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Sobre Los Pedroches

Hablando de la Denominación de Origen Protegida Los Pedroches

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Hoy aparece publicado en el Boletín Oficial del Estado un anuncio de la Dirección General de Industrias y Cadena Agroalimentaria por el que se da publicidad a la solicitud de modificación del pliego de condiciones de la Denominación de Origen Protegida «Los Pedroches».

Aprovechamos la ocasión para, aparte de tener la posibilidad de ver dichas modificaciones: haz clic aquí para leerlas,  poder mostrar información muy interesante sobre la Denominación de Origen Protegida Los Pedroches:


DESCRIPCIÓN DEL PRODUCTO

Descripción del producto que se designa con el nombre “Los Pedroches”

Las características de los jamones y paletas D.O.P. Los Pedroches, al final del proceso de elaboración, serán:

  • Forma exterior alargada, estilizada, perfilada mediante el llamado corte serrano en «V». Y cuando se comercialicen enteras conservarán la pezuña para facilitar su identificación.
  • Peso no inferior a 5,75 kg en los jamones y 3,7 kg en las paletas provenientes de cerdos 100% ibéricos, y peso no inferior a 7 kg en los jamones y 4 kg en las paletas provenientes de cerdos ibéricos (75 % Raza Ibérica).
  • Color característico del rosa al rojo púrpura y aspecto al corte con grasa infiltrada en la masa muscular.
  • Carne de sabor poco salado o dulce. Carne de sabor seco. Aroma agradable e intenso que recuerda a tostados o frutos secos como es característico de este tipo de producto.
  • Textura poco fibrosa.
  • Grasa brillante, de coloración blanco-rosácea o amarillenta, aromática y de sabor grato, la consistencia varía según el porcentaje de alimentación con bellota.

Las distintas clases de piezas serán las provenientes de los distintos tipos de cerdos, clasificados según el tipo de raza y alimentación que hayan tenido en su última fase de engorde, según establece el Real Decreto 4/2014, de 10 de enero, habrá cuatro clases:

  • Jamones y Paletas de Bellota 100% Ibéricos: Procedentes de cerdos 100 % Ibéricos según establece el R.D. 4/2014, de 10 de enero, engordados en su fase final en sistema de pastoreo o montanera en la dehesa a base de bellotas y hierba exclusivamente. Con el fin de disponer de una cantidad de bellota suficiente la densidad de cerdos que opten a la categoría de “Bellota” de la Denominación de Origen “Los Pedroches” en ningún caso superará 1 cerdo ibérico/hectárea si bien esta densidad se podrá ver reducida según lo recogido en el anexo referente a carga ganadera máxima admisible determinada por la superficie arbolada cubierta del recinto SIGPAC.
  • Jamones y Paletas de Bellota Ibéricos (75% Raza Ibérica): Procedentes de cerdos 75 % Ibéricos según establece el R.D. 4/2014, de 10 de enero, engordados en su fase final en sistema de pastoreo o montanera en la dehesa a base de bellotas y hierba exclusivamente. Con el fin de disponer de una cantidad de bellota suficiente la densidad de cerdos que opten a la categoría de “Bellota” de la Denominación de Origen “Los Pedroches” en ningún caso superará 1 cerdo ibérico/hectárea si bien esta densidad se podrá ver reducida según lo recogido en el anexo referente a carga ganadera máxima admisible determinada por la superficie arbolada cubierta del recinto SIGPAC.
  • Jamones y Paletas de Cebo de Campo 100% Ibéricos: Procedentes de cerdos 100% Ibéricos según establece el R.D. 4/2014, de 10 de enero, engordados en régimen de pastoreo en las dehesas de nuestro territorio, fundamentalmente a base de sustancias naturales de la dehesa, hierba, pasto o restos de rastrojos dependiendo de la época del año, y complementados cuando fuera necesario con una ración diaria de piensos controlados y autorizados por el consejo regulador a base de cereales y leguminosas. Con el fin de disponer de una cantidad suficiente de recursos naturales de la dehesa, la densidad de cerdos que opten a la categoría de Cebo de Campo de la Denominación de Origen Los Pedroches en ningún caso superará 12 cerdos ibéricos/hectárea.
  • Jamones y Paletas de Cebo de Campo Ibéricos (75% Raza Ibérica): Procedentes de cerdos 75 % Ibéricos según establece el R.D. 4/2014, de 10 de enero, engordados en régimen de pastoreo en las dehesas de nuestro territorio, fundamentalmente a base de sustancias naturales de la dehesa, hierba, pasto o restos de rastrojos dependiendo de la época del año, y complementados cuando fuera necesario con una ración diaria de piensos controlados y autorizados por el consejo regulador a base de cereales y leguminosas. Con el fin de disponer de una cantidad suficiente de recursos naturales de la dehesa, la densidad de cerdos que opten a la categoría de Cebo de Campo de la Denominación de Origen Los Pedroches en ningún caso superará 12 cerdos ibéricos/hectárea.

