Cuando una persona dice: “Yo soy… (de cualquier opción política determinada)”, esa opción debiera ser fruto de la observación, el análisis, el raciocinio y la solidaridad, porque si no, corre el riesgo de hacerse caso o irse detrás del primero que pase tocando la “cencerrilla”.

Dicho lo cual, entro a tocar el tema de la Cataluña independentista y veo que tenemos el siguiente panorama:

Por una parte, un partido corrupto de derechas, que gobierna España y que permite que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, capitaneado por Mariano Rajoy  y que, por fin, se opone (hasta ahora) a que el estado español se haga pedazos´.

Por otra, tenemos una CAMARILLA  descendiente de los condes de Cataluña que luego derivaron en la más rancia burguesíay que hace ya mucho tiempo se fijaron como sueño  y objetivo  el convertir Cataluña en su cortijo particular para mangonear a su pueblo y no tener que dar cuentas a nadie de su economía y de sus corrupciones.

Sobre Cataluña quiero exponer las siguientes consideraciones:

-No existe ningún motivo ni geográfico ni histórico para que Cataluña exija la independencia.

-El disfrute de los derechos requiere siempre unas condiciones previas; así, por ejemplo, todo el mundo tiene derecho a ser locutor de radio, siempre que por lo menos pueda hablar. Por lo tanto, un mudo, como persona tiene ese derecho, pero no reúne las condiciones previas de la voz y, por tanto, no puede exigirlo como tal. El derecho a decidir de los separatistas carece del requisito de cumplir las leyes que nos hemos dado todos los españoles.

-Una nación es una comunidad con un territorio propio y que es soberana e independiente políticamente de otras comunidades. Queda claro que Cataluña no es una nación, porque ahora y siempre en su historia ha dependido de otras soberanías superiores.

-El deseo de independencia y la repudia al idioma español no han nacido del pueblo hacia arriba, sino al revés, ha ido imponiéndose desde le élite dominante hacia el pueblo llano.

-En cualquier caso, tendríamos que votar todos los españoles, porque Cataluña es una parte de España.

-Hasta la muerte de Franco los separatistas eran escasos. Con la llegada de la Democracia y la Autonomías, los presidentes Felipe González, Aznar y Zapatero, para poder aprobar los respectivos Presupuestos, pidieron una y otra vez el apoyo de los independentistas ofreciéndoles a cambio todo lo que quisieran. La CAMARILLA  separatista aprovechó para secuestrar a niños y jóvenes en un sistema escolar en el que se anuló el idioma español  (algo inconstitucional), imponiendo el catalán y adoctrinándolos por vía sentimental con el odio al resto de España. Los medios de difusión cayeron en sus manos y se castigó y atemorizó a  todo aquel que se mostrara partidario de España o su idioma. Como consecuencia lógica, el independentismo se disparó en número y en fervor, para disfrute y complacencia de la élite secesionista que veía crecer su proyecto.

Algunas aclaraciones y curiosidades.

-A Cataluña no la roba el resto de España. Si la roba alguien serán algunos de sus gobernantes y empresarios. Y por otra parte, hay que tener en cuenta que los impuestos se pagan por personas y no por autonomías.

-No hubo guerra entre España y Cataluña, se trató de enfrentamientos entre dos dinastía, la de los Austria y de los Borbones, por la corona de España, extendida a todo el territorio nacional.

-El himno de “Los segadores”, no era independentista puesto que se compuso por los campesinos que se levantaron contra sus amos.

-La “estelada” es una bandera copiada de la aragonesa y la cubana.

-La Diada es una fiesta de todos los catalanes, pero los separatistas se han apoderado de ella para sus fines.

-Cataluña no es una autonomía histórica que la haga especial de las demás, por lo tanto es una falacia eso de tener que negociar para buscarle un “encanje” privilegiado en España.

Ante esta situación, se empieza a detectar que una parte de la Izquierda de España apoya el referéndum (que es un paso hacia el separatismo), poniéndose de parte de la CAMARILLA secesionista. Y se está extendiendo la idea clasificatoria de que el partidario de los separatistas es de izquierda y los que están en desacuerdo con ellos son “fachas”.

Creo que es de un error, fruto de la miopía política. Ya se sabe que hay que combatir a Rajoy y a lo que él representa e intentar expulsarlo  del Gobierno; pero ponerse de parte de la más rancia derecha catalana, heredera de la nobleza  y la rica burguesía  (que es la que inventó lo de la independencia) para derrumbar a Rajoy, me parece una incoherencia que no tiene ni pies ni cabeza, que puede convertir a los militantes de izquierda en “tontos útiles” y que puede pasar factura en futuras convocatorias electorales.

Porque no se trata de un enfrentamiento entre izquierda y derecha ni entre Cataluña y Rajoy, sino que el enfrentamientos  se da entre el grupoelitistas que gestiona el referéndum para dar un golpe de estado llevándose parte del territorio nacional (transgrediendo todas las leyes) y el resto de españoles, incluidos catalanes no secesionistas.

Juan Ferrero