones de las personas, que dé valor a lo que representa el esfuerzo individual y colectivo, que no se ausente cuando se producen atropellos a la dignidad de las personas, familias, colectividades o razas, que sitúe en primer orden la defensa de lo que es justo frente a actuaciones deshonestas, que abone el crecimiento del sentido común en su mas adecuado sentido, que sea capaz de hacer frente a conductas inmorales en todos los ordenes de la vida, que no sea espectadora de masacres, barbaries, guerras, epidemias, pandemias y hambrunas, una sociedad que reivindique actuaciones decididas y acertadas en la aplicación de los recursos públicos, una sociedad que prime la defensa de las personas frente a los intereses de otro orden.

Sociedad que hable y practique valores, que no los demande a otros sin practicarlo ella misma, que encuentre y ofrezca respuestas y propuestas válidas para cuantas se lleven a cabo y sean motivo de reproche o desacertadas.

Empezar por poner en práctica lo mejor de cada persona, en su ámbito de actuación, en su entorno, en su vecindario, municipio o ciudad, y dar valor a las acciones positivas y de ayuda a los demás, en función del conocimiento, capacidad o posibilidades de cada cual, sería el mejor comienzo para una mejor vida en común. Y practicar la generosidad, el respeto, la solidaridad, la defensa de la libertad y la igualdad puede ser la mejor terapia, medicina, incluso alimento para la condición humana. Creo que estamos dejando de utilizar parte de lo mejor que tenemos como personas, y tenemos una oportunidad excelente: combatir lo que tenemos y luchar y actuar por lo que queremos.

Luciano Cabrera Gil