La curación mínima de las piezas será de 1 año para las paletas y 2 años para los jamones.

Piensos (únicamente en el caso de los productos de origen animal) y materias primas (únicamente en el caso de productos transformados)

La zona de producción, en la que se desarrolla la cría y el engorde de los cerdos que van a dar lugar a la materia prima de los productos amparados son las dehesas arboladas definidas en el punto 4 del presente documento, siendo los factores claves en lo que a la diferenciación y la calidad de esta materia prima y por tanto de los productos finales amparados por esta Denominación de Origen, la raza, la edad, y tanto la alimentación como el pastoreo y manejo en régimen extensivo en su fase final de engorde en la cual consumirán fundamentalmente sustancias naturales de la dehesa, hierba, pasto o restos de rastrojos dependiendo de la época del año y la categoría de alimentación. Siendo esta última fase la fundamental para determinarla por ser el factor clave en la calidad final de los productos.

La producción de cerdos que van a dar lugar a la materia prima de elaboración de los jamones y paletas amparados por la Denominación de Origen Los Pedroches en su zona de producción está limitada por lo recogido en su Pliego de Condiciones, y las medidas que aseguran su cumplimiento son los controles ejercidos por el Órgano de Control de la misma entre las que destacan el crotalado de los cerdos previamente a su fase de engorde, la limitación de cerdos por hectárea según la categoría de alimentación con el fin de garantizar la disponibilidad de recursos naturales
suficientes en las explotaciones ganaderas en la dehesa y las visitas de control sin previo aviso para comprobar que la alimentación es de acuerdo a la normativa vigente.

Atendiendo a esta fase final de engorde vamos a tener dos categorías de jamones y paletas protegidos:

  • “Bellota”: Alimentación final a base exclusivamente de bellotas y hierba en las dehesas de las explotaciones inscritas en esta Denominación de Origen. Por tanto el 100 % de esta alimentación pertenece a la zona geográfica delimitada en el presente documento.
  • “Cebo de Campo”: En su fase final de engorde los cerdos están en régimen de pastoreo en dehesas de las explotaciones inscritas en esta Denominación de Origen consumiendo fundamentalmente sustancias naturales de la dehesa tales como restos de bellota, hierba o rastrojos de cereal dependiendo de la época del año y suplementándose cuando fuese necesario con piensos autorizados y controlados por este consejo regulador.

Fases específicas de la producción que deben llevarse a cabo en la zona geográfica definida

La fase de cría de engorde de los cerdos se realiza en la zona geográfica definida más adelante del presente documento, y dentro de explotaciones ganaderas, y una vez que se ha comprobado toda esta fase de engorde final, éstos llegan al sacrificio y despiece en el que se obtienen las extremidades que van a ser la materia prima de los productos amparados por la Denominación de Origen.

Tanto el sacrificio y despìece, como todas las fases del proceso de elaboración en las que se aprovecha el clima natural y propio de la zona geográfica definida, se realizan en la misma zona geográfica definida en el punto 4 de este documento y en industrias inscritas en los registros de la Denominación de Origen Los Pedroches.

Durante este proceso los jamones y paletas adquieren el color, sabor y aroma típicos de Los Pedroches, y constará de las siguientes fases:

Salazón: Tiene por finalidad la incorporación de sal común a la masa muscular, con el fin de favorecer la deshidratación y conservación de las piezas. Este proceso tendrá lugar a temperaturas entre 0 °C y 5 °C y humedades relativas superiores al 80 %. El tiempo de salazón variará en función del peso de las piezas, a modo orientativo puede indicarse, de un día por kilogramo de peso de la pieza en fresco.

Lavado: Consiste en la eliminación de la sal superficial de las piezas mediante el lavado con agua, dejándose escurrir.

Asentamiento: En esta fase la sal se difunde por el interior de las piezas hasta conseguir una distribución de este compuesto por todos sus tejidos. Igualmente se produce una eliminación lenta y paulatina del agua superficial, adquiriendo las piezas una mayor consistencia externa. Este proceso se realizará en cámaras con temperatura y humedad controlada. La temperatura oscilará entre 0º C y 6º C y el tiempo de permanencia de las piezas en estas cámaras depende del peso de las mismas, oscilando entre 30 y 90 días. Esta fase se puede prolongar durante un máximo de 15 días, para adaptar gradualmente a las condiciones naturales ambientales de temperatura y humedad relativa que garanticen la elaboración tradicional del producto.

