Se dice que el saber no ocupa lugar, y es posible que sea cierto. Pero lo que sí requiere es energía, atención, esfuerzo, tiempo… y, casi siempre, dinero. Así ocurre con el aprendizaje de idiomas.

Vivimos en un mundo global en el que la intercomunicación continúa siendo un problema.

Lo ideal sería que en la escuela se estudiara la lengua oficial de la propia nación y, además, otra auxiliar común al mayor número posible de personas en el mundo.

¿Pero cuál sería esa lengua común?

Cada país quisiera que fuese la suya; pero habría que elegir solo una.

¿Se escogería el mandarín chino, que es el usado por el mayor número de personas en el mundo?, ¿el español, que es el segundo?, ¿El inglés que es la lengua que nos impone el Imperio?

El aprendizaje de los idiomas en uso es altamente difícil de aprender, por sus irregularidades, por la cantidad de excepciones a sus propias normas, porque no siempre se corresponde cada sonido con su letra, etc.

Por otra parte, ninguna nación debiera imponer su lengua a otras por mucho poder que se ostentara.

Se necesita pues un idioma científico y fácil de aprender.

Precisamente Europa, que aspira a constituirse en una gran nación con todos sus países, tiene la necesidad de una lengua auxiliar común, sin tener que recurrir al inglés, el idioma de Reino Unido, la nación menos ligada al continente y con menos vocación europea; a donde los jóvenes del resto de países tienen que desplazarse para servir de “criados” a cambio de intentar adquirir cierto grado de aprendizaje de inglés; con el flujo económico que le supone al Reino Unido  tal peregrinaje.

Y el caso es que ese idioma científico y fácil ya existe: El Esperanto.

¿Y por qué no se implanta como segunda lengua en todo el sistema escolar de los países europeos? Porque hay intereses creados. A Estados Unidos y  el Reino Unido no les interesa que el Esperanto sustituya en el mundo al inglés, y Europa ya se sabe que se halla subordinada a las decisiones del Gran Imperio.

El Esperanto tiene sus detractores, pero ninguno de ellos ha aprendido ni dominado esta lengua, dan su opinión negativa sin conocerlo bien. El Esperanto  sirve para expresar cualquier pensamiento o  sentimiento,  como los demás idiomas.

En todo caso, existen asociaciones esperantistas en el ámbito internacional, nacional, regional y provincial (al menos en Córdoba) que tienen emisiones, revistas, reuniones, encuentros e imparten cursos por correspondencia. Para quienes estén interesados o sientan curiosidad pueden solicitar información en este correo electrónico:  esperanto14@ono.com

 Juan Ferrero