Cientos de torrecampeños se afanan en rematar hasta el último de los detalles de la cuarta edición de su Belén Viviente.

Pese a ser uno de los más recientes, ha llegado a convertirse en uno de los mayores de España. Más de 300 vecinos recrearán 46 escenas y ambientes en una superficie de más de 6.200 metros cuadrados.

Las calles del centro histórico de Torrecampo hierven de una actividad frenética. Cientos de personas ponen todo su empeño en rematar los últimos detalles para la cuarta edición de su Belén Viviente, que abrirá sus puertas el sábado 29 y el domingo 30 desde las 17 hasta las 22 horas.

Cuarenta y seis escenas y ambientes, siete más que la edición anterior, se reparten en el entorno de la Iglesia gótico-mudéjar de San Sebastián, la Ermita de Jesús Nazareno, el Pósito, Casa de la Cárcel, Posada del Moro y nobles fachadas adinteladas. Más de 300 torrecampeños participarán como figurantes en escenas bíblicas como la Anunciación, Huida a Egipto, Nacimiento, Reyes Magos o el Palacio de Herodes. También escenas de oficios tradicionales de Torrecampo y comarca como la huerta, la matanza, zapatería, aneador, carpintería, jaboneras, castañeras, quesería, telar, bordadoras, encajeras, cestería,… y por supuesto los corrales de ganado y espacios para aves.

En esta edición la Peña Cultural Belén Viviente de Torrecampo, organizadora del evento, ha ampliado el espacio en más de mil metros cuadrados, superando los 6.200,  que proporcionan mayor amplitud y permiten la construcción de elementos fijos, para futuras ediciones. Así se ha construido un horno de leña, una fragua, una noria o un abrevadero. “Han sido meses de trabajo duro, de muchas noches en vela, pero el resultado ha merecido la pena”, afirma Adrián Pérez, presidente de la Peña.

Junto a esta magna exposición de tradiciones cristianas y costumbres arraigadas, el visitante podrá disfrutar de actuaciones musicales en directo, degustación de productos de la matanza en la taberna del Belén y de dulces caseros mientras se suceden las narraciones bíblicas, así como de un gran mercado navideño.

“Atrás quedan los trámites administrativos y el trabajo colectivo de gran parte de un pueblo”, señala Pérez. Ya sólo queda disfrutar junto a miles de personas, más 12.000 en la pasada edición, realizando un viaje al pasado en uno de los mayores belenes vivientes de España.

Belén Viviente en Torrecampo