Secado-maduración: En esta fase continúa la deshidratación paulatina del producto y tiene lugar el sudado que permite la difusión de la grasa entre las fibras musculares que una vez impregnadas retendrán el aroma. Se llevará a cabo en secaderos naturales aprovechando el clima propio de la zona geográfica en la que nos encontramos, que determinará las cualidades gastronómicas finales del producto. Este proceso durará entre seis meses y un año.

Envejecimiento en bodega: Se llevará a cabo, siempre, en bodegas naturales, aprovechando el clima propio de la zona geográfica en la que nos encontramos, que determinará las características gastronómicas finales de los jamones y paletas ibéricas. Las piezas envejecerán en estas instalaciones hasta completar un tiempo mínimo de 18 meses para los jamones y 12 para las paletas. En este proceso los jamones y paletas habrán adquirido las características organolépticas, aromas y sabores, propios del microclima y la microflora de la zona de Los Pedroches.

Los elementos que prueban que el producto es originario de la zona delimitada por la Denominación de Origen “Los Pedroches” son los documentos de los controles realizados por el Consejo Regulador sobre: las explotaciones ganaderas, fincas para montanera, cerdos inscritos, mataderos y salas de despiece, secaderos y bodegas, así como el producto amparado.

Normas especiales sobre el corte en lonchas, el rallado, el envasado, etc., del producto al que se refiere el nombre registrado

Se autoriza a las bodegas inscritas la comercialización en porciones, de los jamones y paletas Los Pedroches deshuesados, en centros, lonchas o porciones, y siempre que garantice mediante el adecuado sistema de autocontrol, la procedencia del producto, y siempre y cuando sea notificada tal circunstancia al Consejo Regulador.

Normas especiales sobre el etiquetado del producto al que se refiere el nombre registrado

Cada pieza, jamón o paleta, amparada por la Denominación de Origen “Los Pedroches”, saldrá al mercado identificada individualmente con un precinto colocado en la misma antes de iniciar el despiece del cerdo, de modo indeleble e inviolable, que garantiza al consumidor en todo momento, la trazabilidad de las piezas, y con una contraetiqueta colocada en la bodega. En ambos elementos quedará identificada de forma destacada la Denominación de Origen “Los Pedroches” y la clase a la que pertenece la pieza en cuestión, así como un número individual que la identifique.


DESCRIPCIÓN SUCINTA DE LA ZONA GEOGRÁFICA

La zona en la que se llevarán a cabo la cría y engorde de los cerdos cuyas extremidades vayan a ser destinadas a la elaboración de jamones y paletas amparados por la Denominación de Origen “Los Pedroches”, así como todo el proceso de la citada elaboración, sacrificio y despiece de los cerdos ibéricos y salado, curado, secado y maduración de las piezas, será la constituida por los siguientes términos municipales de la provincia de Córdoba:

Alcaracejos, Añora, Belalcázar, Bélmez, Los Blázquez, Cardeña, Conquista, Dos Torres, Espiel, Fuente La Lancha, Fuente Obejuna, La Granjuela, El Guijo, Hinojosa del Duque, Pedroche, Peñarroya-Pueblonuevo, Pozoblanco, Santa Eufemia, Torrecampo, Valsequillo, Villanueva de Córdoba, Villanueva del Duque, Villanueva del Rey, Villaralto y El Viso, y las zonas con cota superior a los 300 metros de altitud de los términos de Adamuz, Hornachuelos, Montoro, Obejo, Posadas, Villaharta y Villaviciosa.


VÍNCULO CON LA ZONA GEOGRÁFICA

En la zona conocida geográficamente como «Los Pedroches» y en general en toda la zona Norte de la provincia de Córdoba, se encuentran unas 300.000 hectáreas de Dehesa de Encinar, lo cual supone un 10 % del total nacional que asciende a unos tres millones de hectáreas. En este sistema agro-silvo-pastoral se ha venido desarrollando, desde antiguo, una importante actividad ganadera en régimen extensivo, y dentro de ella destaca, de un modo especial, la crianza y explotación del cerdo ibérico aprovechando el potencial alimenticio del fruto del encinar, animal sin el que este ecosistema parece estar abocado a desaparecer.

Este bosque productivo, que en su día ocupaba gran parte del Mediterráneo, ha quedado reducido a determinadas zonas españolas como la que nos ocupa debido a su cuestionable rentabilidad económica.

