Tambores de guerra, simbólicos por supuesto, en el Norte de la provincia, en Los Pedroches. A cuenta de la Mancomunidad de Municipios, institución que desde que comenzó la recesión andaba mustia, de capa caída, y que ahora se coloca al borde del derrumbe. La crisis nace de una decisión del cogobierno de Pozoblanco, que en una medida insólita allí, pero no en otras comarcas, votó la noche del lunes salirse de la misma al entender que está colapsada por mala gestión y que la localidad no recibe los servicios que se podrían entender como lógicos teniendo en cuenta lo que aporta. No es cosa baladí, y menos en una comarca donde existe un fuerte sentido de pertenencia y colectividad, pero tampoco es novedoso porque ya el Consistorio pozoalbense, en tiempos del socialista Antonio Fernández como alcalde, tuvo sus más y sus menos con el ente supramunicipal al entender que esquinaba a Pozoblanco con un sistema de votación que no reconoce el hecho de su mayor población y aportación. “Mientras a nosotros no se nos respete la vieja aspiración que tenemos en la mancomunidad de alcanzar el sistema de voto ponderado no vamos a dar pasos adelante”, explicaba el propio Fernández en una entrevista concedida a este mismo diario en el mes de febrero de 2001 y en referencia a una reforma de estatutos. El PSOE pozoalbense, sin embargo, parece que ha cambiado esas viejas reticencias y ahora alza sin reparo alguno la bandera de la Mancomunidad tal como es y acusa al cogobierno (que forman PP y Pozoblanco en Positivo) de ser insolidario al querer salirse del ente, lo mismo que dice el alcalde de El Viso, senador y presidente de la Mancomunidad, el también socialista Juan Díaz. Curioso cuando menos, pues en la Mancomunidad de Los Pedroches, como en la práctica totalidad de ellas, no es que hayan sido todo políticas generosas, solidarias, sino más bien eso tan español -tan andaluz, tan valenciano, tan gallego, tan catalán- de colocar la instituciones al servicio del partido político hasta el punto de meterlas en guerras electorales y en otros jardines pestilentes, viéndose también muy, muy afectada la buena gestión del común por esas prácticas dudosas. En Los Pedroches, sin embargo, todavía se está a tiempo de que la Mancomunidad no muera ni se dañe lo bueno, que lo hay, construido en torno al espíritu comarcal, pero la única manera de salvar el asunto es debatiendo los viejos temas nunca debatidos que decía Fernández y a través de una refundación sin apriorismos. Ni histrionismo partidista camuflado de solidario ni arrogancia de pueblo grande. Lo que ahora toca, hundida la Mancomunidad, es diálogo. Negociar por el bien colectivo.

Félix Ruiz Cardador

[Publicado en El Día de Córdoba el 27 de abril de 2016]

 


Entradas relacionadas: