Dentro del apartado de curiosidades, que no existe pero debería crearse, mostramos una artículo de opinión del año 1912, publicado por Tomás Rojas Muñoz en El Diario de Córdoba.

Con el título “El mejoramiento de Pedroche“, el que fue secretario del Ayuntamiento de Pedroche y corresponsal de la localidad para el periódico provincial, Tomás Rojas, escribe un completo artículo aconsejando al Ayuntamiento sobre lo que tiene que hacer, exponiendo todo lo malo de Pedroche, criticando a padres, etc.

Se moja y mucho, según dice “deseoso del bien de mis convecinos”, recordándonos a opinantes de hoy en día, tan criticados algunas veces:

“Atento al deber que me impone el cargo de corresponsal de esa ilustrada publicación, y siguiendo las recomendaciones de la carta que me ha dirigido el gerente del DIARIO señor Osuna Pineda, dedico estas cuartillas al estudio de los proyectos que, por su importancia, son de necesidad pública en esta población.

Despojado de toda idea política y deseoso del bien de mis convecinos, me permito dirigir un ruego a la Corporación municipal, llamando especialísimamente su atención sobre la conveniencia de que dedique su actividad y celo al estudio y realización de los proyectos que necesitan de más protección, clasificándolos por el orden de importancia, en esta forma: Policía urbana y rural. Instrucción pública. Beneficencia municipal.

Con respecto al primer orden reconozcamos que es verdaderamente lastimoso el estado en que se encuentran el empedrado de las calles, los caminos vecinales y el cementerio. Con las pasadas lluvias han quedado intransitables de todo punto las más de las vías de comunicación.

En un pueblo esencialmente agrícola como Pedroche, esto causa perjuicios muy grandes, pues es imposible la circulación de vehículos para el transporte de productos y hasta pueden ocurrir desgracias personales entre aquellos que por necesidad absoluta tengan que utilizar los caminos.

La consignación que figura en presupuesto para este servicio es irrisoria por su insuficiencia y no se invierte en los más de los ejercicios, lo que ha agravado el mal.

Hoy no se remedia el daño más que con la confección de un presupuesto extraordinario, para realizar estas obras de urgencia que reclaman, antes de que llegue la próxima recolección de cereales.

El cementerio público, situado en el antiguo convento de Franciscanos, es otro de los asuntos que reclaman mayor atención.

Las paredes están grieteadas y ruinosas y su estado interior y exterior es impropio de toda población culta, pues más que un lugar sagrado, de respeto y veneración para todos, viene a ser un patio inmundo, notablemente perjudicial para el ornato y la salubridad pública.

Dada la abundancia de materiales que pudiera obtenerse demoliendo las paredes y el torreón ruinoso que hay, y con el solo gasto de la obra de mano, que pudiera hacerse muy bien por prestación personal, pues todos contribuirían de buen grado a su realización, se construiría un nuevo higiénico y capaz para las necesidades del vecindario, sin gravar el presupuesto municipal más que con una pequeña consignación para las puertas, etc. y este es otro de los proyectos cuya realización también es urgente.

Pasemos a la instrucción pública.

Este Municipio realizó no hace mucho tiempo un pequeño esfuerzo, adquiriendo el local de la casa panera del Pósito y destinándolo a clase de niñas.

Dicho local reúne excelentes condiciones pedagógicas por su gran extensión, luzo, solidez y situación y es capaz para el desdoble de las clases ordenado recientemente, pero carece de algunos departamentos indispensables.

Al mediodía del mencionado edificio hay un huerto o corral segundo de la casa contigua, que el Municipio podría obtener en compra a sus dueños, ya fuera estipulada o acudiendo en caso negativo a la expropiación forzosa por causa de necesidad y utilidad pública, pues es verdaderamente lastimoso que se carezca de las dependencias a que aludo, por todo lo cual llamo la atención de la Junta local de instrucción y del Inspector de la provincia para que propongan al Municipio la adquisición de dicho huerto.