Estas tierras de dehesa fueron compradas a la corona en el s. XVI y en gran parte fueron explotadas mediante subastas de distintos aprovechamientos entre los que destacaba la montanera. Posteriormente, en el s. XIX las tierras fueron desamortizadas pero se mantuvo una vigilancia sobre su cultivo, circunstancia ésta que, junto con otras reglamentaciones posteriores que regularon las talas y los cuidados del encinar, han permitido que este ecosistema llegue a nuestros días tal y como lo conocemos.

La densidad actual de árboles del género «Quercus» en la dehesa de «Los Pedroches» oscila entre los 40 y 50 por hectárea. La siembra de cereales en la dehesa es una práctica que se está abandonando en la zona oriental de la comarca aunque todavía se mantiene en la occidental. El alza se realiza por lo general cada ocho años. La cosecha media de bellota alcanza, en nuestro territorio, cifras de alrededor de 1.000 kg/ha.

En cuanto al cerdo ibérico, éste es sin duda el animal más adaptado al aprovechamiento de la montanera, por sus hábitos de vida, que son los idóneos para el aprovechamiento natural de la misma. Este animal terminado en este sistema de alimentación es el único capaz de proporcionar a la industria una materia prima para la elaboración de productos cárnicos que los hace muy apreciados por el consumidor final.

Este sistema de la crianza un mínimo de catorce meses, aprovechando la montanera en su fase final de engorde. Etapa que comienza a finales de octubre o a primeros de noviembre dependiendo de cada año y que puede durar hasta finales de marzo y en la que los animales terminan su engorde aprovechando de un modo totalmente natural y en régimen extensivo el fruto de la encina, el alcornoque y el quejigo, la bellota, y los pastos naturales que en esta zona nos podemos encontrar en esta época del año. Destacar que la única zona de dehesa en la que el quejigo llega a fructificar es la que nos ocupa, especie que madura la bellota unos 20 días antes que el resto de especies del género «Quercus» adelantando de este modo la entrada en montanera de los cerdos ibéricos. Es ésta una circunstancia de extraordinaria importancia a los efectos de determinar las características de los productos amparados por esta Denominación de Origen Protegida. Efectivamente, debe resaltarse que los cerdos de la zona de «Los Pedroches» son los únicos que se alimentan de un modo significativo con la bellota del referido árbol, con lo que ello implica a los efectos del vínculo entre el producto y el área de la Denominación de Origen Protegida.

En cuanto a las estirpes de cerdo ibérico más comunes dentro de la comarca de la que estamos hablando, son el lampiño, la negra entrepelada, la retinta y la torbiscal, destacando también el actual esfuerzo por la recuperación de la estirpe «negro de Los Pedroches», variedad autóctona de nuestra comarca, casi desaparecida y que ahora se está intentando recuperar.

De las series históricas de producción animal realizadas por la consejería de agricultura y pesca de la Junta de Andalucía, se deduce que en nuestra zona de producción, se engordan a base de bellota, anualmente, unas 50.000 cabezas, oscilando esta cifra según la carga de este fruto que cada año se produzca en la dehesa.

Esta forma de manejo ganadero, en el que destaca la ya citada y tradicional práctica del pastoreo extensivo en montanera, como fase final del engorde proporciona, en primer lugar una grasa cuyo punto de fusión es tanto más bajo cuanto mayor sea la cantidad de bellota consumida por el cerdo, además de dotar a las piezas de un aroma y jugosidad muy apreciados y en segundo lugar el ejercicio físico realizado por el animal le confiere una textura muscular más densa y mejor infiltrada por las grasas. La extraordinaria calidad sensorial de los jamones y paletas protegidos por la
Denominación de Origen Protegida se asocia, por tanto, con la explotación en un sistema productivo tan diferenciado y exclusivo en el mundo como es el ya citado sistema de pastoreo, aprovechando los recursos naturales de la dehesa en su fase final de engorde, fundamentalmente la bellota y la hierba, siendo este el factor fundamental que dota al producto de una composición grasa imposible de imitar con otros sistemas de producción.

En las dehesas del norte de la provincia de Córdoba se encuentra el mayor porcentaje de encinas con respecto a otras especies del género “Quercus” de toda la península ibérica con lo que ello implica respecto de la tipología de las bellotas que van a consumir los cerdos de la zona geográfica de esta Denominación de Origen Protegida.

Igualmente, debe ser destacada la importancia que los pastos de la dehesa adquieren en la alimentación de los cerdos criados en sistemas extensivos en la dehesa, como elemento caracterizador y diferenciador del producto final protegido por esta Denominación de Origen, y por tanto de la vinculación del mismo con la zona geográfica. Esta vegetación presente en las dehesas de «Los Pedroches» presenta peculiaridades en la cantidad y tipología de la misma a lo largo de las diferentes etapas del año, siendo diferente a la del resto de las dehesas. Nuevamente, esto acredita la importancia que la bellota y el pasto de una determinada zona tiene como elemento diferenciador del producto y como determinante de sus características organolépticas finales.

