Bienvenidos a Diciembre de 2015… el mes de la Navidad y con ella trae las tan reñidas elecciones.

Sobre todo esta última semana, llegamos a casa, encendemos la TV y solo vemos a políticos con sus discursos preparados y metiéndose unos con otros para concluir en debates de “y tu más”; o llegamos a recoger las cartas al buzón y solo encontramos propagandas electorales… Cada una personalizada, claramente, pero al fin y al cabo a todos nos dicen lo mismo: promesas que nos encandilan, asegurando un buen futuro para el pueblo pero que siempre acaba concluyendo con políticas que para nada miran por el ciudadano, más bien llenando el bolsillo del político de turno.

Cada uno tiene sus ideas, claramente, no lo niego. Pero este mes, sobre todo, me he hartado a escuchar a gente de mi entorno diciendo que ellos no van a ir a votar por pereza o porque están indecisos… peor en cambio, apuesto la cabeza a que se estarán quejando del gobierno que salga durante los próximos cuatro años… Digo yo, ¿quizás no pierden el derecho a quejarse cuando reniegan de su derecho de voto, ese derecho que tanto les ha costado a nuestros antecesores, sobre todo a las mujeres?

Para esta Navidad quizás mi deseo solo sea que la gente vote con conciencia, “con la cabeza y con el corazón” como bien dice Alberto Garzón… Y que sobre todo se manifieste el ansia de libertad y la necesidad de revolución en los jóvenes, para conseguir un país nuevo en el que después de hartarte a estudiar no tengas que emigrar para trabajar o en el que el pueblo no tema al político, sino que sea al revés, y el pueblo decida a través del político; y ese golpe solo se puede dar en las urnas el día 20.

Felices fiestas.

saturacion

Reyes de la Cruz García.

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