Estamos últimamente viendo como tantas otras veces, como se cuestiona a la clase política sobre el recurrido tema de retribuciones y salarios.

No voy a generalizar porque cada persona que se dedica a la política es ella misma y sus circunstancias, también con necesidades y cargas familiares como cualquier otra, tomando muchas de ellas, la decisión de aparcar otros trabajos para dedicarse a esta noble tarea, desprestigiada por los que llegaron a ella sin más miramientos que el de aprovecharse de ésta a título individual. Estando por otra parte, abierta la oportunidad para cualquier persona que le interese dedicarse por un tiempo a esta profesión, dado que lo único que debe realizar es concurrir a los comicios electorales, cosa normal en cualquier democracia y según su resultado tendrá la posibilidad de ejercerla en gobierno u oposición.

Como decía al principio, es cierto, que siempre ha estado polemizado el tema de sueldos, no solo ahora por la triste crisis del Covid-19, siempre ha sido así, incluso en tiempo de bonanza fue un arma arrojadiza utilizada por la oposición, para olvidarse de la misma cuando ésta llegaba al gobierno. Y hablando de gobierno, yo solo me voy a circunscribir a los gobiernos municipales que son los que más conozco, y a mis compañeros/as alcaldes/as y concejales/as de cualquier municipio e ideología. Dicen algunos por redes, que tan latentes están ahora con opiniones en todos los sentidos, al igual que antes fueron por otros motivos, que si no se trabaja no se cobra, yo les diría que hay algunos concejales que precisamente trabajan y no cobran salario mensual alguno, teniendo la única retribución la de asistencias a plenos, comisiones y juntas. Es decir, poco más que aquellos que están en la oposición sin tener responsabilidad alguna de gobierno y decisiones a tomar y que perciben prácticamente lo mismo.

Por otro lado, también digo a esas personas que cuestionan esto indistintamente de su color político, y ahora refiriéndome concretamente a los alcaldes/as, que le pregunten a cualquiera de la comarca o de España si acaso no están trabajando ahora, si antes ya lo hacían sin horarios, ahora ya ni digo, que le pregunten si le preocupa o no su grado de responsabilidad en estos momentos, que le pregunten por las decisiones que toman a diario, que le pregunten si tienen la seguridad de si éstas son o no acertadas, que le pregunten cómo han organizado sus ayuntamientos para minimizar riesgos y a la vez ser efectivos, que le pregunten sin son atendidas sus peticiones y demandas a otros entes en tiempo y forma, que les pregunten si están preocupados por sus mayores y residencias, que le pregunten si están en contacto permanente con las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, que les pregunten del mismo si están en contacto permanente con los servicios sociales y sanitarios de cualquier nivel institucional o que le pregunten, por último, entre otras muchas cosas que pueden preguntar, que carga emocional tienen y si le preocupa o no su pueblo.

Esa es la tarea que tenemos ahora los alcaldes/as y que conllevamos con los concejales, y no me quejo de ella, como creo que tampoco mis compañeros. Es lo que nos ha tocado ahora, para eso nos presentamos, para lo bueno y para lo malo, para la salud y la enfermedad como los matrimonios y, por lo tanto, para los sabores y sinsabores. Por otra parte, estamos viendo que los partidos políticos están tomando medidas con respecto a los salarios de sus cargos públicos y las aportaciones que éstos deben hacer bajo sus siglas, anunciándose las mismas por separado y no de una forma conjunta y consensuada como debería ser, mediante las federaciones a las que pertenecemos los ayuntamientos, haciéndolas también en algunos sitios de manera individual e independiente.

Recuerdo que, en la anterior crisis económica, particularmente en el año 2012, y en solidaridad con los funcionarios que le habían pospuesto el cobro de la paga extra de Navidad, “se aconsejó” a los cargos públicos el no cobrar dicha paga, y eso es lo que hicimos en el Ayuntamiento de Dos Torres y en otros muchos, no percibir la misma y no posponerla para cobrarla después, sino lo que hicimos fue renunciarla. ¿Se enteró alguien?, no. ¿Le dimos autobombo?, tampoco, porque la solidaridad no tiene porqué pregonarse a los cuatro vientos, para obtener algún tipo de rédito. Pero en cambio, sí fue recogida dicha aportación para dejar constancia en el presupuesto de mencionado año, así como en los documentos pertinentes.

Por eso digo, que gestos sí, demagogia no y que cada uno analice su situación personal y bajo sus posibilidades y conciencia haga lo que estime oportuno, y si todo ello es proporcional y consensuado mejor, para de esta manera evitar comparaciones tendenciosas y oportunistas con una clara intencionalidad política, sobre todo, por aquellos que no tienen ahora la responsabilidad de gobierno.

Manuel Torres Fernández, alcalde de Dos Torres