De hecho, el propio mercado viene reconociendo las excelencias de los jamones y paletas de «Los Pedroches» toda vez que una gran parte de los animales seleccionados, criados y engordados en la zona para poder obtener de ellos alimentos con una gran calidad alimentaria, han sido tradicionalmente exportados a otras zonas de nuestro país en las que eran sacrificados, obteniendo el gran valor añadido que supone la elaboración y la comercialización de las mismas.

Sin embargo, esta situación que suponía un freno para la economía de la comarca, empezó a cambiar en la década de los ochenta en la que se empezaron a implantar en la comarca, cada vez con más fuerza, industrias que están transformando las canales de los cerdos ibéricos que en nuestra tierra se producen, prestando una especial atención a la elaboración y comercialización, fundamentalmente de las partes nobles del cerdo.

El futuro éxito de estas industrias está en el hecho de que han comprendido perfectamente que la bondad culinaria de los productos nobles del cerdo ibérico está en completar la intrínseca calidad de la materia prima mediante artesanales técnicas de elaboración, por eso su mayor logro ha sido el conseguir adaptar estas técnicas de elaboración implantadas y desarrolladas en nuestra comarca a lo largo de los años, a los modernos procesos industriales, de tal manera que han logrado respetar, en su esencia fundamental, cada uno de los pasos que comprenden la elaboración del
jamón, cuidando desde el necesario descanso de los animales hasta la presentación última de cara al consumidor. Además todas estas técnicas desarrolladas han introducido mejoras como el hecho de poder controlar las posibles incidencias climáticas, eliminando los efectos nocivos que algunos años pudieran presentarse además de controlar y poder tipificar un producto a lo largo de las distintas campañas.

Esta elaboración está basada en el mimo y el control individual de cada una de sus piezas, una altura media de unos 700 metros sobre el nivel del mar y un clima frío y seco continental que predomina en la zona en la época de producción. Todo este proceso nos lleva a obtener un producto final de aspecto veteado al corte y un aroma y una jugosidad que no tienen comparación alguna con cualquier otra conserva cárnica en el mundo. No solo el mercado reconoce estos extremos sino que también científicamente se acredita la especial calidad de los jamones y paletas de «Los Pedroches» por razón de su preciso origen.

 

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‘Hacia una mejor unión’, hablando de Los Pedroches

Reproducimos un escrito que el jarote Juan Ocaña escribió en 1960 en “El Cronista del Valle” que llevaba de título “Hacia una mejor unión”.

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Puerto Calatraveño - Los Pedroches

Reproducimos un escrito que el jarote Juan Ocaña escribió en 1960 en “El Cronista del Valle” que llevaba de título “Hacia una mejor unión”.

“Todos conocemos el origen de las villas de los Pedroches. Ninguno de sus pobladores ignora las circunstancias de sus fundaciones, aunque solo sea de manera empírica, y sería raro encontrar quien de ello no haya leído o tenido noticia de aquellos párrafos, que en 1660 escribiera el Rvdo. P. Fray Andrés de Guadalupe, de la Orden franciscana, en su obra «Historia de la Santa Provincia de los Ángeles», en la cual manifiesta que «dichas seis villas pidieron a Pedroche les diese y asignase tierras propios de cuyos frutos pudieran remediarse, y así se hizo, pues Pedroche dio y asignó a cada una ciertas dehesas a propios que hoy poseen, quedándose Pedroche con otros propios y tierras en particular que hoy goza. Y de esta manera Pedroche como buen padre, repartió sus bienes con dichos sus hijos y en pacífica posesión los goza cada villa. Sucedióle a Pedroche lo que ordinariamente sucede a un padre bueno y rico, el cual por sus muchos años pierde las fuerzas corporales y se queda necesitado y pobre por haber puesto en estado o casado a sus seis hijos repartiendo con ellos sus bienes y haciendas».

Aunque la realidad no fuese tan poética como nos la pinta el fraile, no por eso debe dejarse de reconocer el rasgo de Pedroche al acceder sin oposición seria, a esas peticiones y despojarse de su casi total riqueza, sabiendo darla y repartirla entre sus hijos o hermanos. Y no es menos elocuente el que en el trascurso de los tiempos ni una sola vez sintiesen sus moradores el arrepentimiento de aquella noble acción y tratasen de disputar a las villas lo que les fue asignado. El pueblo matriz pareció siempre satisfecho y orgulloso de su conducta, y acaso este ejemplo de altruismo, tan poco frecuente en colectividades e individualismos, influyó de manera poderosa para inculcar la armonía y el amor entre todas sus villas.

