Hartos estamos de que los políticos provinciales, esos a los que les importa un huevo Los Pedroches y solo desembarcan por la comarca a comer jamón de gorra o cuando hay elecciones, usen a esta tierra para utilizarnos en su zafio pin pan pun. Acuden como cuervos al olor de la carroña ocultándonos que no les interesamos lo más mínimo, porque ellos quieren votos, no territorios y en Los Pedroches hay superficie, pero pocas urnas.

Esta gente a lo largo del tiempo ha utilizado el valle como campo de batalla electoral y han experimentado técnicas que no son capaces de aplicar en otros sitios, Recuerdo que hace años nos manipularon en el caso del inventado almacenamiento de residuos de alta intensidad, sí inventado porque los instigadores de aquella movida sabían muy bien que este territorio no estaba entre los previstos para ese cementerio atómico, pero mentían como bellacos. La sanidad o la educación en nuestra zona, temas sensibles a la población, también han sido utilizados de forma vergonzosa por algunos partidos políticos para provecho propio. Estos desalmados cambian de opinión dependiendo de si ellos están en el Gobierno o en la oposición. Demagogia y populismo puro y duro.
Ahora llega el momento de ponerse medallas por la parada del tren en Villanueva de Córdoba; los mismos que han torpedeado el proyecto y solo lo defendían si con ello se conseguía golpear al adversario político, se erigen en adalides del proyecto, cuyo final feliz si hay que apuntárselo a alguien es a la ciudadanía de la comarca. Y en estas maquiavélicas formas de leer la política no puedo estar de acuerdo en que todos son iguales: los hay más sádicos que otros.

No ha echado a andar la medida de unir con transporte público a pueblos de Los Pedroches con la estación jarota y ya ha salido el fantoche de turno para pronosticar, haciendo uso de sus dotes de licenciado en quiromancia, que la medida tendrá una vida de solo tres meses. Y tendrá la cara de venir próximamente a mitinear, porque la tienen muy dura, y sus correligionarios aquí le reirán las gracias, no le afearán su opinión y encima lo hartarán de lechón, ¡Ay la quinta columna¡

Francisco Sicilia Regalón