Periódicamente publicamos información sobre elementos relacionados con Los Pedroches que forman parte del catálogo de “Patrimonio Inmaterial de Andalucía” de la Junta de Andalucía. Hoy le toca el turno a: Elaboración de roscos de anís, de Añora.

DESCRIPCIÓN

Los roscos o roscas de anís son un dulce de masa frita cubierto de azúcar y canela, una de las múltiples variantes de los roscos fritos que con frecuencia también pueden presentarse sin ningún licor añadido, con leche o con vino. Aunque el tamaño y el grosor puedan variar y como su propio nombre indica, tienen una forma circular con un orificio en su centro, de cinco a diez centímetros de diámetro y un grosor cuyo diámetro puede ir de los dos centímetros a los tres.

Estos dulces, aunque formen parte de la dieta habitual, adquieren un valor destacado en el periodo de cuaresma y en celebraciones como la Semana Santa en los que proliferan los actos de comensalismos o como aporte nutritivo para quien respeta los tiempos de vigilia.

Normalmente se suele tomar con un café, chocolate o leche, aunque no falta quien los acompaña con una copa de licor o vino dulce.

Los ingredientes básicos para su elaboración son harina, azúcar, levadura, aceite, huevos, anís, ralladura de cáscara de limón, anís en grano y canela.

Para su elaboración se echan los huevos en un bol lo suficientemente grande para poder trabajar con holgura la masa que se quiere obtener. A continuación, se baten los huevos y se le añade el aceite, el azúcar, el licor de anís, los granos de anís y la ralladura del limón. Sin de dejar de remover, se va añadiendo la harina hasta conseguir una masa uniforme. Cuando la masa está lo suficiente compacta y se hace imposible seguir batiéndola se empezará a amasar.

Una vez lista la masa se empiezan a hacer “macarrones” alargados con los que después, se cortan en pedazos y se hacen los roscos uniendo los extremos, o bien se van haciendo tomando una porción de masa para cada rosco. A lo largo de todo el borde del rosco se hace una hendidura longitudinal para que cuando se fría no quede el interior crudo, aunque esto también es algo opcional.

En aceite de oliva bien caliente se fríen por ambas caras los roscos hasta que tengan un color tostado. Tal como se van sacando, se pasan por el azúcar y la canela anteriormente mezclados, de manera que se forme una capa exterior. Es importante que tanto la masa como la fritura se realicen en su punto para que los roscos no tengan “pollos” (con durezas) y no queden excesivamente crudos o tostados.

Las cantidades tanto de la azúcar, la canela, del anís o del aceite depende del gusto, se quieran más o menos jugosos, o con un sabor más suave o pronunciados. La cantidad de levadura también depende de lo esponjosos o lo prietos que se deseen.

Hay quien no utiliza huevos realizando la masa con el mismo anís, el aceite y la harina. Incluso hay quien fríe en el aceite la ralladura del limón o un trozo de su piel, para después utilizarlo para la masa y así obtener una esencia más intensa a limón.

Son las mujeres, normalmente, las encargadas de la elaboración de los roscos de anís en los hogares, bien para su consumo en los mismos o bien en lugares publicos asociado a rituales festivos.

 

Información Documental: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Felipe GARCÍA LEIVA, Atlas del Patrimonio Inmaterial de Andalucía. Fase 1. Zona 11. Elaboración de roscos de anís, 2009.