Bien claro lo pregonan la tranquilidad, nunca alterada, durante infinidad de años, teniendo sus términos comunes; y cuando fue preciso hacer el deslinde de ellos se llevó a cabo con la complacencia de todos y con tropiezos de ínfima importancia. Entre estas villas siempre ha reinado la mejor concordia y amistad. Los hechos demostradores de un puro afecto común se suceden a través del tiempo y no creemos preciso reseñar algunos, porque están en el conocimiento de estos vecinos.

Y ese amor, esa comprensión, puede decirse que se extiende con igual o parecida forma a todos los pueblos enclavados en este bendito Valle de los Pedroches, y pasa desapercibido, aun para nosotros mismos, ese afecto y comprensión que nos fue legado por los antepasados como hábito, por lo que constituye algo integrante de nuestra manera de ser y obrar.

Pero es necesario sostenerlo, avivarlo y dirigirlo en bien de todos y consideramos que el momento presente es propicio para ello. ¿Como?

No corresponde a este modesto articulista el señalar la pauta para ello. Personas capacitadas, en todos sentidos, existen en el Valle que pueden dirigirlo y llevarlo a feliz logro, pero para mejor aclarar nuestra idea nos atrevemos a señalar, como indicio para ello, la celebración de un acto de amor y hermandad colocando solemnemente en las Salas Capitulares del pueblo matriz, Pedroche, una lápida en la cual se patentice el afecto, cariño y agradecimiento a la villa que fue madre de nuestras viviendas y riquezas.

A este acto que debiera revestir inusitada brillantez, deberían asistir numerosas comisiones de los pueblos del Valle y aquella asamblea de hermanos, presidida por el cariño no enturbiado en el correr de los siglos, pudiera servir de base para soluciones de problemas de vital irnportancia para la comarca.

Haciendo extensivas estas visitas de hermandad franca y desinteresada a los demás pueblos, reconociendo en ellas su valer e importancia, pudiera llegar a tenerse una visión más clara de esta región natural, de sus problemas, necesidades y aspiraciones al propio tiempo que el amor y el afecto de unas villas a otras se haría más patente y contribuiría a una unión definitiva en el hacer de sus aspiraciones, evitando que éstas anden sue Itas y sin un apoyo fuerte y bien dirigido.

Al lanzar la idea nos dirigimos a todos, autoridades, prensa, entidades, a los pueblos en general, y muy particularmente a Pozoblanco e Hinojosa, entre otras cosas por la calidad de cabezas de Partido; pero fuera o no aceptada esta empresa, queremos hacer constar que a ello nos ha inducido un impulso de amor y admiración hacia este laborioso y modesto rincón de la provincia cordobesa, en el deseo de hacerlo resaltar y de que sea conocido algún día y admirado por los que hoy lo ignoran o no aprecian en su verdadero valer la hombría, la honradez y laboriosidad de estos moradores.”

JUAN OCAÑA


Justo es decir que en los actos de homenaje a Fray Juan de los Barrios en 1969, algo de lo que pedía Juan Ocaña hubo:

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Sobre Los Pedroches

‘Las emparedadas de Santa María del Castillo de Pedroche’, por Juan Palomo Palomo

Publicamos un artículo de Juan Palomo Palomo donde nos habla de las emparedadas de Pedroche del siglo XVI, mostrándonos un curioso documento fechado en 1592 donde se les nombra.

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‘Las emparedadas de Santa María del Castillo de Pedroche’, por Juan Palomo Palomo

Publicamos un artículo de Juan Palomo Palomo donde nos habla de las emparedadas de Pedroche del siglo XVI, mostrándonos un curioso documento fechado en 1592 donde se les nombra.

El 12 de enero de 1592 ante Antonio Martínez Moreno, escribano de Villanueva de Córdoba, Martín López Cañuelo, vecino de Villanueva de Córdoba, arrendaba del escribano público de Pedroche “una haza de tierras que esta a cargo del susodicho de las emparedadas de Santa Maria de Pedroche”. La renta a pagar, dos fanegas de trigo y otras tantas de cebada, era escasa, lo que indica que el tamaño de la tierra era pequeño.

Sobre estas mujeres ya escribió J. I. Pérez Peinado en su obra Ermitas Medievales de Pedroche, dado que el beaterio estaba junto a dicha ermita de Pedroche. Las primeras emparedadas ingresaron en 1577, por lo que este documento es de pocos años después de su fundación.

Las emparedadas, o beatas, eran mujeres que, sin pertenecer a una orden religiosa concreta, vivían una vida de extrema religiosidad y bajo muy estrictas normas. Javier Torralbo Gallego me informa de que en los libros de visita de Ocaña existía uno a finales del siglo XIV, cuando era Maestre Don Juan Pacheco. Es algo que nace pues en el fermento de exaltación religiosa de la Baja Edad Media, y que se mantuvo en siglos posteriores.

En alguna tesis doctoral reciente se indica que los beaterios surgieron como un modo que tenían estas mujeres de liberarse del dominio masculino. Es algo difícil de aceptar después de leer las reglas de las emparedadas de Pedroche, pues se constata que vivían bajo le perenne tutela y vigilancia de un mayordomo, que era quien tenía la llave del recinto.

Más atinada me parece la explicación de J. I. Pérez Peinado. En Pedroche en aquel tiempo había un convento de la rama femenina franciscana, de una estricta observancia, pero para ingresar en él había que pagar una renta cuantiosa, que estaba lejos del alcance de muchos. Así que pequeños y medianos propietarios ofrecían sus bienes con los que generar unas rentas para poder mantener a estas mujeres, que llevaban un modo de vida similar a la de la clausura, sin ser estrictamente monjas.

En Villanueva de Córdoba también las hubo, como recoge Juan Ocaña Torrejón en su Callejero, en el año 1624: Antonia de Jesús y Ana de la Trinidad, hijas de Martín García Redondo e Isabel Fernández. A finales del siglo XVII Juan Lozano de Cabrera dejaba un corral de casas en la calle Alta para la fundación de un beaterio.

El texto del arrendamiento se transcribe a continuación:

Protocolos notariales de Antonio Martínez Moreno, escribano de Villanueva de Córdoba. 12-01-1592.

Arrendamiento de las tierras de las emparedadas de Pedroche.

Sepan cuantos esta carta de arrendamiento vieren como yo, Martin Lopez Cannuelo, vezino que soy de esta villa de Villanueva de Córdoba, otorgo y conozco por esta carta que e arrendado de […] Murillo, vecino y escribano público de la villa de Pedroche, una haza de tierras que está a cargo del susodicho de las emparedadas de Santa María del Castillo de la dicha villa, que las dichas tierras estan en donde dicen Pozo Vizote, lindando con la haza de la Cordobita, para las barbechar y sembrar en este presente año de la fecha de esta carta, por el cual arrendamiento le tengo de pagar dos fanegas de trigo y dos fanegas de cebada, limpio y enxuto de dar y de rreçebir pagados en su poder, un poder de que en por las dichas emparedadas lo aya de aver en la villa de Pedroche a mi costa, con mas las costas de la cobrança, e para la pagar de ello obligo mi persona y bienes rrayzes y muebles, avidos e por aver, e para su execucion y cumplimiento doy poder cumplido a la justiçia de Su Majestad, en especial a las de la dicha de Pedroche, a cuyo fuero y juramento se someto, rrenunçiando como rrenunçio mi propio fuero e jurisdiccion de esta dicha villa de Villanueva de Cordoba donde soy vezino e la ley […] […] […] como en ellas se contiene para que la dicha justiçia me apremie en a lo que dicho es como si lo que dicho es fuese sentencia definitiva dejar competente contra mi dada e por mi consentida, en rrazon de lo qual rrenunçio todos y qualesquier fueros y derechos que sean en mi favor contra lo que dicho es, en espeçial rrenunçio la ley del derecho que dice que general rremision fecha de leyes no vale.

En testimonio de lo qual otorgue esta carta ente el escribano publico y testigos aqui contenidos, en cuyo registro lo firmo un testigo por mi porque no se escrebir, que es hecha es por mi y otorgada en esta dicha villa de Villanueva de Cordoba, en doze dias del mes de enero de mil quinientos y noventa y dos annos, siendo testigos a lo que dicho es Diego Garcia de San Benito, y Anton Martin Aserrador, y Juan Garcia Molinero, vezinos de esta dicha villa. E yo el escribano doy fe que conozco al dicho otorgante.

[Firmas.]

Juan Palomo Palomo

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Sobre Los Pedroches

Detalles de Los Pedroches en los ‘Anales de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Córdoba’ de 1926

En la obra “Anales de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Córdoba”, publicada en 1926, encontramos referencias históricas y patrimoniales de diferentes pueblos de Los Pedroches.

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Detalles de Los Pedroches en los 'Anales de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Córdoba' de 1926

En la obra “Anales de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Córdoba“, publicada en 1926, encontramos referencias históricas y patrimoniales de diferentes pueblos de Los Pedroches.