El local destinado a clase de niños reúne también excelentes condiciones y sólo le falta una cancela en la puerta de entrada, pues se hicieron no hace mucho tiempo las obras necesarias.

Pero ¿responden a estos esfuerzos y sacrificios los llamados en primer lugar a mejorar la enseñanza, o sean los padres de los alumnos y los profesores?

Por lo que respecta a los primeros, triste es confesarlo, pero con muy raras excepciones no se cuidan de la asistencia de sus hijos a las clases, siendo muy frecuente los casos de que niños de siete y ocho años de edad, que no saben ni aun deletrear, se ven en los campos apacentando ganado o en otras ocupaciones impropias de su edad.

A corregir estas deficiencias están llamadas en primer lugar las Juntas locales de protección a la infancia y la de Instrucción, esta última frecuentando las clases y girando visitas de inspección pues, si bien lo hace, es de tarde en tarde, o sea una vez al año, de prisa y corriendo, y todo esto, como es consiguiente, da por resultado el deplorable estado de instrucción en que se hallan.

Estimulémonos, pues, todos: los padres procurando la más completa asiduidad en la asistencia de los hijos, los profesores redoblando sus esfuerzos y utilizando el tiempo cual requiere el número considerable de alumnos asistentes y las autoridades y el vecindario guardando a dichos profesores los respetos y consideraciones a que se hagan acreedores.

De este modo procederemos como buenos y siempre nos quedará la satisfacción que proporciona el deber cumplido.

Por último, tratemos también algo de la beneficencia municipal.

Este Ayuntamiento consigna en su presupuesto para las atenciones de este ramo cantidades de consideración, pues para los ochocientos y pico de vecinos de que se compone tiene dos titulares de Medicina y una de Farmacia.

Las primeras están dotadas con 1.500 pesetas cada una y la segunda con la correspondiente cantidad por razón de residencia.

A más facilita gratuitamente la asistencia médica a unas quinientas familias y la médico farmacéutica a ciento cincuenta y también atiende al pago de las innumerables recetas o fórmulas para pobres transeuntes enfermos y para vecinos que, no estando clasificados como tales en el padrón, carecen de medios para costearlas.

Repito que trato de estos asuntos despojado de toda pasión e impulsado solamente por el deseo de cumplir lo mejor posible mis deberes informativos y para servir el bien general.

En otra me ocuparé de la situación del mercado y de cuanto sea digno de mención para el interés público.

Tomás Rojas.

Pedroche, Marzo 1912.”

Para terminar, leemos un texto anterior, de febrero de 1904, escrito también en el Diario de Córdoba y hablando de la bondad de Tomás Rojas:

“Aunque se resienta un tanto la modestia de nuestro digno corresponsal en la villa de Pedroche don Tomás Rojas, y en obsequio á la verdad de los hechos, debemos hacer constar el agrado con que hemos visto acercarse a esta redacción persona competente en asuntos administrativos, manifestándonos que referido señor Rojas, en el largo plazo de quince años consecutivos que ha desempeñado la secretaría de aquel Ayuntamiento, deja en el archivo municipal recuerdo imperecedero de su paso por la misma, pues los documentos todos que ha entregado por inventario, bajo un método ordenado y correcto, por secciones, representan un trabajo ímprobo digno de estudio y recompensa. Estos humildes funcionarios, que gastan su juventud y energías dedicados al despacho de los múltiples y complejos trabajos que se les encomiendan, bien merecen que los gobiernos les garantizaran estabilidad en sus puestos, reglamentando su carrera, que la experiencia viene aconsejando de día en día más necesaria, y concediéndoles derechos pasivos de jubilación por imposibilidad física ó por prestación de servicio durante un largo y determinado plazo de años, puesto redundaría en beneficio de la administración de los pueblos y serviría á la vez de estímulo á referidos funcionarios.”