El próximo 19 de enero, viernes, se presenta el libro “Alcaracejos y otros lugares: Una visión muy personal”, de Claudio Muriel Rísquez.

Su hijo, Sebastián Muriel Gomar, ha recogido los relatos escritos por Claudio, recientemente fallecido, para publicarlos, resultando un libro de 262 páginas. La publicación ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Alcaracejos, la comunidad de vecinos Los Álamos y la familia Muriel Redondo.

El libro se ha dividido en seis partes: Alcaracejos, Los Álamos, Benalmádena y Marymar, Córdoba y provincia, Andalucía y varios; recogiéndose de alguna forma lo escrito en los lugares donde Claudio vivió. Los temas son de lo más variado y van cambiando según los intereses y motivación del autor. Sobresale “lo mojino” por encima de todo, el autor destaca la amistad y varias veces usa el tono bromista a la hora de escribir algunos de los relatos.

Claudio se definía como un trovero así que muchas de las historias aparecen en forma de versos. También se recogen reflexiones, cartas al director, publicidad en programas de feria, artículos de opinión, sugerencias, etc.

La presentación será en el edificio de la Fundación Alfima, junto a la residencia de Alzheimer, a las 19 horas. Estará presentado por Sebastián Muriel Gomar.

El libro se podrá adquirir en la propia presentación y en nuestra librería a partir de ese día.

Claudio Muriel Rísquez

Nace en Alcaracejos el 24 de julio de 1923. Sus primeras letras las aprende en la “escuela” de la señora Leonor, frente a su casa, llevando su silla y su cartilla “Rayas”. Con siete años se incorpora a la escuela pública de Alcaracejos siendo sus maestros D. Francisco “El Chico”, de Hinojosa., D. Francisco Rodríguez Márquez, de Pozoblanco y D. Antonio Fernández del Hoyo, de Córdoba. Él mismo ha dejado escrito que: “Se insistía mucho en Redacción y Ortografía, las cuatro reglas y cultura general de Geografía, Historia y Ciencias Naturales”.

Su poca afición al estudio, aunque sí a la lectura, y la desgraciada Guerra Civil le condujeron por caminos “poco académicos”. Terminada la contienda, por acuerdo de su abuelo y su madre, D. Miguel López, maestro amigo de la familia, le da clases para presentarse a oposiciones de Auxiliar de Correos, objetivo que no logró porque la máquina de escribir estaba en pésimas condiciones y no consiguió las pulsaciones exigidas. Al no aprobar lo de Correos solicitó entrar de meritorio en el Ayuntamiento. Huérfano de padre por la guerra y con su hermano mayor fuera, desde 1941 se ve obligado a contribuir en la economía familiar y se convierte en el gran apoyo de su abuelo Claudio, su madre Teresa, su tía Araceli, hermanos menores y primas: de noviembre a marzo la matanza del cerdo y la comercialización de sus productos es la principal fuente de ingresos para toda la familia hasta que en 1944, con 21 años, se va a la mili. Este periodo fue para él un escenario perfecto para desarrollar su capacidad de organizar y profundizar en su madurez personal. Fue cabo furriel en Sevilla, Montejaque y en San Roque desarrollando su trabajo con gran responsabilidad y trayéndose una rica experiencia. Su mili, que duró 2 años, 3 meses y 11 días, le amplió la vertical y los horizontes.

Licenciado, vuelve al pueblo para seguir en el Ayuntamiento. Es la época de conocer a Mª Luisa, con la que contrae matrimonio en julio de 1950. En 1952 deja el Ayuntamiento, de forma provisional, para trabajar como gerente de las Minas de Cantos Blancos desde 1952 a 1956. El Banco de Bilbao, propietario de la mina, le proporcionó una excelente formación contable que con el paso de los años le ayudaría a ir ascendiendo en la Administración Local.

Emprendedor incorregible, por genética familiar y propia experiencia, se arruinó dos veces con una huerta y un camión, triunfando a la tercera con un almacén de materiales, negocios a los que dedicó su tiempo libre y familiar.

Por avatares en la plantilla del Ayuntamiento, la Corporación Municipal lo nombró Secretario accidental, luego Secretario habilitado y al final se jubiló como Secretario, a secas, en septiembre de 1982.

A partir de ahí se dedica a viajar con su esposa, a la familia y a los amigos sin dejar de atender sus inquietudes sociales y personales. Dedica más tiempo a escribir y no desaprovecha ninguna ocasión. Destaca su estancia en Benalmádena – Costa durante largas temporadas.

Claudio se sacó el Certificado de Estudios Primarios en 1966. Fue su único título. Su universidad preferida fue la vida, la experiencia. No le fue mal.

En el 2007 Mª Luisa se va. Desde el 3 de mayo de 2014 Claudio yace junto a su mujer en su querido Alcaracejos. En la lápida podemos leer “Persona generosa, amigo y poeta”.

Alcaracejos y otros lugares: Una visión muy personal