Según se especifica al inicio del libro, “en sesión celebrada por la Comisión provincial de Monumentos Históricos y Artísticos en Córdoba en 26 de enero de 1927, y a propuesta del Vocal académico don Rafael Castejón, fue tomado el acuerdo de publicar unos Anales en que se reflejara la labor anual de esta corporación, con aquellos datos de más interés para la historia y la arqueología locales, encargando a dicho señor de la redacción de los mismos“. Y aclara, “siendo el propósito el de compilar los datos y trabajos oficiales en relación con la provincia durante el año, esta labor de redacción se limita a recopilar unos y otros y darlos a la imprenta“.

Muy curiosa la nota que nos encontramos antes de describir los pueblos de la provincia: “Aquellos cuyo nombre no figura en la adjunta relación carecen de riqueza monumental y artística, según declaración de sus respectivos Alcaldes“. Dicho queda.

No somos historiadores, por lo que no entramos a comentar los diferentes nombres y explicaciones que nos encontramos. Sin embargo, animamos a dejar en los comentarios todas aquellas cuestiones que vayan surgiendo:

Alcaracejos

Iglesia parroquial con varios retablos, especialmente el del altar mayor, de algún valor artístico.

Ermitas de San Sebastián y de la Magdalena, sin valor artístico.

Belalcázar

Castillo ruinoso, de mediados del siglo XV, y murallas anteriores, en las afueras del pueblo.

Iglesia de Santiago, de una hermosa nave, no muy antigua.

Iglesia ruinosa, que fue convento de Franciscanos, del siglo XV, en el barrio del Marrubial.

Convento de las monjas de Santa Clara, con cuadros y objetos de mérito, en las afueras.

Ermitas. De San Sebastián. De San Antonio, a un kilómetro. De Consolación a cuatro kilómetros. De Nuestra Señora de las Alcantarillas a 16 kilómetros.

Hospital de San Antonio.

Dos Torres

Iglesia parroquial. Imagen del Padre de la Caridad, en el Santo Cristo. La de Nuestra

Señora de Loreto en la ermita de Santa Ana.

Un palacio derruido, en la calle Magdalena, que fue propiedad de los ascendientes del Marqués de la Torrecilla.

Un convento de monjas derruido en las afueras.

El Guijo

Ermita de la Virgen de las Cruces, situada a cinco kilómetros de la población, donde están las ruinas de la antigua ciudad de Milóbriga.

Hinojosa del Duque

Parroquia dedicada a San Juan Bautista, comenzada a construir a fines del siglo XV y durante el XVI, de cuyos estilos dominantes es la fábrica y posteriores, de carácter barroco los altares. Es notable el artesonado mudéjar de la nave central, bajorrelieves y ventanas que dan a la calle.

En su término, el llamado castillo de las Alcantarillas, que son restos de un castro ibérico.

Pedroche

Torre del siglo XVI, de granito, muy interesante.

Cruz parroquial, de plata sobredorada, de gran mérito, atribuida a Enrique de Arfe.

Un cuadro, en la capilla del Sagrario de la parroquia, de escuela flamenca y gran mérito.

Un retablo en la ermita de Ntra. Sra. de Piedras-Santas, de antiquísimo y refinado estilo.

Santa Eufemia

Ruinas del Castillo de «Miramontes», a quinientos metros de la villa, en finca de Don Francisco Castillo.

Ruinas del castillo de «Vioque», enclavado en el Quinto Vioque, propiedad de don Antonio Moreno Medel, a diez kilómetros de la villa.

Ruinas de muralla, que rodeaba la villa, de tres metros de espesor.

Ruinas del Telégrafo, en el cerro del Peñón del Torreón, a unos cuatro kilómetros de la villa.

Ermita de Santa Eufemia, en el Quinto Donadío, próxima al río Guadalmez.

Ermita de Ntra. Sra. de las Cruces, en Valdefuentes.

Arco de la villa, en la plaza pública.

Torrecampo

Castillo del Almogabar.

El Viso

CastilIo llamado de Madroñiz en la finca denominada «Ollas», en buen estado de conservación, propiedad de la señora Marquesa de la Guardia.

En la finca denominada Huerto de los Frailes, existen las ruinas de un Convento de construcción indefinida, pues solo se conservan unos cuantos paredones; según la tradición, el Convento de que nos ocupa, fue edificado en expresado lugar, por creer que, en el padeció martirio San Alberto del Monte, último Obispo de la ciudad romana llamada Buda, de la que dista unos dos kilómetros y de cuya ciudad, solo se encuentran el sitio en que estuvo enclavada y alrededores, algunos vestigios como restos de tejas y algunos cimientos de sus edificaciones, el terreno en que radican las ruinas de repetido Convento es propiedad de varios vecinos de esta localidad.

Puente sobre el río Guadarramilla que recuerda las construcciones romanas, en el camino de esta Villa a Santa Eufemia.

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