Francisco Onieva, cordobés afincado en Pozoblanco, y el madrileño Jacobo Llano han ganado el XXVI Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma, que organiza anualmente la Diputación de Segovia en recuerdo del poeta barcelonés tan ligado a la provincia de Segovia. Los ganadores, que habían presentado poemarios bajo el título de Vértices y El silencio de los peces, se repartirán los 10.000 euros con los que está dotado el galardón y verán publicadas sus obras por la editorial Visor.

El accésit concedido por Bankia, y dotado con 3.000 euros, ha correspondido al ovetense afincado en Madrid Sergio C. Fanjul por el poemario presentado bajo el título “Pertinaz freelance”, que también verá la luz gracia a Visor.

El nombre de los ganadores y del accésit se hicieron públicos ayer en un acto celebrado en el salón de plenos del Palacio Provincial, que ha estado presidido por el presidente de la Diputación y presidente del jurado Francisco Vázquez.

Además de Vázquez, han formado parte del jurado el coordinador del certamen, Gonzalo Santonja, y el secretario Emilio Lázaro, Luis María Ansón Oliart, Antonio Colinas Lobato, Juan Manuel de Prada Blanco, Fermín Herrero Redondo, Carlos Fernández Aganzo, Andrés Barba Muñiz y Jesús García Sánchez (de la editorial Visor). Un jurado que da muestras del prestigio y la calidad que tiene este galardón..

El jurado ha elegido los tres trabajos de entre los catorce obras finalistas, que respondían a los siguientes lemas: Postales (88), Reverso de la noche (294), El silencio de los peces (381), La herrumbre en México (441), Revelaciones (1068), No hay memoria que lo guarde todo (801), Coser el agua (307), Amigo de lo ajeno (692), Pertinaz frilance (910),Los nudos del agua (751), Noches áticas (366), Versos perdidos (1.284), Vértices (789) y Satirológico (391).

Las 1.298 obras presentadas al galardón procedentes de 35 países demuestran que, superadas las bodas de  plata, el Premio Gil de Biedma mira con optimismo al futuro como el premio más importante de poesía en lengua castellana.

El presidente de la Diputación ha sido hoy el encargado de abrir el acto. Una intervención en la que ha agradecido su labor a los miembros del jurado, y del prejurado, y a todos “aquellos escritores que confían en nuestro premio, enriqueciéndolo con su mirada y su ya dilatado palmarés”.

“No es extraño encontrar -ha comentado Vázquez-, si repasamos el listado de los galardonados, todo tipo de voces, maduras, expertas, jóvenes, con una forma de entender la vida pausada o verdaderamente alterada por circunstancias personales, o por aquellas que circundan, vivencialmente, a nuestros poetas. Todas estas condiciones conforman un conjunto de elementos que se perciben sensorialmente cuando el lector sensible acaricia un poema”.

“No todos aquellos que escriben poesía -ha continuado el presidente de la Diputación- consiguen tener esa calidez que convierte a un poemario en una obra memorable para los sentidos, sin embargo sí podemos presumir de que a lo largo de todos estos años, con sus características diversas, con sus voces entrecruzadas y con versos desgarrados, en ocasiones, ausentes en otras, pero sinceros siempre, han conseguido elevar a la máxima categoría este premio que carece, absolutamente, de artificios.

 Apertura de plicas

Tras la intervención del presidente, el secretario del jurado y técnico de Cultura de la Diputación, Emilio Lázaro, ha abierto las plicas de los lemas del ganador y del accésit. O, mejor dicho, de los dos ganadores. Una circunstancia que se había producido ya en las primeras ediciones del premio: en concreto en la primera, de 1991, con Luis Javier Moreno y José Pérez Olivares, y en la de 1993 con Antonio Hernández y Santiago Silvester

 

Francisco Onieva, nacido en Córdoba (1976) está unido familiarmente a Villanueva del Duque y reside en Pozoblanco.

Ha publicado tres libros de poesía, Los lugares públicos (aparecido como plaquette en 1998, corregido en profundidad y ampliado en 2008; finalista del Andalucía Joven), Perímetro de la tarde (Rialp, 2007; accésit del Adonáis) y Las ventanas de invierno (La Oficina Ediciones, 2013; XXI Premio de Poesía Cáceres Patrimonio de la Humanidad y Premio Solienses 2014). A ellos hay que sumar dos cuadernos,Descuidos y omisiones (2011) y Frontera, tú (2015), y la coordinación de otros tantos volúmenes colectivos: Palabra compartida (2007) y Divergentes (2015).

Su obra poética ha sido recogida en antologías como Los círculos del aire (2008), Entre el puente y el río (2009), Antología del beso (2009), Terreno fértil (2009), Tintas para la vida II (2010), Un rayo que no cesa (2010), El mercado de los pájaros (2011) o Con&versos (2014).

Como narrador, ha publicado dos libros de relatos Los que miran el frío (Ediciones Espuela de Plata, 2011; Premio Andalucía de la Crítica 2012 a la Opera prima) y El extraño escritor y otras devastaciones(Ediciones Espuela de Plata, 2016). Igualmente, ha colaborado en el libro La puerta de los sueños(Ayto. de Pozoblanco, 2009; Premio Solienses 2010) con un relato titulado “Tourmalet, 3000 piezas”.

Además de la vertiente creativa, ejerce la crítica literaria en Cuadernos del Sur y ha publicado numerosos estudios sobre Cervantes, Bécquer, Unamuno, Alberti, Aleixandre, Cernuda, Borges, Rivas, Teresa de Jesús, Onetti… Igualmente, es autor del ensayo Antonio Rodríguez de León: en tierra de nadie (2013).

Francisco Onieva

Sorpresas

El coordinador del premio, Gonzalo Santonja, ha asegurado, tras conocerse el nombre de los galardonados, que esta es “una de las magníficas características del premio, que siguen produciéndose las sorpresas”, tras reconocer que no conocía a ninguno de los premiados. “Tengo alguna referencia de Onieva, porque fue accésit del premio Adonais y leí un libro suyo”.

Respecto a su poemario “Vértices”, con el que ha ganado el Gil de Biedma, Santonja ha explicado que es “el libro de la emoción”. “Aquí hay una emoción intensa, pero no pasajera”.

Santonja ha definido Vertices  como un libro de “canto al amor”, de “expresión muy ajustada”. “Estamos ante un libro íntimo, de tonos sencillos, verdaderamente envolvente”

 

Debate en el jurado

Por su parte, el miembro del jurado Andrés Barba, finalista en la edición el año pasado, se ha mostrado gratamente sorprendido por el nivel de discusión que ha habido en el jurado a la hora de decidir a los premiados. De los ganadores ha dicho que “son dos libros muy distintos”. “El silencio de los peces -ha señalado- pertenece a una tradición menos española, más anglosajona, construida desde la narración, desde la experiencia; mientras que Vértices es un libro muy español. Es lo contrario. La referencia de Pedro Salinas es muy alargada en este libro, y como Salinas tiene una visión restauradora de la realidad”

En cuanto al accésit Sergio Fanjul, Santonja ha apuntado que “estoy leyendo crónicas suyas en El País, es un autor que se mueve mucho en las redes”. De su libro “Pertinaz Freelance” ha dicho que es “audaz, casi callejero, hecho a pie de obra, muy metido en la actualidad”. Así, ha comentado que su primer poema se titula “Alicia en el país de las redes sociales”

La entrega del premio tendrá lugar en el mes de octubre o noviembre en el transcurso de una ceremonia que se celebrará también en la Diputación.

Los ganadores del Gil de Biedma han sido, hasta ahora, Luis Javier Moreno -recientemente fallecido-, José Pérez Olivares, Juan Carlos Pérez Mestre, Antonio Hernández, Santiago Sylvester, Concha García, Esperanza Ortega Martínez, Diego Jesús Jiménez, José Luis Puerto, Fernando Quiñones, José María Muñoz Quirós, José Viñals Correas, Miguel Florián Rábanos González, Clara Janés Nadal, Adolfo Alonso Ares, Jorge Urrutia, Manuel Vilas, José Luis Rey Cano, Juan Manuel González Gómez, Victoriano Cremer, Ricardo Bellveser, Carlos Aganzo, Miguel Albero Suárez, Javier Lorenzo Candel, Joaquín Pérez Azaustre, Fermín Herrero o Santiago Castelo.